Kate Beckinsale es la protagonista absoluta de Inframundo. | Fuente: Difusión

Inframundo es una saga que se ha caracterizado por mostrar la traición en todos sus niveles. Los vampiros son desleales a los de su propia especie, y crean engaños que se gestan desde las clases bajas hasta las más altas, estas últimas dominadas por los ancianos, quienes a pesar de haber vivido miles de años, lucen jóvenes y vigorosos. Son ellos, también, los que deciden el destino de su oscura comunidad.

Inframundo: Guerras de Sangre nos presenta a una Selene (Kate Beckinsale) cansada de luchar. Siente que al ser perseguida por los hombres lobo y los vampiros, la muerte le puede llegar en cualquier momento. No obstante, su primera esperanza de vida toma la forma de un conocido: David (Theo James). Tras salvarla de un ataque de licántropos, ambos aceptan unirse a los demás vampiros para detener a Marius (Tobias Menzies), el nuevo líder de los hombres lobo que amenaza con llevarlos a la extinción.

La aparición de nuevos personajes es esencial para la trama. No olvidemos que los hechos se desarrollan a partir de traiciones y engaños, esto acrecienta el misterio que envuelve a los recién llegados a la película.

Si hablamos de la representación de escenas y personajes, las diferencias son notorias entre vampiros y hombres lobo. Los primeros tienen un aspecto estilizado y se les muestra casi aristócratas, mientras que los otros son de modales toscos, y casi siempre aparecen gruñendo o discutiendo entre ellos mismos. El lugar en donde habita Selene y compañía, luce de acuerdo a una mirada clásica que el cine y la literatura le han dado a los vampiros: los interiores son iluminados con lámparas clásicas de techo, el piso es alfombrado, las escaleras proyectan adornos barrocos bajo el pasamanos, y los sillones son de terciopelo rojo. Una decoración aristócrata casi gótica, en mi opinión, bien escenificada a lo largo de la saga.

Selene dispara contra Marius. Su transformación a hombre lobo la dejó sorprendida. | Fuente: Difusión

Una de las flaquezas del guión ha sido el anuncio anticipado de las peleas entre personajes antagónicos, vale decir Selene versus Marius, y David contra Semira (Lara Pulver). La rivalidad que hay entre ellos, desde el inicio de la historia, hace predecible sus encuentros. Estos combates hubiesen sido un fiasco de no ser por la inclusión de una escena gore, en donde Selene le arranca la columna vertebral a Marius, y acaba de manera violenta con su vida. Punto para la directora Anna Foerster.

En cuanto a la actuación, decepcionó el desempeño de algunos personajes secundarios. Los miembros del consejo carecen de ese sentido de autoridad que sus predecesores sí tuvieron. Si bien es cierto el papel que desempeñan no es protagónico, su participación deja un vacío que me recuerda inevitablemente a líderes como Viktor (Bill Nighy).

Guerras de Sangre define a Inframundo como una saga que no se desgasta. La aparición de nuevos personajes, en todas las películas, siempre ha contribuido a la trama. Las historias de hombres lobo y vampiros han fascinado a la audiencia por décadas, y esta saga está lejos de parecerse a Crepúsculo. Esperemos, entonces, la siguiente película, en donde ya se anunció la reaparición de la hija de Selene: Eve (India Eisley).

Recomendación

Los fanáticos de Inframundo no quedarán decepcionados. Esta es una película que puedes ir a ver solo o acompañado. Tiene varias escenas de acción que no te dejarán pestañar.

Calificación: 6.8 puntos.

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En Guerras de sangre Selene cambia de aspecto y su fuerza se incrementa. | Fuente: Difusión
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