Tetragon se estrenó el pasado 12 de agosto en consolas y PC. | Fuente: Buka Entertainment
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Lucios se encontraba en un bosque junto con su hijo, Jerry, cuando -de pronto- el menor fue secuestrado por un ente y llevado a un mundo tan enigmático como peligroso: Tetragon. El padre no lo duda y se interna en este universo con el único objetivo de rescatar a su vástago.

Así empieza Tetragon, nuevo videojuego de puzles del estudio brasileño Cafundó. La producción de los sudamericanos nos lleva a un mundo 2D en el que podemos controlar la gravedad, así como bloques de concreto que nos ayudarán a resolver los rompecabezas planteados.

Tetragon está dividido en poco más de cuarenta escenarios cuadriculares, en los que tenemos bloques de concreto, interruptores y manijas con los que podemos interactuar. El objetivo es simple: llegar hasta una puerta ubicada en algún punto del recinto.

Para esto, tenemos una lámpara que nos permite mover los bloques de concreto, a fin de hacernos un camino o para colocar suelo dónde pisar. Luego, tenemos las manijas, que nos permitirán rotar el escenario. Acá se presenta la dificultad del juego, ya que Lucios, nuestro protagonista, debe tener piso cuando rotemos el escenario, ya que de lo contrario morirá y tendremos que reiniciar todo el rompecabezas.

Los interruptores nos permiten abrir algunos accesos bloqueados, a fin de poder pasar por ahí o para que los bloques de concreto puedan moverse más libremente.

Hay todo tipo de puzles; desde los más básicos y sencillos (que podemos resolver en cuestión de segundos) hasta los más intrincados e ingeniosos (que me tomaron más de 10 minutos de prueba y error). Además, hay algunos parámetros que aumentan el nivel del reto, como trampas o bloques que se caen a los pocos segundos de que los pisemos.

También se incluyen algunos desafíos extras, como conseguir fragmentos de un cristal, interactuar con algunas siluetas e, incluso, portales para llegar a escenarios secretos.

Los problemas

Lamentablemente, Tetragon es un videojuego con mucho margen de mejora. Para comenzar, el control de Lucios no está del todo pulido, encontrándome varias veces con glitches al momento de subir una estructura o cuando se hacen los giros del escenario. A veces el personaje queda enganchado en una posición, teniendo curiosos movimientos, emulando el moonwalk de Michael Jackson.

Esto se suma a bugs al momento de realizar los giros del escenario: no fueron pocas las veces en las que el escenario giró, pero la cámara se mantuvo en su posición. La única solución en estos casos era reiniciar el puzle, perdiendo todo el progreso alcanzado.

La música estuvo desperdiciada en Tetragon, pasando desapercibida por muchos segmentos. Además, el juego carece de voces habladas, teniendo que contentarnos con balbuceos ininteligibles en los diálogos.

El factor sorpresa de los primeros puzles se va perdiendo a medida de avanzamos. Sobre la mitad de la campaña, ya habremos aprendido todas las mecánicas y habremos visto prácticamente todos los tipos de trampa del juego, con lo que todo se vuelve un tanto monótono y repetitivo hasta su desenlace.

Terminar la campaña me demandó poco más de tres horas, un tiempo bastante reducido si tenemos en cuenta que Tetragon es muy poco rejugable: una vez conocida la solución de un puzle, ya no hay reto detrás y, por ende, hay cero incentivos para volver a jugar.

En conclusión, Tetragon es un puzle con una premisa interesante, una llamativa propuesta que, lamentablemente, se va diluyendo a medida que avanzamos en la campaña. No es un imprescindible, pero sí saludo la intención de presentar un producto distinto a lo que estamos acostumbrados a ver en el catálogo.