Una nueva generación de mujeres con pensamientos, actitudes y creencias diferentes marcan una nueva tendencia social en el Perú. Se las conoce como “mujeres millennials o del Milenio”, cuyas edades oscilan entre 25 y 40 años y, con su comportamiento, actitudes y propuestas promueven la igualdad de género, rechazan abiertamente la discriminación laboral, exigen mejores oportunidades, son independientes, seguras de sí mismas y el matrimonio no es prioridad en sus vidas.

Las mujeres nacidas entre la década de los 80 hasta medidos de los 90 se caracterizan por haber accedido, en su mayoría, a una mejor educación, anhelan ser profesionales y son emprendedoras. Gracias a la tecnología, las millennials viven conectadas con el resto del mundo, no pierden el optimismo e idealizan el futuro de manera práctica y realista. 

Se les conoce como la generación digital: el 85% de millennials en nuestro país es digital y el 78% usa las redes sociales. Actualmente, existen aproximadamente ocho millones de millennials, y de ellos la mitad son mujeres, afirma un estudio de IPSOS Perú. Están hiperconectadas y valoran el trabajo en equipo, buscan cambiar las reglas, ser ciudadanas del mundo y obtener gratificación instantánea.

Además, poseen altos valores sociales y éticos que se contraponen al estilo romántico que identificó a generaciones en el pasado.  En esa línea, Mónica Villegas, directora de Oportunidades Laborales de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), explica que para las mujeres millennials, el matrimonio o el tener hijos no es prioridad porque primero son sus logros personales.

“Las millennials están transformando nuestra sociedad. Son mujeres más responsables, han postergado la maternidad porque primero necesitan lograr algo en la vida y si tienen hijos no detendrán sus aspiraciones. La mujer de esta generación se ha preparado para no depender de nadie”, señala.        

Por su parte, Daniel Mitta Flores, licenciado en Gestión y Alta Dirección Empresarial, señala que las mujeres de la generación del milenio conocen y saben defender sus derechos, y cuando su relación no funciona, se divorcian con facilidad, a diferencia de las generaciones pasadas.  

“Las mujeres de esta generación buscan acuerdos convivenciales con sus parejas. Prefieren un compañero con quien compartir las tareas del hogar. Ellas quieren compromiso y no matrimonio. Rompen las normas sociales establecidas que antes le negaban sus derechos”, señala. 

Norath, la optimista 

Las mujeres del milenio han crecido y desarrollado un pensamiento innovador. Siempre tienen un motivo o idea para emprender algún proyecto de vida y destacan por su empoderamiento porque confían en sus talentos.

Norath Pacheco es psicóloga y vive en Huánuco. Se define como una mujer empoderada, proactiva y perseverante. Por ello, decidió crear “Ímpetu”, un emprendimiento social que fomenta la obtención de un empleo formal para adolescentes de zonas vulnerables, a través de talleres educativos dirigidos a los padres y madres de familia y los estudiantes.

 

Norath es psicóloga y vive en Huánuco donde ha comenzado su emprendimiento social.

“Este programa está dirigido a quienes no poseen acceso a una educación superior de calidad o una visión a futuro por falta de conocimiento o condiciones económicas. Se les enseña a mirar el futuro con optimismo”, cuenta.

Como toda millennial considera que la mujer de su edad es capaz de ocupar puestos importantes en el trabajo, puede dirigir sus propios negocios y gerenciar grandes proyectos. Piensa, además, que por cuestiones culturales antes resultaba difícil que una mujer desarrolle un emprendimiento y que hoy la mujer participa más en la solución de los problemas sociales.

Norath creó “Ímpetu” para fomentar la obtención de un trabajo formal a adolescentes de zonas vulnerables.

“El tema educativo es vital en todo. El día que visité Colombia, mi visión del mundo cambió y aquí me tienen buscando que mujeres y hombres tenga una manera diferente de proyectarse en el futuro, de manera más realista”, refiere.

Norath además tiene una hija y convive con su pareja.  Sabe que esta iniciativa solo es el comienzo de algo que le permitirá consolidar el futuro de su vida.

Isabel, la emprendedora

Una de las características de la mujer millennial es la necesidad de sentirse realizada, plantearse objetivos ambiciosos y buscar trabajo para sentirse feliz.

Ella es Isabel Flores, tiene 25 años y vive en Chiclayo. Se define como una persona alegre, paciente y apasionada. Se siente feliz por haber creado “En mis tiempos”, un programa social que busca mejorar la calidad de vida de los adultos mayores mediante interacciones con voluntarios que hacen de sus “nietos” con excelentes resultados.

Isabel Flores brindando una charla dentro de su programa social “En mis tiempos”.

“El adulto mayor necesita revalorarse como persona. En las zonas rurales muchos sufren violencia a nivel físico, psicológico, abandono familiar y necesitan una mejor calidad de vida. Esta es la finalidad del programa”, comenta.

La pandemia hizo tambalear su proyecto. La prohibición de no salir de casa afectó a los adultos mayores y paralizó todo. Pero gracias a la tecnología y a la participación de los familiares ahora los adultos mayores utilizan el celular o plataformas como Facebook y Zoom para comunicarse.

Isabel busca mejorar la calidad de vida de los adultos mayores a nivel nacional.

“Fue un poco complicado, pero salimos adelante. Muchos pensaron que como mujer no podía dirigir un proyecto así, pero se equivocaron. Estamos preparadas. La tecnología y la revaloración de la mujer nos abrió el camino. Podemos competir de igual a igual con los hombres”, afirma.      

Isabel piensa en el 2023. Quiere un programa sostenible con impacto regional, así que espera nuevos aliados institucionales para abrir más sedes a nivel nacional.

Andrea, la viajera

A las millennials les fascina vivir nuevas experiencias. Su debilidad son los viajes como parte de su superación personal. Buscan conocer el mundo de manera presencial y gustan disfrutar de nuevos lugares y compartir nuevas culturas.

Andrea en el Coliseo de Roma. Afirma que viajar le permite romper los estereotipos y prejuicios.

Andrea Toyama es un ejemplo de ello. Es bachiller en Administración de Empresas, está especializada en liderar y conformar equipos de trabajo, y tiene 14 años trabajando como comunicadora. Pero, sobre todo, es una aficionada a los viajes. Gracias a ello ha podido abrir su mente y comprobar que hay otras formas de actuar y de vivir en sociedad.

Ha viajado por todo el país por motivo de trabajo, pero un día le basto un clic en una página por Internet para conectarse a un grupo de hospitalidad de viajeros a nivel mundial que le abrió las puertas a lo desconocido.

“Una viaja para conocer otros lugares y salir de la rutina. Me uní a una red de amantes de los viajes que me ha permitido acercarme a otras personas. Viajar te rompe los estereotipos, los prejuicios. Conocer otras ciudades me permite tener mejor visión en la vida. Me cambia la manera de pensar”, refiere 

Gracias a los viajes ha comprendido que para ser feliz no se necesitan grandes cosas, pero siente que hay muchas mujeres que aún no se atreven a viajar porque limitaciones como el miedo al qué dirán o porque piensan que viajar es caro.

Andrea ha recorrido múltiples países, incentivando a las mujeres a que viajen sin miedo.

“Viajar no resulta caro. Es cosa de saber utilizar las promociones y planificar una posible visita al lugar que te guste. He viajado con poquísimo dinero y la mayoría de las veces lo hice por estudios, gracias a las universidades donde estuve”, dice.

Así fue descubriendo que hay algunos cambios que se producen en favor de las mujeres y esto sucede, en parte, por la globalización de la comunicación.

“Los jóvenes se dan cuenta de que hay cosas que no se deben hacer y que antes han sido parte de nuestra educación. Las redes sociales ampliaron el horizonte e hicieron más visible los estereotipos de género y ahora muchos se reprimen”, afirma.

Las millennials se caracterizan por ser selectivas; creen en el amor, pero creen más en su libertad. Siempre están pensando en emprender su propio negocio para alcanzan un mejor estatus en la sociedad y, sobre todo, les fascina viajar y conocer el mundo, para así conocerse a ellas mismas.