Blackwind llega este 20 de enero para distintas plataformas. | Fuente: Drakkar Dev
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Después de unos días de descanso, vuelve el blog con fuerza. Así que arrancamos el 2022 con el análisis de Blackwind, un videojuego indie desarrollado por el estudio italiano Drakkar Dev, en el que controlamos a un mecha para hacer frente a una civilización alienígena.

Como saben, si es que son asiduos lectores de mis bitácoras, siempre le doy especial cabida a los títulos indies, ya que -en su mayoría- son una fuente inagotable de inspiración, tanto a nivel jugable como narrativo.

¿Es Blackwind una opción recomendable? Tras haber terminado la campaña, los invito a leer mi análisis.

Lo bueno

Blackwind es un videojuego del género hack and slash, con elementos de acción y puzles; en el que controlamos a un mecha para hacer frente a hordas de alienígenas.

El control del robot es adecuado y, a medida que avanzamos en la campaña, iremos ganando distintos poderes y habilidades, como lanzar misiles teledirigidos, activar un escudo deflector, doble salto, entre otros.

Lo interesante es que los poderes que vamos ganando se hacen de utilidad para avanzar en la campaña, no solo para aplicarlos con combate, sino especialmente para la resolución de puzles y para alcanzar secciones antes inaccesibles.

En Blackwind, contamos con un árbol de habilidades amplio, que nos permite mejorar los poderes adquiridos durante la campaña. Así, podemos ampliar el efecto de los ataques o duplicar el rango de nuestros disparos. No ahondo en más detalles para no malograr la experiencia a quienes deseen jugar este título.

Un detalle a tener en cuenta es que la campaña puede pasarse también en cooperativo: uno de los jugadores toma el mando del mecha, mientras que el segundo controla un dron de asistencia. Es una alternativa interesante, aunque sin opciones de juego online.

Ir ganando habilidades nos permite hacer algo de backtracking, a fin de acceder a zonas antes inaccesibles. Aunque -huelga decir- esto solo está supeditado a completar el único coleccionable de Blackwind: los distintos skins de nuestro mecha.

Blackwind no es un juego demasiado corto: terminar la campaña me tomó entre siete y ocho horas, una duración nada deleznable para los tiempos que corren.

Para desarrollar Blackwind, la gente de Drakkar Dev ha utilizado el motor Unity, que ha demostrado ser bastante versátil. El diseño del mecha y de los distintos enemigos es bastante convincente, mientras que la ambientación es variada y satisfactoria.

Lo malo

En Blackwind, encarnamos a James Hawkins, un adolescente que por cuestiones de guión termina atrapado dentro de un mecha en el planeta alienígena Medusa-42. El joven debe abrirse paso en este mundo hostil con la misión de encontrar a su padre, que debido a un accidente está no habido.

El guión es una de las partes más flojas del juego: no hay mayores sorpresas ni momentos intensos; y el gran plot twist de la trama es demasiado predecible.

El sistema de combate me pareció algo simplón, con apenas un puñado de combos a nuestra disposición. Tal como adelanté, tenemos varios tipos de ataques y poderes, pero considero que solo un par de ellos son realmente útiles en combate.

En la misma tónica, la dificultad me pareció apenas retadora en el nivel Normal, por lo que recomendaría a los más curtidos iniciar en Hard para sentir el desafío. Esto se debe a que los enemigos suelen tener ataques parametrados, que una vez aprendidos podemos evitar y contrarrestar con relativa facilidad.

Los momentos más complicados son cuando hay muchos enemigos en pantalla. Aquí las acciones se vuelven realmente frenéticas y hay que estar en constante movimiento para evitar caer presas del enemigo. Lo malo es que estos momentos no abundan en todo nuestro recorrido por Medusa-42.

El juego se desarrolla principalmente dentro de laboratorios o bases. Aquí se podría decir que estamos dentro de una suerte de mazmorra, en la que debemos buscar llaves y desentrañar códigos para abrirnos paso hasta la salida.

Para ubicarnos, tenemos la ayuda de un mapa que, lamentablemente, no podemos desplegar para verlo en su totalidad. La asistencia aparece en la parte inferior derecha de la pantalla, mostrándonos apenas la parte cercana a nuestra ubicación. ¿Qué les costaba colocar el mapa completo dentro del menú para poder orientarnos mejor?

Terminada la campaña de Blackwind, solo podemos regresar a nuestro último punto de guardado para conseguir todos los skins de nuestro mecha. No hay Game+ ni siquiera modos extras para darle más tiempo de vida a nuestra inversión.

A nivel técnico, me topé con algunos bajones de frames bastante molestos en las secciones fuera de las mazmorras, aunque debo decir que jugué Blackwind muchos días antes de su estreno, por lo que pueden llegar eventuales parches que corrijan estos fallos. De todos modos, dejo constancia de mi experiencia.

Lo feo

El trabajo de los actores de voz (en inglés) me dejó mucho que desear: poca emoción y fuerza. Además, hay líneas que se repiten hasta el hartazgo durante las batallas.

En la misma línea, debo cuestionar que el juego no llegue doblado al español: solo con subtítulos; pero estos están localizados para España, mas no para Latinoamérica.

Conclusión:

Blackwind me llamó la atención cuando lo vi en tráileres, y -no lo niego- algo de esa emoción y vértigo que vi en los avances está en el videojuego. Sin embargo, debo reconocer que no toda la campaña goza de ese nivel de calidad. Blackwind es un producto interesante, pero irregular; una propuesta llamativa, pero desangelada. Nunca llega a explotar como para convertirlo en una opción 100 % recomendable.