Fernando Escalante: "El neoliberalismo ha fracasado en sus propios términos"

El sociólogo mexicano, autor de 'Historia mínima del neoliberalismo', explica en una entrevista con RPP Noticias los fallos del modelo económico actual y su estrecha relación con la creciente desigualdad y la precariedad laboral.
Miles de jóvenes franceses marcharon por las calles de París en marzo de 2016 contra la reforma laboral que impulsó el entonces mandatario François Hollande (2012-2017). "Siempre golpean a los precarios", fue una de algunas frases pronunciadas por los manifestantes. | Fuente: Foto: EFE

Son tiempos de crisis. La desigualdad mundial ha alcanzado niveles hasta ahora desconocidos, las emisiones de gases contaminantes causantes del calentamiento global aumentan a un ritmo vertiginoso y la inseguridad económica golpea con fuerza a los más pobres y agudiza los problemas sociales (delincuencia, embarazo adolescente, deserción escolar).

¿Habrá una relación entre el elevado nivel de inequidad de hoy en día y el neoliberalismo? ¿Gran parte de todo lo que está ocurriendo en Europa y Estados Unidos, como la pérdida de millones de empleos, el estancamiento de los salarios o la concentración de la riqueza en pocas manos, es resultado del sistema de mercado?

Hasta hace casi dos décadas parecía ocioso responder a estas preguntas. Al fin y al cabo, el actual modelo económico, luego de la caída del Muro de Berlín (1989) y la desaparición de la Unión Soviética (1991), se presentó en todos los países como la solución a todos los problemas.

Pero, ¿qué es, en esencia, el neoliberalismo? ¿Por qué a pesar de las numerosas crisis financieras que han sacudido al mundo sigue siendo la política económica predominante? Muchos estudiosos han intentado hacer una radiografía de esta doctrina. Uno de los trabajos más consistentes para comprender este pensamiento económico es el realizado por el sociólogo mexicano Fernando Escalante, que llegó a Lima a fines de septiembre para presentar su ensayo Historia mínima del neoliberalismo. En una entrevista con RPP Mundo, explica los orígenes, los principios fundamentales y cómo y por qué esta corriente económica perdura hasta hoy.

Las consecuencias de la Gran Recesión desencadenaron la eclosión del movimiento de los indignados, que convocó masivas protestas en España en las que exigían cambios profundos en el sistema económico y político. Este fenómeno se extendió por toda Europa. | Fuente: Foto: EFE

EL BIG BANG QUE IMPULSÓ LA NUEVA RELIGIÓN

Todo comenzó en abril de 1938. Un grupo de intelectuales, entre los que estaban Raymond Aron, Friedrich Hayek, Ludwig von Mises, Walter Lippmann, Lionel Robbins y Michael Polanyi, se reunió en París para hablar de la crisis del liberalismo tras el crac bursátil de 1929, catástrofe que se desencadenó en Estados Unidos y se extendió a casi todos los países del mundo. En el futuro este encuentro será conocido como 'Coloquio Lippmann',

"Lo que se planteó en la reunión es que el liberalismo ha fracasado, porque no prestó suficiente atención al mercado. Los clásicos creían que bastaba con laissez faire, laissez passer (libre mercado) y se reduzca al mínimo posible la participación del Estado en la economía", dijo el también profesor e investigador del Centro de Estudios Internacionales, en El Colegio de México. La Gran Depresión de la década de los 30 terminó por desmontar tales principios.

El encuentro de los economistas y filósofos en Francia fue decisivo para la fundación en 1947 de la Sociedad Mont Pèlerin, con sede en Suiza, que tenía como consiga reformular los postulados del proyecto liberal y combatir las ideas de John Maynard Keynes, muy popular en su época. El economista británico planteaba que, en periodos de recesión, la intervención gubernamental, mediante obras financiadas públicamente, era esencial para reducir el desempleo y acelerar la recuperación económica.

Escalante Gonzalbo explica que estos pensadores europeos y norteamericanos que asistieron el evento edificaron las bases de un ambicioso programa intelectual, político, económico e institucional que denominaron neoliberalismo. "Hay tres premisas que definen al neoliberalismo. La primera, la necesidad de un Estado fuerte para defender y mantener en funcionamientos los mercados. La segunda, poner prioridad a las libertades económicas por encima de las libertades políticas. La tercera, la convicción de la superioridad de lo privado sobre lo público en todos los terrenos".

Friedrich Hayek (1989-1992), uno de los grandes ideólogos del neoliberalismo, fue profesor en la London School of Economics (LSE). 'Camino de servidumbre' es una de las principales obras de este economista austriaco. | Fuente: Foto: Paul Popper/Popperfoto/Getty

EL KEYNESIANISMO, UN RIVAL QUE LO MANDÓ AL BANQUILLO

Después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), los países avanzados experimentaron un rápido y sostenido crecimiento durante casi tres décadas, producto de las recetas del keynesianismo. Sus políticas propuestas contribuyeron a crear el Estado de bienestar en el Viejo Continente, un sistema que garantizaba el suministro de sanidad y educación, seguro de desempleo, pensiones y otros servicios sociales para toda la población. 

Por ejemplo, Europa occidental creció a una tasa del 4,81% entre 1950 y 1973. En lo concerniente al nivel de empleo, la cifra fue también excepcional: la tasa de paro apenas alcanzó el 2,6%. Este periodo de prosperidad fue bautizado como 'la edad de oro del capitalismo'.

Pero el modelo económico y social comenzó a agonizar por el derrumbe del sistema internacional de Bretton Woods (1971) y la crisis del petróleo (1973 y 1979). El resultado: un bajo nivel de crecimiento acompañado de altas tasas de inflación.

John Maynard Keynes, uno de los economistas más influyente del siglo XX, estudió en la Universidad de Cambridge. Fue el padre de la macroeconomía moderna y miembro notable del Círculo de Bloomsbury, un grupo intelectual formado por la escritora Virginia Woolf, los filósofos Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein, entre otros. | Fuente: Foto: Hulton Getty

SALE DE LA SOMBRA PARA RENOVAR EL AJEDREZ ECONÓMICO MUNDIAL

La medicina keynesiana dejó de funcionar y se comenzó a cuestionar sus políticas macroeconómicas. Luego se produjo un cambio radical en el rumbo de la política económica, que estuvo compuesta por medidas como la liberalización de los intercambios comerciales, la privatización del sector público y la flexibilización del mercado laboral. Así comenzó el reinado del neoliberalismo. Su onda gravitacional logró expandirse vertiginosamente. La victoria de Margaret Thatcher en Reino Unido en 1979 y de Ronald Reagan en Estados Unidos en 1980 hizo que esta nueva arquitectura económica se vuelva dominante. 

El neoliberalismo llegó a América Latina con el dictador chileno Augusto Pinochet, que en septiembre de 1973 dio un golpe de Estado y derrocó al presidente Salvador Allende. Según Fernando Escalante, este caso resulta emblemático, porque se convirtió en el laboratorio de las ideas de libre mercado de los 'Chicago Boys', el grupo de economistas chilenos que fueron a estudiar a la Universidad de Chicago (Estados Unidos) bajo la dirección de Milton Friedman.

"Para los neoliberales es claro que la democracia es un problema. Ellos creen que la mayoría (la sociedad) limita y obstruye el funcionamiento del mercado, al exigir medidas de redistribución del ingreso y una mayor fiscalidad. Por tanto, su propósito es poner las libertades económicas fuera del alcance de la democracia", dijo.

La exprimera ministra británica Margaret Thatcher (1979-1990) y el expresidente estadounidense Ronald Reagan (1981-1989) impulsaron decididamente la doctrina neoliberal. | Fuente: Foto: Zuma Press/ Fiona Hanson

EL NACIMIENTO DE UNA SOCIEDAD INDIVIDUALISTA

El también autor de El crimen como realidad y representación explicó que el neoliberalismo supuso también la configuración de un nuevo sentido común. Su ascendencia en el plano cultural fue notable e indiscutible. 

"El eje de esta ideología es una exaltación del individuo egoísta, racional, maximizador y acumulador y pretende obtener la mejor ventaja para sí mismo. [En esta nueva sociedad] nuestra relación moral con el prójimo, con las instituciones y con la sociedad cambia. Además, se vuelve sospechosa cualquier invocación del bien común. ¿Cuál es moralmente la principal transformación? La desaparición o el descrédito de la idea del interés público", dijo el investigador.

El giro civilizatorio fomentó una nueva cultura en la que valores como la solidaridad y la cooperación fueron reemplazados por un feroz individualismo. Este clima cultural naciente es graficado eficazmente por Margaret Thatcher, quien fue primera ministra del Reino Unido entre 1979 y 1990: "No existe una cosa llamada sociedad. Hay hombres y mujeres individuales, y hay familias".

Tras dar un golpe de Estado en 1973, el dictador Augusto Pinochet impuso en Chile la política de shock económica recetada por el estadounidense Milton Friedman, quien fue galardonado en 1976 con el Premio Nobel de Economía. | Fuente: Foto: Corbis Sygma/Carlos Carrion

LOS PERDEDORES EN LA ERA NEOLIBERAL

¿Qué evaluación se puede realizar de las políticas que fundamentan el nuevo esquema económico? ¿Cuáles han sido sus alcances? "El neoliberalismo como programa económico, político e institucional ha fracasado en sus propios términos", comenta Escalante Gonzalbo. "En treinta o cuarenta años ha producido en general para el planeta un crecimiento económico muy mediocre en comparación con el Estado de bienestar y la economía mixta. Ha habido un aumento extraordinario de la desigualdad y la riqueza se ha concentrado en el 1% de la población. En definitiva, este proyecto económico no ha producido lo que prometía: ni mayor crecimiento, ni mayor igualdad, ni mayor bienestar". 

En su libro El capital en el siglo XXI, Thomas Piketty, profesor de la Escuela de Economía de París, explica que en 'la edad de oro del capitalismo' la desigualdad de ingresos en Europa y Estados Unidos se mantuvo a niveles inferiores, pero que a partir de la década de los ochenta la inequidad comenzó a crecer exponencialmente. En un informe publicado en Economic Policy Institute, los economistas Lawrence Mishel, Elise Gould, Josh Biven y Heidi Shierholz evidenciaron la siniestra distribución de la renta en Estados Unidos: en 2007 los ingresos del 0,1% de los más ricos eran 220 veces mayores que los del 90% más pobre.

El terremoto financiero de 2008 agravó las desigualdades. Según Oxfam, en la primera economía mundial los ricos se están haciendo más ricos a un ritmo más rápido: mientras que el 1% de la clase más privilegiada se llevó el 95% del crecimiento total posterior a la crisis (2009-2011), el 90% la población menos favorecida se empobrecía aún más.

Si echamos un vistazo a lo que ocurre en el globo terráqueo, encontramos que el nivel del campo de juego sigue distorsionado. Un reporte de la empresa de servicios financieros Credit Suisse publicado en 2015 muestra que el 1% de la población mundial posee tanto dinero líquido o invertido como el 99% restante de personas del planeta. En América Latina, el paisaje también es desolador: un multimillonario llega a ganar al año hasta 16,000 veces más lo que ingresa una persona del 20% más pobre.

Las crisis económicas han provocado que la vida sea mucho más dura. Los economistas heterodoxos, como Joseph E. Stiglitz, sostienen que el sistema económico actual presenta graves fallos. | Fuente: Foto: TECHO/ Gabriel Figueroa Flores

¿HAY UNA SALIDA PARA AFRONTAR LOS PROBLEMAS ACTUALES?

Para el sociólogo mexicano, las fuerzas del mercado también han sido incapaces de asegurar la estabilidad económica global. "Han producido una serie de crisis cada vez más catastrófica", me dice. Durante los últimos 30 años, el actual modelo de funcionamiento económico ha provocado crisis monetarias, de endeudamiento externo, bursátiles y bancaria. Todas estas turbulencias han ocasionado desequilibrios, riesgos e incertidumbres en el conjunto del sistema mundial.

"Después de estas crisis y los resultados, ¿por qué no imaginamos una alternativa? Es muy difícil, debido a que el neoliberalismo ha formado ya nuestro sentido común. Esta ideología ha ocupado los espacios de pensamiento en las universidades, en los centros de investigación, en los cuerpos de asesoría de los partidos políticos y de las instituciones representativas; de tal modo que a nadie se le ocurre realmente cómo sería una alternativa", indicó Escalante.

La doctrina del libre mercado ha supuesto también cambios profundos en la estructura laboral. Para ofrecer un escenario favorable a las inversiones y multinacionales, el nuevo régimen de crecimiento flexibilizó las condiciones de contratación, abarató los despidos y redujo los salarios.

"Las condiciones de trabajo que existían hasta los principios de los ochenta han desaparecido en el orden neoliberal. Se ha desregulado el mercado laboral. Hoy en día los trabajadores se enfrentan a empleos más precarios e inestables y sin seguridad social", advierte el profesor.

Una encuesta mundial de la Confederación Sindical Internacional (CSI), publicada en agosto último, revela que el 61% de la población está preocupada por el debilitamiento o el desmantelamiento de las leyes laborales y un 80% afirma que el salario mínimo en su país resulta insuficiente para que los trabajadores puedan llevar una vida digna. Otro dato es que el 80% de los encuestados cree que el sistema económico favorece a los ricos, en lugar de ser justo para la mayoría.

La Confederación Sindical Internacional (CSI) señala que los derechos laborales en Europa y Asia Central se han deterioro en los últimos años. Desde la década de los ochenta, los trabajadores del Viejo Continente fueron los más afectados por la flexibilización del mercado laboral. En la fotografía, un trabajador en la India labora sin protección ni medidas de seguridad. | Fuente: Foto: El País/Raul Zecca Castel

LA ULTRADERECHA CRECE DE LA CRISIS DE LA ORTODOXIA ECONÓMICA

En los últimos años, la extrema derecha en las democracias avanzadas ha aprovechado la crisis económica internacional y la falta de respuesta del Estado a las inquietudes y preocupaciones de la ciudadanía (desempleo, deterioro de la calidad de vida y recortes en los servicios sociales). 

Un sector de la sociedad, sobre todo la clase trabajadora, siente que los partidos políticos no representan sus intereses y opta por organizaciones políticas xenófobas como el Frente Nacional francés, el Amanecer Dorado de Grecia, la Liga Norte de Italia, la Alternativa para Alemania, el Partido de la Libertad de Austria y los Verdaderos Finlandeses, que culpan a los inmigrantes de los grandes problemas sociales de Europa, una idea que cala entre la población más olvidada y golpeada por las consecuencias de un régimen de acumulación desenfrenado.

"La xenofobia, el nacionalismo y el proteccionismo son una consecuencia de los defectos del programa neoliberal, que ha producido en Estados Unidos como en el resto del mundo concentración de la riqueza y precariedad laboral. Una reacción de los trabajadores que han visto su situación volverse más frágil ha sido oponerse a la inmigración", dijo el sociólogo mexicano.

A pesar de la actual magnitud de la asimetría social en las sociedades, la inseguridad económica, el fracaso de los partidos políticos a la hora de corregir las diferencias sociales, la precariedad del empleo y la depredación ecológica, la victoria del neoliberalismo en todo el mundo parece imparable. Podría esbozarse incluso que en el reinado del libre mercado ya no se pone el sol.

La extrema derecha europea, como el Frente Nacional francés, ha conseguido llegar a las perdedores de la era neoliberal a través de proyectos políticos que suponen discursos contra los inmigrantes. La imagen muestra a un neonazi marchando por las calles de Berlín (Alemania). | Fuente: Foto: AFP
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