Cada año 15 mil delfines y marsopas en peligro de extinción son víctimas de la captura incidental en el Perú

Entre los cetáceos con mayor riesgo de ser atrapados de forma accidental figuran el delfín común, el delfín oscuro, la marsopa espinosa y el delfín nariz de botella. Perú deberá, de aquí al 2022, reducir la pesca accidental de estas especies si es que desea continuar exportando sus productos pesqueros a Estados Unidos.

Entre los cetáceos con mayor riesgo de ser atrapados de forma accidental figuran el delfín común, el delfín oscuro (en la foto), la marsopa espinosa y el delfín nariz de botella. | Fuente: Mongabay Latam

(Mongabay Latam / Yvette Sierra Praeli). La marsopa espinosa (Phocoena spinipinnis), una especie endémica de la corriente de Humboldt, está En Peligro de extinción. Lo mismo ocurre con el delfín oscuro (Lagenorhynchus obscurus), conocido también como chancho marino. Ambas especies están amenazadas por la pesca incidental, un problema que se genera cuando caen por error en las redes y otras artes de pesca utilizadas por embarcaciones industriales y artesanales. En pocas palabras, a pesar de que la marsopa y el delfín oscuro no son especies objetivo dentro la faena pesquera, terminan pagando los platos rotos.

Esta situación es crítica en el mar del Perú, uno de los países donde los mamíferos marinos son más vulnerables a la captura incidental. Un informe de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), emitido el año pasado, alertaba sobre esta grave crisis que enfrentan estos animales en aguas peruanas. La preocupación ha sido de tal magnitud que la CBI ha recomendado tomar acciones urgentes para evitar que la marsopa espinosa corra la misma suerte que la vaquita marina (Phocoena sinus), una especie endémica del golfo de California cuya población actual es menor a 20 individuos.

Las cifras que se tiene hasta ahora sobre la cantidad de animales que quedan atrapados en redes y otras artes de pesca son desalentadoras. Según Joanna Alfaro, presidenta de ProDelphinus, “las últimas estimaciones indican que cada año unos 15 000 cetáceos son víctimas de la captura incidental en Perú solo en la pesca artesanal”.

Alfaro precisa que desde la década del ochenta se mantienen las cifras de estas capturas no deseadas dentro de los mismos niveles en la pesca artesanal. “A lo largo de la costa hay como 100 puertos artesanales y en todos ellos existe interacción incidental con los cetáceos”.

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Los más amenazados del mar peruano

Entre los mamíferos marinos –que incluyen ballenas, delfines y marsopas– son cuatro las especies que más se capturan de forma accidental: el delfín común (Delphinus capensis), el delfín oscuro, la marsopa espinosa y el delfín nariz de botella (Tursiops truncatus).

“Recientemente la marsopa espinosa ha subido de categoría a Casi Amenazada y el delfín oscuro ha pasado a Vulnerable”, comenta Alfaro sobre el riesgo que acecha a estas especies que han merecido una nueva categorización por parte de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

En el mar peruano existen 30 especies de cetáceos, dos de lobos marinos y una de nutria y el 31% de estas especies de mamíferos se encuentra bajo alguna categoría de amenaza según la UICN.

La pesca industrial también tiene su cuota en el problema. Aunque no existen cifras oficiales de la cantidad de mamíferos que son capturados cada año de manera incidental, se sabe que este problema es recurrente durante todas las temporadas pesqueras de anchoveta, el principal producto de la industria marina en el Perú.

“Tenemos dos temporadas de pesca industrial de anchoveta al año. La primera que va de abril a julio y la segunda de noviembre a enero. Son dos temporadas marcadas donde se da la pesca incidental involuntaria”, comenta Cayetana Aljovín, presidenta de la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP).

Aljovín menciona que en el Perú existen alrededor de 20 puertos industriales y que en todos hay registro de pesca incidental. “Para nosotros no solo son importantes los mamíferos marinos, sino también las tortugas y las aves que se quedan en las redes y se tienen que liberar”.

Aimée Leslie, directora del Programa Marino de World Wildlife Fund (WWF) Perú, conoce muy bien la problemática de las tortugas marinas. Comenta el caso de la tortuga laud (Dermochelys coriacea), que anida en Costa Rica y llega a alimentarse al Perú, país en el que muchas veces cae presa de la pesca incidental. “Son animales que no llegan a la madurez sexual antes de los 20 años y solo uno de cada mil huevos sobrevive. Si mueren antes de regresar a Costa Rica para reproducirse, estamos ante la pérdida de esta especie en el Pacífico oriental”.

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Cambios en las normas pesqueras 

En agosto de 2016, Estados Unidos adoptó la Ley de Protección de Mamíferos Marinos (MMPA) con el objetivo de reducir las capturas involuntarias en aquellas pesquerías cuyos productos son enviados a su país. Por tanto, ha establecido una serie de requisitos que los exportadores deben cumplir para continuar los envíos hacia el país del norte.

Esta ley entrará en vigencia a partir del año 2022, pero las medidas ya se están adoptando en países que tienen a Estados Unidos entre sus principales mercados de productos pesqueros. Las cifras oficiales demuestran que Perú es uno de ellos: en el año 2018 las exportaciones de Perú a Estados Unidos superaron los 267 millones de dólares en productos pesqueros y de aceite de pescado.

Por ello, el Ministerio de la Producción ya ha empezado a realizar acciones para adaptarse a estos estándares. “Para el año 2022, la pesca incidental en Perú tiene que tener estándares comparados a los de Estados Unidos, si eso no se cumple, nuestros productos no entrarán a ese mercado”, dice Percy Gallegos, especialista de la Dirección de Ordenamiento del Ministerio de la Producción.

En referencia a las nuevas reglas, Leslie Aimée de WWF Perú asegura que “el Perú tiene la responsabilidad de adoptar medidas urgentes de conservación para evitar la extinción de estas especies, así como realizar acciones para adaptarse a las nuevas reglas de importación propuestas por Estados Unidos”.

La industria, por su parte, ha tomado nota de estas nuevas exigencias y también está realizando acciones para adaptarse a las nuevas normas. Según la presidenta de la SNP, el programa Salvamares, que consiste en liberar vivas a las especies que quedan atrapadas en las redes de la pesca industrial, es prueba de ello.

Hasta ahora solo el 10% de las embarcaciones de la flota industrial –46 embarcaciones– participa del proyecto piloto y, de acuerdo con las estadísticas de este programa, en la segunda temporada de pesca del año 2018 se liberaron 750 animales que habían quedado atrapados en las artes de los barcos industriales.

“Salvamares nace por una necesidad de la industria de proteger estos animales…Si no cumples, te cierran el mercado”, dice Aljovín.

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Tecnología para la conservación de los mares

Alfaro de ProDelphinus explica las alternativas tecnológicas que existen actualmente para evitar la pesca incidental. Uno de estos sistemas se denomina ‘pingers’, un mecanismo acústico que aleja a los delfines y otros cetáceos de las embarcaciones y las redes de pesca.

“Los pingers los hemos usado en el puerto Salaverry [en el norte del Perú] con las redes de pescadores artesanales y han dado buenos resultados”, comenta Alfaro.

Se trata de un dispositivo emisor de ultrasonidos que funciona con batería y que se coloca en las redes de los pescadores. Emiten ruidos de determinada frecuencia dentro del agua que aleja a los cetáceos.

Otro sistema que también se ha probado en Perú son las luces LED, un mecanismo visual que cumple la misma función de alejar a los mamíferos de los aparejos de pesca. Según ProDelphinus, en las costas de Lima, en Perú los resultados han sido significativos.

Los mamíferos marinos están en riesgo cada año por las actividades pesqueras y algunos, como la marsopa espinosa y el delfín oscuro, en un grado de vulnerabilidad muy crítico.

“Algunos esfuerzos han dado buenos resultados. Pero es una tarea en la que tienen que participar pescadores artesanales, industriales, la sociedad civil y el gobierno para saber qué productos pesqueros van consumir. La idea es que todos tomemos conciencia”, sostiene Leslie de WWF.

El artículo original fue publicado en Mongabay Latam. Puedes revisarlo aquí.

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