A Plague Tale: Innocence se estrenó el 14 de mayo para PlayStation 4, Xbox One y PC. | Fuente: Focus Home Interactive

Hay videojuegos que se estrenan sin hacer mucho ruido y, luego, con el boca a boca, se van haciendo de un espacio en este saturado mercado. Este es el caso de A Plague Tale: Innocence (PlayStation 4, Xbox One y PC), que se ha estrenado hace pocos días, y poco a poco está captando el interés de los jugadores.

A Plague Tale: Innocence ha sido desarrollado por Asobo Studio -y publicado por Focus Home Interactive-. Este estudio francés no es un novato en la industria, ya que tiene más de 15 años de existencia y varios títulos en su haber en distintas plataformas. No debería sorprender en demasía la calidad de su más reciente obra.

Lo bueno

Hay muchas cosas para destacar en A Plague Tale: Innocence, pero creo lo más resaltante es su historia, enmarcada en una Francia medieval decadente, inmersa en una brutal plaga de ratas. El argumento va creciendo, evolucionando, cambiando... sorprendiendo.

El juego nos presenta a los hermanos Amicia y Hugo de Rune, que por razones poco claras son buscados por la Inquisición. Si bien la historia comienza con la huida de los protagonistas, y la búsqueda de un médico para el pequeño Hugo -que está enfermo-, luego el guión nos va llevando por distintos caminos, conociendo a nuevos aliados y enemigos.

Es simplemente genial la construcción de los personajes, tanto los protagonistas como los aliados y enemigos. Amicia y Hugo tienen sus diferencias, pero las circunstancias los unen; y si bien los enemigos no tienen un objetivo claro al inicio, posteriormente se relevan sus motivaciones. Quisiera ahondar más en detalles, pero creo que esto les malograría la experiencia a quienes aún no terminan la campaña o a quienes tienen la intención de jugar más adelante.

La ambientación de la Francia medieval es soberbia. Todas las locaciones que visitamos (pueblos, castillos, ciudades, bosques) están recreadas con minuciosidad. Hay poblados arrasados por la plaga, campos de batalla abarrotados de cadáveres o conventos derruidos abandonados a su suerte.

A Plague Tale tiene una jugabilidad particular. Esencialmente es un título de aventura lineal (siempre tenemos claro el destino) y puzles. Controlamos principalmente a Amicia, quien solo tiene una honda como arma, por lo que en la mayor parte del juego nuestra mejor opción es apelar al sigilo y así evitar algún enfrentamiento.

Como se ven en los tráileres, un elemento presente a lo largo de la campaña son las hordas de ratas. No podemos eliminarlas, pero tienen miedo a la luz, así que la única forma de abrirnos paso es utilizando antorchas, candelabros o activando mecanismos que las distraigan o dispersen.

A medida que avanza la campaña vamos ganando distintos tipos de munición para nuestra honda, armamento que no solo nos sirve para acabar con los enemigos sino para la solución de puzles. Si bien todo se siente natural y bien estructurado, hay un pequeño ‘pero’ que detallaré en la siguiente sección de mi análisis.

El apartado audiovisual de A Plague Tale es notable. Los personajes, los escenarios y, en especial, las hordas de ratas han sido diseñadas al detalle; mientras que la música -en la que priman piezas con instrumentos de cuerda-, los efectos y el trabajo de los actores de doblaje (lo jugué en inglés) cierran un círculo de calidad pocas veces visto.

La iluminación también está muy bien trabajada. Esto se nota especialmente en el uso de las antorchas y faroles, que como dije líneas arriba son nuestra principal herramienta para hacer frente a las ratas.

La campaña nos demandará entre 10 a 12 horas, una duración más que aceptable para un juego que de estreno llega con precio reducido: 50 dólares.

Lo malo

La dificultad general del juego no es muy elevada. Los puzles no son complicados y en muchos segmentos nuestros propios acompañantes nos aconsejan cómo afrontar algún problema. De igual modo, la inteligencia artificial de los enemigos responde de manera torpe cuando sospechan de nuestra presencia.

Las peleas contra los bosses -que las hay- son bastante accesibles, ya que estos siguen patrones sencillos y harto predecibles. Aunque debo reconocer que en estos enfrentamientos el juego te obliga utilizar los varios tipos de munición que tenemos para nuestra honda.

[POSIBLE SPOILER] No es mi intención revelarles nada de la historia, pero un par de cuestionamientos están relacionados con ella. Uno de ellos se refiere al último poder que adquirimos. Es simplemente genial, pero está destinado a prácticamente las últimas dos horas de campaña. No me hubiera incomodado que alarguen un poco más la historia con tal de poder usar más este poder.

Otro detalle relacionado a la historia es su final. La narrativa y la estructura del guión es genial, eso lo dejo en claro, y el desenlace nos deja desconcertados. Sin embargo, tras los créditos, hay un epílogo que, en vez de aportar, resta. Le quita fuerza al cierre. Eso sí, creo que Asobo Studio ha creado un universo que se puede explotar más, ya sea vía DLC o con una eventual secuela. [FIN DE POSIBLE SPOILER]

Hay segmentos en los que el juego limita nuestro desplazamiento. Algo muy común es que, si hemos alcanzado un checkpoint y queremos regresar, automáticamente se ralentiza nuestro desplazamiento a tal punto que lo mejor es seguir adelante.

La campaña incluye algunos coleccionables y retos por cumplir que no aportan mucho a la historia. De hecho, no hay incentivos para rejugar A Plague Tale, salvo que queramos conseguir todos los trofeos.

Lo feo

Desierto. No encontré nada en el juego como para llenar esta sección del análisis.

Conclusión: A Plague Tale: Innocence es una auténtica sorpresa, el ‘tapadito’ del 2019. La historia, la ambientación y el apartado audiovisual son los pilares de un videojuego que no tiene nada que envidiarle a cualquier superproducción de la industria. Lo más rescatable, creo yo, es que A Plague Tale demuestra la importancia de las historias, la construcción de personajes y la narrativa en los videojuegos. Es uno de los mejores títulos que he probado este año.

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