Luego de "La Monja" el siguiente proyecto es "El Conjuro 3" que comenzará a filmarse en el 2019. | Fuente: Warner Bros.

El estreno de "El Conjuro" en el 2013 le trajo nuevo aires al cine de terror, además de un respaldo en crítica y sobre todo en taquilla. Eso dio pie a filmar una segunda parte y una historia derivada (spin off) que se enfocaba en la muñeca Anabelle (que ya tiene dos películas). "La Monja" es la película más reciente de esta saga que enlaza casos de posesión diabólica y fenómenos paranomales investigados por Ed y Lorraine Warren.  El demonio Valak que lleva un vestido de monja fue el personaje más impactante de "El Conjuro 2" así que era inevitable que se sepa más y contar su historia de origen.  

 

Sin embargo "La Monja" no va directo a ese asunto. La película comienza con una joven monja que se suicida en un convento de Rumania y con un sacerdote (Demian Bichir) y una novicia (Taissa Farmiga) que enviados por el Vaticano acuden a investigar qué ha sucedido. Sabemos que hay una presencia extraña en el lugar, pero la película no construye una sensación de miedo alrededor de eso sino que recurre a trucos sonoros y visuales ya conocidos para que el espectador se sorprenda. Siempre hay algo que se oculta en la oscuridad y que va a aparecer de repente.

Tenemos información del demonio Valak como a la mitad de la película, pero su presencia es tan escasa que parece un personaje secundario. Ni la culpa del sacerdote por un exorcismo de su pasado ni las visiones que tiene la novicia son aprovechadas para darle una mayor carga dramática a la historia.

La película puede mantener el interés de los seguidores de "El Conjuro" -la escena en el cementerio consigue algo de tensión-, aunque su última media hora en la que se quiere explicar los misterios que rondan al convento es tan confuso  que uno se desconecta de la trama. La acumulación de detalles incoherentes logra que se anule el terror, cuando este debería estar más presente en ese momento.


Valoración: 2/5

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