Científicos retiran cámaras trampa de Madre de Dios y se sorprenden al ver las imágenes

Las cámaras trampa continúan revelando secretos de la vida salvaje en nuestra Amazonía
Machin negro (Sapajus apella) | Fuente: WWF Perú

(Mongabay Latam / Alexa Eunoé Vélez Zuazo). En junio de este año, un grupo de científicos ingresó al bosque tropical de la provincia de Tahuamanu, situada al extremo norte de la región de Madre de Dios, para instalar 72 estaciones de monitoreo. Cada una de ellas implementada con una cámara trampa y un grabador de audio. Esta tecnología, elegida como parte del método de trabajo, debía registrar la vida silvestre en la selva de Madre de Dios por un período de dos meses.

Como ojos vigilantes que se activan ante el menor movimiento, durante el día y la noche, estas 72 cámaras y grabadores de audio fueron guardando día tras día instantes que hoy forman parte de una investigación, que busca estudiar la biodiversidad presente en tres concesiones forestales de Tahuamanu, es decir, en espacios de aprovechamiento que cubren el 15 % de la Amazonía de esta región.

José Luis Mena, director científico de WWF Perú, le explicó a Mongabay Latam que “la mayoría de concesiones forestales de Tahuamanu, tienen certificación forestal, y el objetivo que tenemos con este proyecto es comparar el estado de conservación de la biodiversidad en dos tipos de concesiones: certificadas y no certificadas”.

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Por eso las estaciones de monitoreo fueron instaladas en 24 concesiones certificadas, en 24 que no lo son y en 24 “zonas de control”, que es como se llama a los espacios dentro de las concesiones que no han sido aún aprovechados. Estos equipos fueron colocados en puntos estratégicos de estas tres áreas con el fin de registrar mamíferos grandes, mamíferos medianos y aves terrestres. 

“Me sorprendió la frecuencia con la que vimos grupos de maquisapas en un área donde pasan camiones cerca. Estos primates son un indicador de buen estado de conservación, al menos de que no hay cacería, porque en lugares donde ha habido cacería, tú no encuentras maquisapas. Y en muchas partes de Madre de Dios no es fácil ver a estos primates, tienes que caminar horas de horas”, narró José Luis Mena.

Registros de la vida silvestre

Los cámaras trampa y los grabadores de audio permanecieron instalados hasta septiembre del 2017, cuando el grupo de científicos volvió a las concesiones de Tahuamanu para retirar los equipos. Este es uno de los instantes más emocionantes de la investigación, aseguró Mena, porque no saben hasta ese momento con qué se van a encontrar. Hoy, tras visualizar una parte del material, pueden confirmar la presencia en el área de algunas especies como los jaguares (Panthera Onca), ocelotes (Leopardus pardalis), pumas (Puma concolor), yaguarundíes (Puma yaguarundi), tapires o sachavacas (Tapirus terrestris), venados colorados (Mazama americana), machines negros (Sapajus apella) y perros de monte (Spheotus venaticus).

Venado rojo en Tahuamanu | Fuente: WWF Perú

Esta investigación empezó a diseñarse hace dos años, en el 2015, con la puesta en marcha de un estudio basado en mamíferos pequeños, en dos concesiones forestales y en el que se lograron registrar 27 especies. La información recogida será incluida también en una publicación que verá la luz en los próximos meses, pero una de las razones para desarrollarla fue precisamente para poner en práctica distintas técnicas de recojo de datos, que serían de ayuda para afinar la metodología que se ha usado en Tahuamanu. 

Además de las cámaras trampa, este proyecto les permitió identificar la necesidad de sumar el registro de audio. “Con los grabadores nos estamos enfocando en dos cosas: una es la diversidad de aves insectívoras, como indicador del estado de salud del bosque; y una cosa que se llama sound scape o paisaje sonoro, como un indicador en términos de conservación”, dijo el director científico de WWF Perú.

El paisaje sonoro permite caracterizar un espacio en términos de biodiversidad: mientras el registro vocal de especies sea mayor, se puede decir que se trata de un área en buen estado de conservación. Los lugares que han sido “perturbados”, suelen ser aquellos que “han perdido algunos componentes de diversidad de especies” y lo que se esperaría entonces es una modificación de ese paisaje sonoro.

Tamandua en Tahuamanu | Fuente: WWF Perú
Trompetero en Tahuamanu | Fuente: WWF Perú

Una versión ampliada de esta historia fue publicada en Mongabay Latam. Puedes leerla aquí.

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