Según analistas, Microsoft ha vendido poco más de 35 millones de Xbox One. La compañía no ha revelado datos oficiales. | Fuente: Microsoft

La semana comenzó movida para la industria de los videojuegos. Polygon remeció las redes sociales con un artículo que revelaba el supuesto interés de Microsoft en adquirir Electronic Arts (EA) para conseguir más exclusivos para su consola Xbox One.

Y es que en Microsoft son conscientes de la necesidad de un golpe de timón que revierta su posición en la llamada ‘guerra de consolas’. Si bien la compañía no ha revelado datos oficiales de ventas de su consola, estimaciones de analistas hablan de poco más de 35 millones de Xbox One vendidas a la fecha. Esta cifra no llega ni a la mitad de las 73 millones de PlayStation 4 en el mercado, y es peligrosamente cercana a las más de 14 millones de Nintendo Switch, que no tiene ni un año de estrenada.

¿Se imaginan un mercado con los juegos de EA exclusivos para One? Hablamos de franquicias de la talla de FIFA, Battlefield, Titanfall, Need for Speed, entre otros. Sin mencionar a los aún no estrenados Anthem y A Way Out. Hablamos de un escenario totalmente distinto, intrigante.

Sin embargo, ya han salido publicaciones que ponen paños fríos al revuelo causado en redes sociales. Desde Forbes, aseguran que una eventual compra de EA es inviable debido a los compromisos que tiene la empresa con licencias de FIFA o Disney, que no verían con buenos ojos que sus ingresos se reduzcan a la mitad.

“El problema que tendría Microsoft para comprar un publisher (como EA) es que estos publishers hacen más dinero en las plataformas de PlayStation que en las de Microsoft. Además, ten en cuenta que más de la mitad de los ingresos de EA está licenciado”, dijo a Forbes el analista Michael Pachter.

De hecho, el experto considera que si alguien podría comprar EA sería una empresa del tamaño de Disney o Amazon, que podría invertir más en la industria de los videojuegos, y no Microsoft.

En el ámbito local, mi colega Enrique Jr. Martínez, de Parallax, coincide en que el tema de las licencias de EA dificultaría una eventual compra, pero no lo ve imposible. “Hay que entender que EA no es dueño de muchas de las propiedades intelectuales de sus más conocidos juegos, como Star Wars o FIFA. Solo tiene las licencias -temporales- de algunos de ellos. Sería un tema de renegociación con Microsoft, y una posible pérdida de exclusividad. EA con Microsoft no tendría la exclusividad de la NFL para sus juegos, por ejemplo”.

El camino a seguir

Fuera del debate sobre si la compra es factible o no, creo que indirectamente se ha puesto sobre el tapete otra polémica: ¿La compra de estudios/publishers es la solución para el problema de Microsoft? Martínez me recuerda que esta política no es novedad en la empresa de Redmond.

“Desde su primera generación de consolas, con la Xbox original, Microsoft ha buscado solucionar sus problemas comprando developers. O sea, con plata. Y eso es disruptivo en una industria que depende de estudios pequeños que valoran su independencia. Más aun cuando vemos cada año más y más casos de estudios que son cerrados (Visceral Games) por grandes empresas que los compran (EA)”.

Al respecto, Manuel Espinoza, del podcast Control Crítico, me comenta que en el mundo de la tecnología es constante la compra de empresas, aunque considera que este no debería ser el camino a seguir por Microsoft.

“Android fue comprada con Google para competir con BlackBerry (antes de la existencia del iPhone), y Siri fue comprada por Apple para comenzar con este ritmo de productos que incluyen asistentes inteligentes. Pero no creo que sea la solución más orgánica en todos los casos”.

Microsoft necesita exclusivos, pero creo que la solución no está en sacar la chequera para comprar estudios o publishers, sino en invertir en desarrolladoras internas o en alianzas con estudios con proyección, como pasó con Cuphead. Pero retirando la incomprensible política Xbox Play Anywhere.

Espinoza lo dice mejor que yo: “Lo que tiene que hacer Microsoft es contratar gente con talento y armar un equipo si quiere sacar juegos express y cultivar nuevos estudios como lo viene haciendo Sony desde hace varios años, para obtener juegos AAA que valgan la pena mencionarlos”.

Los exclusivos, ¿la solución?

Todo este debate me lleva a hablar sobre el peso que realmente tienen los títulos exclusivos en la ‘guerra de consolas’. Particularmente, creo que hay los llamados ‘vende-consolas’ (creo que Nintendo tiene ejemplos de sobra), pero también están los exclusivos llamados a reforzar el catálogo y también los que cubren géneros nicho. Todo suma.

“Los exclusivos, cuando los hay, sí son determinantes para la compra de una consola. Prueba de esto: Nintendo. Switch recién comienza, no tiene un FIFA o un PES, ni un Call of Duty ni ningún multiplataforma mega exitoso. Pero tiene a Super Mario Odyssey y a Breath of the Wild. Eso es más que suficiente para ganarse la fidelidad de su público por los próximos cinco años”, opina Jr.

Espinoza, por su lado, le da un poco más de importancia a las third parties: “Toda generación tiene su guerra de exclusivos y yo creo que sí son determinantes, tanto como el contenido que viene de terceros. Si no, veremos repetir la historia del Wii U: buenos juegos exclusivos, pero al final quedó en las sombras, porque no había soporte de terceros. En mi caso, primero elijo dónde están esos juegos que no voy a poder ver en ninguna otra consola, comparo el precio del hardware, y aprieto el gatillo”.

Cierro este post con la pregunta del título: ¿La compra de EA es la solución para el problema de Microsoft? No. El camino a seguir no es ese.

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