Boomerang X se estrenó el pasado 8 de julio, para PC y Nintendo Switch. | Fuente: Devolver Digital
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Devolver Digital ya se ha hecho un nombre en la industria, no solo por sus excéntricas y memorables presentaciones del E3, sino especialmente porque apadrinan proyectos únicos, con un ‘no sé qué’ que siempre se queda en la retina de quienes los juegan. Ejemplos sobran.

Por ello, el anuncio de Boomerang X, del estudio independiente neoyorquino Dang!, captó mi atención inmediatamente. ¿Será uno de estos proyectos con el sello Devolver Digital?, ¿un recomendado instantáneo?

El pasado fin de semana lo jugué y terminé, así que sin más preámbulo acá les comparto mi review.

Lo bueno

Lo mejor de Boomerang X es su jugabilidad. Estamos ante un título en primera persona, en el que tenemos como arma una especie de búmeran (aunque más parece un shuriken de gran tamaño), con el que debemos hacer frente a distintos enemigos.

Los retos se plantean a modo de arenas de combate, en los que tenemos que superar distintas oleadas de enemigos. El reto está en eliminar a todos los que tienen una marca amarilla sobre sus cabezas. Al hacerlo, todos los demás enemigos desaparecerán y pasaremos a la siguiente oleada.

A medida que avanzamos en la campaña, iremos ganando distintas habilidades, como lanzar el búmeran y ser transportados hasta donde este está, activar un tiempo bala para poder apuntar con más precisión; y distintos tipos de disparos, como simulando una escopeta o un rifle francotirador.

Las arenas de combate se van adaptando a las habilidades que vamos ganando, pasando desde simples retos en el suelo, hasta inmensas zonas de combate sin piso, en el que debemos estar constantemente izándonos para no caer a un abismo.

Hay variedad de enemigos: arañas, abejas, tiburones, moluscos, sombras humanoides, aves gigantes, enormes sapos que lanzan ácido, pero también monumentales monstruos como jirafas, que debemos atacar en distintos puntos para vencerlos.

Los combates son intensos, frenéticos y muy bien medidos; planteando un reto harto interesante. Morir en la última oleada significa volver a hacer todas las series desde el principio, lo cual es un castigo bastante duro, porque hay arenas que nos pueden demandar varios minutos en completar.

No es un reto extenuante ni injusto, ya que a medida que avanzamos sumamos escudos que podemos recargar en pleno combate. Sin embargo, cuando culminamos la campaña tenemos la posibilidad de rejugar con parámetros especiales, como eliminar el tiempo bala o no tener escudos. El reto ya lo pone el usuario.

Otro punto que me gustó bastante es la música de Boomerang X, a cargo del compositor Ben Caulkins. Son canciones pegajosas, ágiles y variadas, que le dan mucha personalidad del videojuego.

Para este análisis, jugué la versión de Nintendo Switch. Debo reconocer que está bien optimizada, con tiempos de carga bastante reducidos y con un framerate anclado en 30 FPS, sin mayores bajones ni ralentizaciones. Eso sí, la gran ventaja de esta versión es la posibilidad de jugar de manera portátil, donde Boomerang X también tiene un buen desempeño.

Finalmente, debo mencionar que Boomerang X llega doblado al español. No hay voces habladas en el juego, pero todos los diálogos de texto y menús están en nuestro idioma, lo cual siempre es bienvenido.

Lo malo

Boomerang X tiene una historia, pero es demasiado críptica y, para colmo, mal contada. El protagonista es un náufrago que llega a una isla desconocida, donde descubre ruinas de una civilización desaparecida, los Yoran.

En nuestra travesía, nos encontramos con un gusano gigante llamado Tepan que nos va contando ciertas cosas de los Yoran, pero nada más. No hay diálogos ni textos desperdigados que nos digan dónde nos encontramos ni desde hace cuánto los Yoran están desaparecidos.

La campaña puede terminarse en poco más de tres horas, una duración bastante reducida. Si bien podemos rejugar Boomerang X en un nivel de dificultad más elevado o con parámetros especiales; no encuentro mayores incentivos, como un final diferente o misiones secundarias por completar.

Todo es muy lineal en Boomerang X: tenemos que avanzar un tramo de terreno, en el que no hay nada que hacer (incluso en esos momentos la música está ausente), hasta llegar a un portal que nos lleva a un recinto en el que debemos resolver un ‘puzle’ (sí, así, entre comillas), que consiste meramente en lanzar nuestro búmeran hacia una especie de cuerda musical gigante. Y, luego, entramos a la arena de combate de turno.

Este proceso, matizado con un pequeño tutorial cada vez que ganamos una nueva habilidad, se repetirá unas doce veces hasta llegar a la arena final. No hay caminos alternativos, ni secretos, ni coleccionables.

Tampoco tenemos más opciones de juego aparte de la campaña propiamente dicha. Hubiera sido genial tener modalidades contrarreloj o supervivencia con arenas generadas aleatoriamente.

Lo feo

Siempre que un videojuego capta mi atención, lo quisiera tener en mi colección personal. Lamentablemente, Boomerang X solo puede ser comprado de manera digital, ya que no se ha editado una versión física. Sería muy bien recibida una edición de colección, que incluya el juego y el soundtrack, por ejemplo, en uno solo paquete.

Conclusión:

Boomerang X me ha gustado, y mucho. Es un título frenético, intenso y con una dificultad bastante retadora. Es un desafío muy recomendable, pero, lamentablemente, muy exiguo en contenido. En poco más de tres horas ya puedes estar viendo los créditos, seguramente quedándote con ganas de más. Sin mayores incentivos para rejugarse y sin modalidades extras que le den más vida, Boomerang X es como un platillo gourmet: exquisito pero no saciará tu hambre.