Recordamos las más bochornosas películas de acción real de Dragon Ball Z

Hubo varios esfuerzos por llevar la emocionante acción de Dragon Ball a películas con actores de carne y hueso. Sin embargo, cada intento fue peor que el anterior. Repasemos la historia de estas hilarantes adaptaciones.

¿Recuerdas alguna de estas "obras de arte"? | Fuente: 20th Century Fox

Dragon Ball es una franquicia que genera millones de dólares al año y su popularidad se extiende en ambos extremos del globo, ¿por qué no expandir la gama de productos a películas de acción real?

Este totalmente equívoco razonamiento dio pie al nacimiento de tres abyectas adaptaciones cinematográficas, cada una peor que la anterior, y aunque las dos primeras al menos causan un poco de gracia y pueden ser apreciadas irónicamente, la tercera no tiene perdón de Dios... ni Kamisama.  

Por algún motivo varias adaptaciones concuerdan que el Kamehameha se vería como una nube flatulenta. | Fuente: Dragon Ball: Comienza la magia (1991)

Siendo justos, Dragon Ball es extremadamente difícil de sacar de su formato original: la exagerada acción llena de rayos de energía y combates a la velocidad de la luz se vería extraña en cualquier otra presentación que no fuese animada.

Como sea, para bien o para mal, estas cintas existen y te las mostramos a continuación:

Dragon Ball: Comienza la magia

En 1991, nació un esfuerzo para llevar a Son Gokú a la tercera dimensión. El poster promocional de la película indica pomposamente lo siguiente: “La primera y mejor versión en imagen real del manga de Akira Toriyama”. Obviamente, todo es “venta de humo”.

Dragon Ball: Comienza la pesadilla. | Fuente: Dragon Ball: Comienza la magia (1991)

Como se menciona líneas arriba, esta película está dentro de la categoría “Es tan mala que es buena”. Si la ves un fin de semana con un grupo de amigos, resulta una experiencia genuinamente hilarante por sus extravagantes y humildes valores de producción. 

Esta película ni siquiera es japonesa, su producción está a cargo del taiwanés Chun-Liang Chen, quien sorpresivamente logró que se distribuyera en cines europeos y fuese transmitida en televisión peruana como la película oficial de Dragon Ball, ¡sin siquiera poseer las licencias de Toei Animation!

Aquí vemos a Westwood, Cerdito, Seetou y otros conocidos personajes de la franquicia. | Fuente: Dragon Ball: Comienza la magia (1991)

Los personajes tienen nombres alternativos para mantenerse a una segura distancia del copyright: Bulma se llamaba Seetou, Ooling era conocido como ‘Cerdito’ y Yamcha poseía el occidental nombre de Westwood. Además, las esferas del dragón fueron renombradas como “Perlas mágicas”. 

En medio de todo este espectáculo de pura coprolalia audiovisual, resalto lo que podría ser la mejor adaptación del Maestro Roshi hasta la fecha, la extravagancia del actor So Yu Fung transmite muy bien el concepto del anacoreta demente de Muten Roshi.

Dragon Ball Zero 

¿Recuerdas cuando el poster de “Dragon Ball: Comienza la magia” indicaba que era “La primera y mejor versión en imagen real del manga de Akira Toriyama”? Pues hasta eso hicieron mal: Dragon Ball Zero (1990) es la verdadera primera película de imagen real de la historia de Son Gokú, pero no por eso es menos absurda. Dragon Ball Zero es una adaptación de 100 minutos creada por el surcoreano Wang Ryong, quien al menos, en el póster de presentación tiene la decencia (o valentía) de admitir que su película no tiene los derechos necesarios.

Dragon Ball Zero, creada por Wang Ryoung, un director surcoreano sin miedo a nada. | Fuente: Dragon Ball Zero (1990)

Algo que podemos admirar del director Ryong es su total falta de temor al peligro (a la ley), Dragon Ball Zero es incluso más fiel a la historia original llegando al punto de usar un peluche de Puar para interpretar al personaje. Esta película ni se molesta en cambiar los nombres de los personajes y es tan pirata que su versión del radar del dragón es una versión “bamba” de un sistema Game and Watch de Nintendo; por otro lado, la Kame House, el domicilio del Maestro Roshi, es sencillamente una impresión bidimensional de cartón puesta como si fuera una escenografía de obra de teatro escolar, además, por algún motivo, Gokú tiene siempre dos tampones negros insertados en las fosas nasales.

Una última cosa que resaltar de este filme es su inadecuado sentido del humor, repleto de bromas sobre genitalia, chistes escatológicos y escenas al borde de la pedofilia.

Dragon Ball Evolution 

Mientras que “Dragon Ball Zero” y “Dragon Ball: Comienza la magia” sirven al menos para echarte unas risas, ese no es el caso de Dragon Ball Evolution, la diversión termina aquí. Literalmente. 

Esta película se toma demasiado en serio a sí misma y, desprovista de bajos valores de producción, actuaciones exageradas y descaradas violaciones al copyright, es un producto sin alma totalmente intrascendente.

Dragon Ball Evolution tiene el carisma de una galleta de soda. | Fuente: Dragon Ball Evolution (2009)

Tuve la sabia decisión de no verla en el cine y esperar su aparición en servicios de streaming para “disfrutarla” después mucho tiempo. Esta historia está ubicada en un universo paralelo donde Gokú, quien esencialmente era un equivalente asiático a Mowgly del Libro de la Selva, es ahora un sofisticado adolescente totalmente adecuado a la vida en la civilización y tiene una fuerte atracción por su compañera de clase Chi-Chi ¿Verdad que suena a la premisa básica de cualquier serie de Nickelodeon?

Mi cerebro ha bloqueado la mayoría de los recuerdos de aquellos 82 traumáticos minutos sólo comparables con las sesiones de reacondicionamiento del pequeño Alex en la Naranja Mecánica, pero aún puedo recordar (sangrado nasal mediante) que el Kamehameha estaba adaptado como una suerte de nube flatulenta que tenía el increíble poder de… apagar velas.

Hablando de dicha técnica, la escena donde Gokú aprende a utilizar el Kamehameha es en especial problemática e incómoda, pues debe apagar una serie de las ya mencionadas velas con el poder de su poderoso Ki de Saiyajin y su “premio” es tener relaciones sexuales con Chi-Chi (Milk).

Esas pobres velas no imaginan que serán víctimas de una poderosa onda de energía. | Fuente: Dragon Ball Evolution (2009)

Así termina nuestro viaje de pesadilla a través de los fútiles esfuerzos de Taiwán, Corea del Sur y Estados Unidos en traer al entrañable Son Gokú a la vida real. ¿Viste alguna de estas películas? ¿Te dejaron secuelas psicológicas?

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