Far Cry 6 se estrenó el pasado 7 de octubre en consolas de pasada y nueva generación, así como en PC y Stadia. | Fuente: Ubisoft
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Far Cry es, por méritos propios, una de las sagas estelares de Ubisoft. Con cada entrega, la compañía francesa ha buscado elevar el listón con producciones cada vez más espectaculares y con mayor presupuesto.

Far Cry 6 busca seguir esta senda, presentándonos un mundo abierto inmenso, con cientos de posibilidades; pero también con uno de los antagonistas más reconocibles de las últimas entregas: Antón Castillo, protagonizado por el inconfundible Giancarlo Esposito (Breaking Bad, The Mandalorian, The Boys, etc.)

¿Será esta sexta entrega numerada la edición definitiva de Far Cry?, ¿estamos ante una evolución en la saga? Tras más de 40 horas de juego, creo que puedo absolver estas interrogantes. Sin más, los invito a leer mi análisis.

Lo bueno

Far Cry 6 nos lleva a la ficticia Yara, una isla del Caribe que vive bajo el yugo del dictador Antón Castillo. La referencia a Cuba es más que evidente, con personajes, historias y locaciones que te gritan en la cara dónde te encuentras.

La interpretación de Giancarlo Esposito como Antón Castillo es simplemente soberbia, vendiéndonos muy bien su papel de un desgraciado dictador, de sangre fría y sin escrúpulos. A través de la campaña, llegamos a conocer tanto sus motivaciones, así como la complicada relación que tiene con su hijo, Diego, a quien desea formar para que siga sus pasos y, algún día, tomar la posta al frente de Yara.

La historia de Far Cry 6 es simple, pero creo que sirve bien como columna vertebral de toda la campaña, que nos puede tomar unas 20 o 25 horas culminar, si es que no nos metemos de cabeza en realizar todas las misiones secundarias, secretos y coleccionables. Yo voy más de 40 horas y creo estar lejos de limpiar al 100 % el inmenso mapa del videojuego.

Far Cry 6 nos pone en la piel de Dani Rojas, una (o un, dependiendo del sexo que elijas) exsoldado que se une Libertad, la guerrilla que busca hacer frente a la dictadura y derrocar a Antón Castillo. Nuestra tarea será ir a las distintas regiones de Yara, para hacer contacto con otros grupos alzados en armas y buscar que se unan a nuestra causa.

Esto no será tarea sencilla, ya que cada grupo tiene sus propios intereses y hay divisiones sobre cuál debe ser el futuro de Yara después de la caída de Castillo.

A nivel jugable, Far Cry 6 es bastante continuista respecto a las últimas entregas de la saga, lo cual no es necesariamente negativo (aunque de eso ya hablaré en la siguiente sección del análisis). El juego nos suelta en este inmenso mapa y desde el primer minuto tenemos decenas de cosas por hacer.

Una de las novedades jugables en este Far Cry es el uso de Los Supremos, que no son otras cosas que jet-packs que se irán recargando automáticamente tras utilizarlos. Comenzamos con uno básico, que lanza misiles, pero a lo largo de la campaña podremos ir desbloqueando otras clases, con distintas aplicaciones.

Aparte de las armas clásicas, Far Cry 6 nos permitirá adquirir armamento especial elaborado con piezas de chatarra que encontraremos regada por todo el mapa: hay cada cosa tan absurda como útil que podremos utilizar en este juego.

Otra característica heredada de los anteriores Far Cry es la inclusión de acompañantes, a los que podremos dar sencillas órdenes para asistirnos en combate. En esta oportunidad, Ubisoft nos aleja de los clásicos soldados aliados o fieles perros, para incluir a compañeros tan extravagantes, como un cocodrilo o un gallo de peleas.

Si bien la magnitud del mapa puede parecer abrumadora al inicio, con el pasar de las horas uno termina adaptándose y todo fluye orgánicamente. Lo mejor de todo es que la propuesta jugable nos da la posibilidad de abordar las misiones de distintas maneras, ya sea con ataques frontales o con sigilo.

Aparte de la campaña, hay distintos tipos de misiones secundarias que nos darán muchas horas de contenido: tenemos encargos secundarios, conocidos como Historias Yaranas, en las que podremos a ayudar a distintos personajes de la isla con sus problemas. También está la búsqueda de tesoros, algunos de las cuales nos llevarán a intrincadas tumbas al puro estilo Tomb Raider. Asimismo, podemos jugar unas partidas de dominó, pasar horas pescando o inscribirnos en alguna carrera de coches.

Mención aparte se merece las Peleas de Gallos, un divertidísimo minijuego en el que Far Cry 6 se convierte en un título de lucha puro y duro. Y lo más llamativo es que entre los gallos que podemos seleccionar hay algunos que son hilarantes referencias a clásicos del género, como Street Fighter o Mortal Kombat.

Si bien desde el primer minuto podemos desplazarnos a donde quedamos, el juego se las ingenia para colocarnos algunas barreras. Todas las zonas del mapa tienen niveles que marcan la dificultad de sus misiones, por lo que si nuestro personaje no está a la altura simplemente seremos presa fácil de los enemigos.

Este sistema de progresión no solo sirve como barrera, sino que es una suerte de indicador de la jerarquía que tiene Dani en la guerrilla. Con esto se justifica que el nivel de personaje nos permita ir accediendo a mejores armas y equipo. Un sistema sencillo, pero bastante inteligente.

Lo malo

Como dije antes, el gameplay de Far Cry 6 es bastante continuista respecto a sus predecesores. Si bien reconozco que la propuesta es entretenida, no puedo dejar de advertir un estancamiento de la fórmula. Apenas he visto novedades e innovaciones a nivel jugable, quedando esto como tarea pendiente para una futura nueva entrega.

Ya mencioné que tenemos decenas de cosas por hacer en el juego, pero esto no exime que con el pasar de las horas tengamos una sensación de déjà vu constante. Y esto no solo se evidencia en los objetivos y encargos, sino también en las propias misiones de campaña, que se basan casi siempre en eliminar objetivos o recuperar algún objeto en particular.

Entre las novedades jugables, está la posibilidad de reclutar guerrilleros a nuestra causa, ya sea cumpliendo algunas de las mentadas Historias Yaranas o rescatándolos de las manos del enemigo. Cuando rescatemos a algún líder de guerrilla, se desbloqueará un modo de juego llamado Bandidos, que nos permitirá enviar equipos para realizar distintas incursiones.

Es un concepto que ya vimos en otras sagas, como Assassin's Creed; pero acá no se ha aplicado de la mejor manera. Me explico: en Bandidos, enviamos a los equipos a una misión y cuando ya están listos para la incursión deberemos ingresar a un pequeño minijuego de probabilidades, en el que elegiremos opciones con distintos porcentajes de éxito. Es una ruleta repetitiva y poco inspirada que, para colmo, no tiene gran beneficio.

Uno de los grandes problemas de Far Cry 6 es la inteligencia artificial de los enemigos: poco más que inexistente. Los soldados reaccionan tontamente cuando nos detectan y, en los tiroteos, avanzan directamente hacia nosotros sin cubrirse adecuadamente. Esto empaña la experiencia cuando queremos jugar al sigilo, ya que no tiene mucho sentido buscar esta alternativa, sabiendo que los tiroteos los podemos resolver tan fácilmente.

A nivel gráfico, Far Cry 6 no representa una evolución en la saga. Ubisoft utiliza -con modificaciones- su motor Dunia 2, que ya tiene casi una década de antigüedad. Esto se traduce en animaciones buenas, pero no excepcionales; cinemáticas solamente correctas y una iluminación con margen de mejora.

Far Cry 6 hace gala de los ya acostumbrados bugs propios de los videojuegos de mundo abierto. Hay curiosos glitches, con personajes sentados en el aire, objetos voladores o elementos que se sobreponen; pero también me han tocado algunos errores más graves, que me obligaron a reiniciar una partida.

Todos los personajes hablan un espanglish que nunca me terminó de cuadrar, con una exagerada cantidad de lisuras. Hubiera preferido que Far Cry 6 esté localizado al español como idioma original, teniendo en cuenta la ubicación geográfica de Yara. Afortunadamente, el juego incluye un doblaje al español latinoamericano, que es lo que recomiendo.

Hay algunos detalles que no me gustaron, como tener solo una radio cuando estamos en algún vehículo. El problema es que la única emisora de Yara solo pasa salsa, reguetón o música urbana, géneros alejadísimos de mis gustos personales. En ese punto, reconozco que es una apreciación muy subjetiva.

Lo feo

Algo que me chocó mucho en Far Cry 6 es el contraste que hay entre la historia que nos quiere contar y un gameplay que apunta a otro lado. Me explico: la campaña empieza con una cinemática poderosísima, que nos describe los horrores que vive la población de Yara, víctima de represión y muerte por parte de Antón Castillo. Pero a los minutos de empezar al juego, ya tenemos un cocodrilo de acompañante.

Por un momento, pensé que con Far Cry 6 la saga iba a evolucionar, para presentarnos una historia seria, madura, que denuncie abiertamente los horrores de una dictadura; pero toda la premisa inicial se borró de un plumazo con un apartado jugable y diálogos en los que todo es diversión y humor negro. Sé que los anteriores Far Cry han ido por esta senda; pero -como dije- el inicio me dio esperanzas de encontrar algo distinto en esta entrega.

Conclusión:

Paradójicamente, Far Cry 6 no significa una revolución en la saga, que ya está dando muestras de estancamiento. Siento que para una siguiente entrega sí se deben contemplar verderas novedades jugables y técnicas, ya que se sigue usando un motor desde hace casi una década. Pese a esto, Far Cry 6 no deja de ser entretenido, divertido y hasta adictivo. He pasado decenas de horas queriendo liberar todo el mapa de Yara, encontrando tesoros, recuperando posiciones de la guerrilla o simplemente pescando, jugando dominó o disputando alguna pelea de gallos. En Far Cry 6, hay contenido como para mantenerte enganchado semanas enteras. Lo recomiendo.