Crítica | "Black Panther": Había una vez un reino

La taquillera película de Marvel toma como base los problemas del mundo real para contar los secretos de un país imaginario.
Lupita Nyong'o y Chadwick Boseman protagonizan la más reciente cinta de superhéroes de Marvel. | Fuente: Marvel

El estreno de "Black Panther" ha superado las expectativas hasta de la propia Marvel. Ya logró mil millones de dólares en taquilla en todo el mundo, y se ha convertido en una de sus cinco películas más exitosas aunque es protagonizada por un superhéroe que hasta ahora era de segundo rango. En especial en Estados Unidos, esta historia ha trascendido porque empodera y reivindica a la comunidad negra, y porque les da el protagonismo que se le ha restado en la historia real de su país y en las ficciones como el cine. La identificación con "Black Panther" ha sido inmediata. Su discurso político en favor de tender puentes y no construir muros es muy claro. ¿Pero es suficiente para hacer una buena película?

"Black Panther" cuenta el ascenso al trono de Wakanda del joven T'Challa (Chadwick Boseman) luego de la muerte de su padre, el rey T'Chaka, ocurrida en "Capitan América: Civil War". La historia de Wakanda es la de una mentira encubierta. Por cientos de años ha sido un territorio rico en vibranium, un poderoso mineral, y a partir de esta materia se ha desarrollado una alta tecnología. Pero los gobernantes de Wakanda han preferido mantener esta riqueza en secreto, lejos de los ojos del mundo, y presentarse como un país pobre del África. T'Challa comienza a dudar sobre esta posición porque con sus avances Wakanda podría ayudar a resolver diversos problemas sociales, médicos y tecnológicos. ¿Por qué no compartirlos?

 

La misma idea de que Wakanda deje de ser un secreto la tiene Killmonger (Michael B. Jordan), el villano de la historia, un soldado con un pasado que lo hace reclamar el trono. Pero su propósito es utilizar la tecnología para derrotar a los poderosos del mundo que han sometido a la comunidad negra por siglos, combartir el racismo con una guerra.  

Lo mejor de "Black Panther" es que su impacto no está tanto en las escenas de acción y de efectos especiales, sino en las conversaciones íntimas entre padres e hijos, en la búsqueda muy personal de recuperar el camino de los ancestros, de una cultura y sus tradiciones, de un lugar en el mundo. Tanto héroe como villano están en la misma línea. Ese mismo sentido de pertenencia, de limpiar los errores de los padres y de forjarse un nombre ya lo había tratado el director Ryan Coogler en "Creed" (el spin off de "Rocky"), su anterior filme.

"Black Panther" es una cinta que pone luces sobre lo que debería ser lo ideal en el mundo de hoy. En Wakanda las mujeres son guerreras que se enfrentan a un éjercito de hombres de igual a igual, y la princesa quiebra el estereotipo de la bella dama en apuros y en su lugar es una científica que desarrolla la tecnología más avanzada.  

Sin embargo cuando las intenciones ha sido propuestas, cuando los discursos han sido dichos, la película recurre a caminos convencionales para desarrollarse. El producto Marvel de cómo debería ser una película de superhéroes pesa demasiado en el guion. Es por eso quizá que Killmonger, que resulta siendo el mejor personaje, pero un personaje incómodo, no tiene el tiempo suficiente para crecer más en la trama.

 

Valoración: 3.5/5

¿Qué esperar?: Una cinta de superhéroes que habla de algunos problemas sociales en el mundo sin dejar de lado el entretenimiento.

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