Un comportamiento extraño: la nueva especie de gecko que se “desnuda” para escapar

Una nueva especie de gecko en Madagascar se desprende tan rápidamente de sus escamas que los investigadores tuvieron que pensar formas novedosas de capturarlos
La nueva especie, Geckolepis megalepis, tiene escamas más grandes que las de las demás. Esta lagartija nocturna fue descubierta en las formaciones kársticas llamadas “tsingy” del norte de Madagascar. | Fotógrafo: Frank Glaw

(Mongabay Latam / Benji Jones). Si se está en peligro, mejor ir desnudo. Al menos, esa es la estrategia de defensa de una nueva especie de gecko que puede desprenderse de sus escamas en presencia —o, en este caso, en boca— del peligro.

Geckolepis megalepis es la última de cinco especies en ser incluida en el género de geckos denominados “escama de pez”, un grupo que comparte una estrategia única para evadir a sus depredadores. Si se encuentran en peligro, estos geckos pueden desprenderse de todas sus escamas (junto con una capa de piel, tejido conectivo y grasa) y se escurren, literalmente, de la boca de sus depredadores, aseguran los investigadores. El depredador se queda con un bocado de escamas mientras el gecko, desnudo, se escapa y busca refugio para que sus escamas vuelvan a crecer, proceso que demora solamente unas semanas.

La especie G. megalepis es la que mejor domina este truco, según se pudo leer en la revista científica PeerJ. Tanto es así que los científicos creen que este gecko puede desprenderse y regenerar sus escamas más rápidamente que otras especies del género.

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“No hay otra especie tan bien adaptada para hacer esto como G. megalepis”, expresó Mark Scherz, estudiante de doctorado de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich. “Es realmente extraño ver la cantidad de energía que el gecko está dispuesto a derrochar con tal sobrevivir”, contó a Mongabay.

“Pero es mejor perder escamas que convertirse en alimento”, agrega.

Los investigadores creen que esta especie puede desprenderse de su coraza con esa facilidad debido al tamaño de sus escamas, que son mucho más grandes que las de cualquier otro gecko. El artículo informa que “se requiere menos fuerza para eliminar una escama grande que una más pequeña”. Y cuando las escamas se desprenden, no dejan ninguna cicatriz, ni siquiera una gota de sangre, cuentan los investigadores.

Lo que los hace difícil de atrapar para los depredadores también complica que puedan capturarlos los científicos que quieren estudiarlos. De hecho, sus escamas se desprenden tan fácilmente que a los investigadores les es difícil recolectar especímenes con su coraza intacta, afirma Scherz.

Cuando los atrapa un depredador, los geckos “escamas de pez” pierden no solo las escamas sino también la primera capa de piel. Este comportamiento extraño es muy importante para escapar. | Fotógrafo: Frank Glaw

Siempre es una lucha capturarlos

Tiempo después, nada ha cambiado mucho: los científicos todavía están buscando formas de capturar a estos geckos con las escamas intactas. Durante una expedición a la Reserva de Ankarana de Madagascar —probablemente, el único lugar donde existe la especie G. megalepis, según el artículo—, los investigadores intentaron hacer que los geckos entraran en bolsas plásticas, para así capturarlos.

“Siempre es una lucha”, exclama Scherz. “Lo ideal es que mientras uno sacude un árbol para que caiga el gecko, haya otra persona que sostiene la bolsa plástica debajo, para atraparlo. Pero hay veces en que se intenta capturarlo con las manos”.

Según Scherz, un gecko sin sus escamas “prácticamente no tiene utilidad” para la ciencia. Eso es así porque el tamaño, la cantidad y el patrón de las escamas generalmente ayudan a los investigadores a determinar si un espécimen de lagarto pertenece a una nueva especie.

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Sin embargo, aun si los científicos capturan un espécimen con las escamas intactas, es muy difícil identificar miembros de la especie Geckolepis, dice Scherz. Para cuando alcanzan la etapa adulta, los geckos pueden haber perdido y recuperado su coraza varias veces. Y cada vez que eso pasa, el aspecto de las escamas puede variar, lo que los hace poco confiables como representantes de la especie.

“Identificarlos es una pesadilla”, contó Scherz en un comunicado de prensa, haciendo referencia a las especies de este género. “Hay que ser creativo al tratar con la especie Geckolepis”.

Una versión ampliada de esta historia fue publicada en Mongabay Latam. Puedes leerla aquí.

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