Crítica| '¡Madre!': esperando a los bárbaros

La película protagonizada por Jennifer Lawrence remece al espectador, aunque se sumerge demasiado en su propio delirio.
Título original: Mother! | Director: Darren Aronofosky | Año: 2017 | Duración: 120 minutos. | Fuente: Paramount Pictures

Era cierto que ¡Madre!, de Darren Aronofsky, puede resultar para algunos una gran película y para otros un bodrio. En ¡Madre!, Jennifer Lawrence y Javier Bardem -ambos con una poderosa presencia en la pantalla- son una pareja que vive una aparente tranquilidad. Él es un poeta que no puede escribir, que no encuentra la forma de salir de un atasco creativo. Ella está dedicada a reparar y cuidar de la casa. Pero un día llegará a su puerta un hombre extraño y el escritor lo aceptará como su invitado. Luego llegará la esposa del hombre extraño. Y crecerá la cercanía de ellos hacia el poeta, mientras el personaje de Lawrence comenzará a sentirse cada vez más una intrusa en su propia casa, porque algo fuera de su comprensión está ocurriendo. El misterio se mantendrá a lo largo de la historia porque mucha más gente arribará sin ser invitada.

Lo más atractivo de ¡Madre! es cómo la historia logra pasar de la confusión a un completo desorden y desquilibrio, como un drama de pareja termina siendo una pesadilla de imágenes bizarras y chocantes. Esa transición que va del suspenso al absurdo se matiene todo el tiempo sobre una cuerda floja, pero su historia no pierde interés, siempre está girando, abriendo puertas, subiendo un nuevo nivel en la desesperación del personaje de Jennifer Lawrence. ¡Madre! está llena de símbolos y representaciones, pues todo aquí tiene un segundo nivel de lectura. Este es un cuento del poder creador del artista repleto de resonancias bíblicas (¿y también ecológicas?).

La primera parte de la película acumula tensiones y coloca a Jennifer Lawrence en el centro de un espacio cada vez más perturbador y contaminado, en el que la casa parece tener vida propia. Si ella es un personaje que encuentra sus antecedentes en Repulsión y El bebé de Rosemary, de Roman Polanski, uno siente que es el mismo director Darren Aronofsky quien se representa en el personaje de Javier Bardem, el creador a quien todos rinden pleitesía y  puede volver siempre a reinventarse para alimentar al mundo con su talento.

En la segunda parte del filme el clima de opresión acumulada explota sin matices ni medias tintas, y Aronofsky se deja llevar por la provocación y por la anarquía. Y aunque su final puede ser coherente con el rumbo que ha toma la historia, su ejecución está sobre una delgada línea que separa al riesgo del ridículo. Es tal el impacto final que uno puede quedar knock out, confundido, entre el principio de todo y la nada.

¡Madre! es la séptima película de Darren Aronofsky. Las más destacadas son 'El luchador', 'Requiem por un sueño' y 'El cisne negro'. | Fuente: Paramount Pictures
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