Cuando nace un bebé, un mundo de esperanzas, ilusiones y proyectos de vida surgen en lo más íntimo de los padres. De inmediato nace un estado de felicidad y de emociones que suele ser difícil de explicar. Junto a la alegría por el nacimiento también está la entrega, la generosidad y sacrificio de los padres que, a partir de ese momento, asumen el compromiso de su mejor crianza con responsabilidad.

A partir del momento en el que el recién nacido llega a los brazos de la madre, ella sabe que le espera una labor paciente y dedicada a su nutrición, de forma que garantice una vida saludable. La mejor nutrición de un bebé durante los primeros seis meses debe ser exclusivamente en base a leche materna, cuya composición de lactosa, proteínas -suero y caseína- y grasa es fácilmente digerible y cuenta con todos los nutrientes que necesita el niño.

Cumplidos los seis meses, los nutricionistas recomiendan iniciar una alimentación un poco más sólida con la preparación de papillas o puré en la que se debe incluir alimentos como hígado, sangrecita, bazo, riñón, carnes rojas o pescado para prevenir la anemia.

Son los alimentos de origen animal los que garantizan un alto contenido de hierro que fortalecerá su crecimiento, ayudará a la formación de su organismo y su desarrollo intelectual estará protegido.

El hierro es un mineral que el organismo necesita para producir la hemoglobina que cumple una función vital, pues sirve para transportar el oxígeno de los pulmones a los tejidos. La deficiencia de hierro en un niño genera anemia.

La anemia no mata

La anemia es un enemigo silencioso, porque para muchas mamás el impacto de la deficiencia de hierro no es tan evidente o no se considera tan serio como podría ser una neumonía o una diarrea, explica la doctora Tania Paredes, pediatra de Essalud.

La anemia no mata, pero dificulta el desarrollo del sistema nervioso central, el desarrollo neurológico del niño y afecta su capacidad cognitiva. Con el tiempo, los niños tienen deficiencias en el aprendizaje”, comenta.

En el 2019, la anemia afectó al 40.1% de niñas y niños menores de 3 años en nuestro país, con un mayor porcentaje en el área rural (49.9%) que en la urbana (36.7%), según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Este año aún no hay cifras preliminares de lo que ha ocurrido, debido a la pandemia.

Durante los últimos 6 meses, se generó una interrupción en el desarrollo normal del programa preventivo de la anemia dirigido a niños, niñas, adolescentes, mujeres gestantes y que acaban de dar a luz. En las últimas semanas, los programas se han comenzado a reactivar paulatinamente en prevención y tratamiento con micronutrientes en niños, asegurando el consumo de hierro en cantidad adecuada para prevenir o corregir la anemia. Sin embargo, el sistema aún no se recupera en su totalidad.

Superar la anemia

En la Región Piura, por ejemplo, una serie de programas que guían a las madres sobre lo que representa una buena alimentación y nutrición del niño permiten algunos avances. Fiorella Antón vive en la ciudad de Catacaos. A sus 33 años y siendo madre de 4 hijos, cuenta cómo superó la anemia de su última hija, una situación que la preocupó de sobremanera. 

Su niña nació pesando 3.300 kg, que se ajusta a un nacimiento estable y dentro lo normal. Pero a medida que fue creciendo, los médicos hallaron deficiencia ferrosa por lo que aumentaron el porcentaje de hierro en su alimentación diaria.

“A los seis meses fui al control médico y los análisis de sangre confirmaron su deficiencia ferrosa. El centro de salud le dio un tratamiento y tuve que esperar porque no mejoraba”, recuerda. 

La solución para la niña llegaría seis meses después, en medio de la intranquilidad y preocupación que atravesaba Fiorella, ya que los bajos índices de hierro no se podían nivelar. 

“Asustada ya quería llevarla a un hospital más grande. Me recomendaron que coma menestras, leche fortificada, pero seguía igual. Por esos días hubo un proyecto de trufas dulces hechas con sangrecita y eso la mejoró notablemente. La hemoglobina llegó a 13 mg y le dieron de alta”, comenta.

Los médicos de la niña, que está a punto de cumplir tres años, vigilan su caso y en la actualidad la madre continúa las recomendaciones de los nutricionistas. 

Informarse para prevenir

Por su parte, Allison Calvo tiene un bebé que acaba de cumplir un año. A los cuatro meses, debido a la cuarentena por el nuevo coronavirus, no pudo seguir con los controles de “Niño Sano” que le tocaba a su hijo y en la clínica donde acudía cada mes no pudieron tomarle la prueba de hemoglobina.

“Los médicos dijeron que al quinto mes analizarían su hemoglobina, pero todo se paralizó. La suerte fue que la Municipalidad de Lima por esos días visitaba las casas por el tema de la anemia y recomendaron como medida preventiva la ingesta de hierro”, comenta.

Allison Calvo pudo prevenir la anemia en su hijo gracias a la información durante la pandemia. | Fuente: Archivo personal.

Cuando el bebé cumplió ocho meses recién se realizaron los primeros exámenes de sangre y comprobaron que el bebé no tenía anemia. “Una cosa son los medicamentos y otra la alimentación. Tuve que consultar a los especialistas para seguir sus recomendaciones y su alimentación fue en base a hígado y sangrecita”, advierte.

A Allison le bastó una adecuada información y con gran responsabilidad fue indagando con amigos médicos para lograr la mejor alimentación de su bebe. El resultado, a pesar de los contratiempos de sus controles médicos, es que hoy tiene un hijo sano libre de anemia y sin riesgo de enfermar a temprana edad.

Buena alimentación desde el embarazo

El caso de Karla Castro Morales, que vive en Lambayeque es diferente. Su primera hija tiene 13 años y no tuvo anemia. En cambio, su último hijo de casi dos años tuvo que recibir un tratamiento especializado de nutrientes para alcanzar los 12 mg de hemoglobina en la sangre.

“El bebé ya fue dado de alta gracias al apoyo que me brindó el Centro de Salud, que me explicó de qué manera se deben combinar los alimentos. A mi niño le doy siempre sangre de res y pescado. Ahora lo tengo bien”, refiere.

Karla Castro aprendió que la alimentación durante el embarazo es vital para que sus hijos no tengan anemia. | Fuente: Archivo personal.

La principal razón para la carencia de hierro en su hijo, explica la madre, fue consecuencia de las dificultades que tuvo para alimentarse en los primeros seis meses de embarazo. “No comía bien y a veces solo probaba frutas. Los primeros seis meses fueron terribles. Tuve un parto normal pero la alimentación fue la principal causa del poco hierro en mi hijo”, comenta.

Desde el inicio del embarazo, la recomendación de los especialistas es que la alimentación de la gestante tiene que ser en base a frutas, cereales, vegetales, leche, carne y pescado.

Tratamiento justo y necesario

Dianila Llontop vive en los alrededores de Chiclayo. Tiene tres hijos, y el menor tiene sólo un año y cuatro meses. Fue a él al que le detectaron un cuadro severo de anemia hace más de medio año.

“Cuando mi bebé llego a los seis meses tuve que llevarlo a la posta porque se mostraba muy irritable, lloraba mucho, lo veía débil, dormía a cada rato”, cuenta. Y cuando los médicos hicieron los análisis, encontraron que el bebe tenía una baja concentración de hemoglobina en su sangre.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) un niño de 2 a 5 meses se le considera normal si el nivel de hemoglobina es de 9.5 a 13 mg. Si es un nivel por debajo de esta medida el niño es considerado anémico.

“Me dieron una unas gotitas y me dijeron que era hierro. Además, me pidieron que lo alimentara con sangrecita de res y bastante pescado. Ha demorado un poco en recuperarse, pero seis meses después del tratamiento, el médico le dio de alta porque su hemoglobina había subido”, afirma.

Hoy, después de un largo tratamiento, la vida le vuelve a sonreír a esta familia, pues el Centro de Salud de su zona le informó que su bebé se había recuperado de esta enfermedad.

La anemia no es una enfermedad mortal si se trata a tiempo. Lo importante es prevenirla, desde el embarazo y en los primeros años de vida del niño o niña, y para combatirla no hay nada mejor que los alimentos con alto contenido en hierro.