The Last Guardian es el nuevo trabajo del desarrollador japonés Fumito Ueda. | Fuente: PlayStation

Siete años de espera, casi 10 de producción, idas y venidas, renuncias, reencuentros, postergaciones, cambio de consola, relanzamiento, incertidumbre. Mucho ha pasado desde la concepción de The Last Guardian hasta su salida al mercado. ¿Habrá valido la pena la espera?

Quienes siguen el blog, saben que soy un fanático confeso de Fumito Ueda y que, tras los geniales ICO y Shadow of the Colossus, tenía una lógica expectativa en The Last Guardian. Pero esto no influenciará en este análisis, para cuya redacción me quité la careta de fanático para ser lo más objetivo posible. Desde ya espero que este análisis les sirva para esclarecer sus dudas en torno a este juego.

En The Last Guardian, el objetivo es escapar de una gran prisión y escapar de los inusuales captores. | Fuente: PlayStation

Lo bueno
The Last Guardian es un cuento de hadas, la historia de un niño y su relación con Trico, una alegoría al vínculo que una persona puede llegar a tener con una mascota. Sobre estas bases, se desarrolla la nueva obra de Fumito Ueda.

El argumento es simple, pero efectivo. Un niño despierta en una celda junto a Trico, una gran bestia ‘come hombres’, como lo conocen en su aldea. Sin embargo, el menor ve que el animal está herido y decide ayudarlo. Trico, algo dubitativo, empieza a confiar poco a poco en el humano.

Así, mientras nos familiarizamos con los controles, empieza la gesta, en la que niño y bestia deberán colaborar para escapar de la prisión. La historia -que destila el sello Ueda- es un carrusel de momentos tensos, graciosos, emocionantes, pero sobre todo emotivos.

A diferencia de las anteriores entregas, en las que prácticamente la historia quedaba a la interpretación del jugador, en The Last Guardian todo está contado por un narrador. Esto, sin embargo, no quita espacio a que al final de la historia terminemos con varias interrogantes cuya respuesta quedará en cada uno.

La relación del Trico con el niño no solo es argumental, sino se extiende al plano jugable, ya que ambos deberán coordinar a fin de seguir avanzando. No solo Trico nos servirá de fiel escudero ante los enemigos, sino que la solución de los puzles, casi en su totalidad, depende del correcto uso de ambos personajes.

Trico marca un hito en la industria de los videojuegos. No solo será un personaje memorable por la historia del juego, sino por lo que los desarrolladores, con Ueda a la cabeza, han logrado con él. Sus reacciones ante el peligro o la felicidad, su comportamiento tras una pelea, sus caprichosos deseos de ir por donde le plazca, todo está programado para darle un realismo inusitado a este animal.

Acá me permito enlazar la idea con los efectos de sonido, tan bien aplicados para reproducir las expresiones de Trico. Los gruñidos, alaridos y hasta el llanto de Trico están tan bien desarrollados que por momentos pensaremos que estamos frente a un animal real.

La banda sonora, compuesta y dirigida por Takeshi Furukawa, es de gran factura, siempre presente en el momento preciso. Y muchas veces aparece simplemente para decirnos que hemos conseguido superar un nivel y estamos ante un nuevo acto. Como dato, les digo que la banda sonora fue interpretada por la Orquesta Sinfónica de Londres y por el Coro de Niños de la Trinidad London Voices.

La ambientación es magnífica. Las imponentes edificaciones de la prisión en la que nos encontramos, los vestigios de una civilización en ruinas, los bellos bosques y montañas. La puesta en escena de The Last Guardian supera a lo visto en los anteriores juegos de Fumito Ueda.

La campaña me demandó unas 10 horas de juego, un promedio un poco más elevado que en las anteriores producciones de Ueda. Pero lo mejor es que en ningún momento sientes que hay partes de relleno en toda la campaña, pese a que hay algunos lugares que revisitaremos.

El estudio desarrollador ha logrado darle a Trico un realismo inusitado. | Fuente: PlayStation

Lo malo
En el apartado gráfico, hay altibajos. Si bien hay detalles muy bien logrados, como el diseño de Trico (su captura de movimientos, sus gestos, la animación de sus plumas al viento), también hay cosas que nos recuerdan que este juego se gestó en la pasada generación de consolas.

Las animaciones del muchacho son algo forzadas, con gestos básicos y una interacción con los elementos bastante mejorable (algo que detallaré en la siguiente sección). El trazado a profundidad es deficiente, el juego de luces y sombras no es estable y la definición de muchos objetos deja cierto sinsabor si lo comparamos con otros juegos de esta generación o, incluso, algunos de la anterior.

La cámara está ubicada muy cerca y Trico es un monstruo descomunal. Esto genera muchísimos problemas cuando estamos en locaciones cerradas, provocando que la cámara termine tapada por un muro o, peor aún, por las plumas de Trico. Deberemos tener paciencia para -al encontramos con este problema- detenernos, mover la cámara y continuar.

Si bien no hay mayores indicaciones sobre el camino a seguir, el juego es completamente lineal. Pese a que revisitamos algunas zonas de la prisión, esto es coyuntural y parte de la historia, no significando que tengamos alternativas de viaje o misiones secundarias que seguir.

Con ello, encontrar todos los barriles del juego (uno de los trofeos) es algo sumamente sencillo de conseguir, además de que la presencia de mariposas celestes siempre nos ‘soplan’ que hay algo en las inmediaciones.

El juego es fácil. Los enemigos que encontremos en el juego no revertirán mayor reto, teniendo en cuenta que siempre tenemos al fiel Trico para defendernos. De un zarpazo, el animal puede acabar con todas las amenazas. Basta decirles que en toda la campaña no perdí una partida por ser derrotado por los enemigos, sino por caer a abismos durante las partes plataformeras.

Y acá otro de los problemas del juego: el control de personaje. Es muy tosco el movimiento y no siempre es intuitivo. Saltar de una saliente a otra puede significar la muerte no por un mal cálculo, sino por un mal desempeño del control. Asimismo, he de criticar algunos cambios en la jugabilidad respecto a otras entregas.

En The Last Guardian basta saltar hacia Trico para que el protagonista quede colgado firmemente del monstruo (igual pasa con las salientes), a diferencia de Shadow of the Colossus, en el que debías mantener presionado un botón para cogerte. Y hasta había una barra de cansancio de la que debíamos cuidarnos. Incluso en ICO, para coger la mano de Yorda y llevarla a algún lugar, debíamos mantener presionado un botón.

Esto último junto a la inclusión de tutoriales me pareció un intento exagerado de hacer el juego más ‘accesible’. Los títulos de Ueda se caracterizan por dejar al gamer solo para que vaya descubriendo qué hacer y cómo hacerlo. Pero en The Last Guardian se quiso ‘suavizar’ ese shock que -hay que admitirlo- no es lo que busca la mayoría.

El juego tiene el estilo de los anteriores trabajos de Ueda: ICO y Shadow of the Colossus. | Fuente: PlayStation

Lo feo
Si han leído en las redes sociales comentarios como “¿En esto han estado trabajando casi 10 años?”, “parece un juego de PlayStation 3”, etc., es precisamente porque en el apartado técnico de The Last Guardian dista bastante de juegos de la presente generación.

Hay un sinnúmero de cosas por mejorar, como bajones en la tasa de frames, el sistema de colisiones, la interacción del personaje con su entorno, muchísimos elementos que se traspasan, entre otros.

The Last Guardian no busca impresionarnos con una apartado técnico de alta factura, pero lamentablemente por momentos le da argumentos a aquellos que valoran un juego por cómo se ve. Y de esos abundan hoy por hoy.

Conclusión: The Last Guardian es un juego único, una historia hermosa, con personajes entrañables y momentos que difícilmente olvidarán. No, no es un juego para todos. Es un juego al que hay que tenerle paciencia, abordarlo con la mentalidad de que estás ante algo distinto a lo que pulula en la industria, sin presiones de acabar el juego por acabar. A los que ya han jugado ICO y Shadow of the Colossus, no tengo más que decirles. The Last Guardian tiene el sello Ueda, y eso es garantía de calidad.

Y ustedes, ¿ya jugaron The Last Guardian?, ¿qué les pareció el nuevo trabajo de Fumito Ueda?

¿Qué opinas?