Se aproxima el 'tsunami' de la sexta extinción masiva, pero se puede evitar

El biólogo Thomas Lovejoy señaló que podemos detener el aluvión actual de pérdida de biodiversidad y de especies que está experimentando la Tierra.
La cantidad de elefantes africanos de sabana (Loxodonta africana) disminuyó un 30 % en los últimos siete años. | Fuente: Mongabay Latam | Fotógrafo: John C. Cannon

(Mongaby Latam / John C. Cannon). El planeta Tierra está pasando por su sexta extinción masiva en estos momentos y casi no cabe duda entre los cientificos de que la culpa es de los seres humanos. A pesar de los desafíos que enfrentamos, el giro alentador es que podemos hacer algo al respecto, según sostiene el biólogo Thomas Lovejoy.

“A diferencia de las otras extinciones masivas, esta es una en la que una especie es responsable y completamente capaz de tomar conciencia al respecto y de detenerla”, comentó en una entrevista. Lovejoy es profesor en la universidad George Mason en Fairfax, Virginia, y el “padrino de la diversidad biológica”.

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Hace poco redactó un ensayo para la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS, por sus siglas en inglés), en el que resalta la importancia de tener en cuenta todos los cambios que provocamos en el planeta para abordar esta pérdida de especies sin precedente.

“Estamos programados por la evolución para reaccionar ante cosas inmediatas — explicó Lovejoy — , pero también contamos con capacidad mental que nos permite mirar hacia adelante y proyectar lo que está sucediendo”.

Lo que está sucediendo, según una investigación reciente (que también apareció en la PNAS) de otro equipo de científicos, es que la cantidad de ejemplares de un tercio de las 27 600 especies de vertebrados que investigó el equipo está disminuyendo, incluidas muchas de las que ni siquiera consideramos cerca de la extinción. 

Sin lugar a dudas, la Tierra está en plena oleada de extinción, en la que hemos estado perdiendo alrededor de dos especies por año durante este último siglo, unas cien veces más rápido de las tasas normales de extinción. Pero los autores del estudio publicado el 10 de julio escriben que la pérdida indiscutida de estos animales ha estado ocultando la disminución de muchos más.

“Lo que destacaron muy bien es que la extinción no es solo un suceso — explica Lovejoy — . Es un proceso”.

Por lo tanto, si bien es imprescindible abordar las amenazas inmediatas (tales como la caza furtiva y la pérdida de habitat) mediante la protección de las áreas donde viven los animales amenazados, también debemos encontrar maneras de enfrentar los efectos colaterales “que, de otro modo, podrían socavar los esfuerzos concentrados localmente”, escribe Lovejoy.

Rana arborícola común (Hyla sp.) en la Amazonía peruana. | Fuente: Mongabay | Fotógrafo: Rhett A. Butler

Como ejemplo, señala la dinámica del agua en la selva lluviosa amazónica, que Lovejoy conoce tan bien luego de más de cinco décadas de trabajo de campo allí. Más del 50% de la pluviselva más grande del mundo está actualmente protegida de algún modo, pero él escribe que aun esta cifra “impactante” puede no ser suficiente para detener la pérdida de especies.

A medida que los humanos destruyen partes de bosque — por lo general, para granjas y ranchos que nos brindan alimentos — , esto podría afectar el ciclo de cómo caen las precipitaciones en el bosque y luego regresan a la atmósfera a través de la evaporación y de la transpiración de plantas autóctonas. El hábitat protegido que alberga a muchos de los animales de la Amazonía puede subsistir. Pero, en algún momento (Lovejoy supone que será cuando hayamos perdido más del 20 % de la pluviselva por la deforestación), ese ciclo podría quebrarse, lo que causaría una cascada de degradación, aun en áreas de bosques protegidos que forman parte de un sistema más grande.

“Si tomamos la amenaza de la extinción en serio, tenemos que poner atención a todos esos vectores y reconocer que, al final, no se trata solo de ir y salvar algo antes de que el último desaparezca — explicó Lovejoy — . Se trata de abordar estos factores impulsores”.

Una versión ampliada de este artículo fue publicada en Mongabay Latam. Puedes leerla aquí.

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