Resident Evil Village se estrenó el pasado 7 de mayo con consolas de pasada y actual generación, así como en PC y Stadia. | Fuente: Capcom
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Resident Evil 7: Biohazard (2017) fue una auténtica sorpresa. La otrora saga de zombis había ido de tumbo en tumbo en los últimos años y, pese a que las ventas seguían respaldándola, la crítica no aguardaba mucho de la séptima entrega numerada. Sin embargo, Capcom sorprendió a todos, con el Resident Evil más Resident Evil en mucho tiempo; un título que, pese al cambio de enfoque jugable, era un auténtico regreso a los orígenes, con tensión, terror y -lo mejor- una historia fresca y enigmática, que dejó a la comunidad con muchas interrogantes y ganas de saber lo que venía más adelante.

Por ello, el anuncio de Resident Evil Village, en junio de 2020, causó muchas expectativas. Justificadas, en mi opinión. El tráiler de presentación nos permitía ver que la historia de Ethan Winters continuaba y, lo más intrigante, teníamos a un Chris Redfield actuando como el malo. ¿Se ha cambiado de bando?, ¿se ha vendido a Umbrella? La historia de Resident Evil 7: Biohazard dejó los cimientos para una notable continuación.

¿Resident Evil Village es una digna entrega?, ¿es una compra garantizada? Tras haber acabado el juego, puedo compartir con ustedes mis impresiones y responder estas interrogantes. Sin más, los invito a leer mi análisis.

Lo bueno

Resident Evil Village mantiene la jugabilidad en primera persona de su predecesor, algo que -en mi opinión- es un acierto. Esto nos otorga mucha inmersión, metiéndonos en la piel de Ethan Winters.

A nivel gráfico y técnico, el juego sobresale, y mucho. La ambientación, la iluminación, el diseño de los personajes, monstruos y bosses están muy bien conseguidos; y todo esto sin bajones en la tasa de frames o tiempos de carga excesivos.

Y eso que les habla alguien que ha jugado Resident Evil Village en la veterana PlayStation 4. Eso sí, según me contaron amigos que han jugado las versiones next-gen y PC, no hay una diferencia mayúscula, por lo no duden en apostar por las versiones de pasada generación si es que aún no tienen las nuevas consolas (o una computadora de alta gama).

Resident Evil Village bebe mucho de Resident Evil 4. Demasiado. No solo hay enemigos bastante similares (al menos en movimientos y ataques), sino que hay situaciones que indefectiblemente nos recordarán al juego del 2005. Esto tiene sus riesgos. Por un lado, puede ser positivo, ya que hablamos de uno de los mejores videojuegos de la saga. Sin embargo, creo que también puede verse a Village como un juego sin una identidad propia, más si tenemos en cuenta que este título no innova sobremanera respecto a su predecesor.

Hablando de similitudes con Resident Evil 4, en Village tenemos a Duke, un mercader a quien podremos comprar medicamentos, munición, armas, mejoras para nuestro arsenal y hasta platillos para aumentar nuestro nivel. Me encantó la personalidad del personaje, que -dicho sea de paso- tiene un origen bastante intrigante.

Si hay algo en lo que Village supera a su predecesor, es en su ritmo. Fuera del incentivo principal que impulsa a Ethan a seguir adelante (del que no hablaré para no spoilear), siempre hay algo que hacer. Los acontecimientos nos llevan de un lado a otro, manteniéndonos enganchados en todo momento. Tal vez sobre el final sentí que la campaña se extendió en demasía, pero no es algo que me llegó a incomodar sobremanera.

La campaña tiene una duración más que aceptable. Llegar a los créditos finales me tomó unas 10 horas. Además, hablamos de un título con ciertos incentivos para rejugarse, ya sea para probar una dificultad más elevada o por el reto de cumplir todos los desafíos, que nos permitirán desbloquear toda una serie de ítems y coleccionables.

Los efectos de sonido son geniales y están muy bien utilizados, para mantener en todo momento la sensación de tensión. La música (y la ausencia de ella) también está bien engranada con la jugabilidad, sirviendo como telón de fondo de los acontecimientos vividos. Mi recomendación es, de ser posible, jugar Village con audífonos, a fin de sentir la mejor experiencia posible.

Lo malo

La historia de Resident Evil Village arranca muy bien, con mucha intriga respecto a la actuación de Chris Redfield (que ya vimos en el tráiler del juego). Por cuestiones del guión, que no pienso abordar por respeto a quienes aún no terminan la campaña, terminamos en una villa europea -de ahí el subtítulo del juego-, en el que nos encontramos con licántropos, monstruos y una población presa del pánico y la desesperanza. Todo muy bien hasta ahí.

El problema se presenta con el desarrollo del argumento. Capcom apela en demasía al poder del guión para poner las cosas en marcha, dando al Ethan el don de la ubicuidad, para estar siempre en el lugar adecuado en el momento adecuado para que los acontecimientos sigan su curso.

Esto da pie a cosas inverosímiles y, lo peor, se han apelado a hechos demasiado convenientes para engranar la historia de Village -y de los protagonistas- con el canon de la franquicia.

Lady Dimitrescu, una de las antagonistas del juego, tiene un rol bastante similar al de Mr. X en Resident Evil 2, estando en constante persecución de Ethan. El problema es que sus apariciones están limitadas a un puñado. Además, se repite el problema del remake de Resident Evil 2, en el que Mr. X se detenía ante una pared invisible cada vez que ingresábamos a una zona segura.

La mayor parte de la campaña, salvo una sección en particular, es bastante lineal, con caminos marcados a dónde ir. Si bien regresamos varias veces a la aldea que da nombre al videojuego, la verdad es que estamos solo de paso para continuar nuestro camino hasta otro punto. El incentivo para desviar nuestro camino es encontrar secretos o tesoros, pero más que nada para un afán de coleccionismo.

Otra cosa que no me convenció del todo fueron las peleas contra los jefes del juego, que se sienten poca inspiradas. Salvo una, todas se resuelven en tiroteos, en los que debemos disparar y disparar. No hay mayores variantes, como activar una trampa o buscar un arma poderosa que nos permita eliminarlos.

Sin spoilear nada, debo decir que la sección final de la campaña me ha dejado sensaciones encontradas. Todo luce espectacular, con enfrentamientos llamativos y a gran escala, así como tiroteos cargados de mucha acción e intensidad. Pero esto es algo que precisamente se le cuestionó duramente a los Resident Evil antes de su séptima entrega numerada.

El regreso del Modo Mercenarios, como premio a quienes pasan la campaña, me ha dejado un mal sabor de boca. La modalidad, aparecida originalmente en Resident Evil 3: Nemesis, se ha convertido en un enfrentamiento contra hordas de enemigos, perdiéndose así ese espíritu de bregar contracorriente para llegar a un destino. Hubiera sido ideal incluir la posibilidad de jugarse en cooperativo online, aprovechando que la pandemia nos obliga a quedarnos en casa.

Otro detalle que ha decaído sobremanera en Village es el planteamiento de los puzles. No solo la solución de los rompecabezas es bastante obvia, sino que -para colmo- tenemos textos e indicios en las cercanías que prácticamente nos gritan la respuesta.

Lo feo

Resident Evil Village llega completamente doblado a nuestro idioma. Lo malo es que no tiene localización latinoamericana, sino española. Capcom tiene esa deuda pendiente con la región desde hace varias entregas. Desde ya, mi recomendación es jugar Village en su idioma original.

Conclusión:

Mis expectativas en torno a Resident Evil Village estaban demasiado elevadas, teniendo en cuenta lo mucho que disfruté Resident Evil 7: Biohazard. Tal vez por ello siento que Viillage es un paso atrás respecto a la entrega del 2017. Se han abandonado muchos de los elementos de survival y terror que se habían retomado en la séptima entrega, para presentarnos un videojuego más enfocado en la acción, tal como ocurrió en Resident Evil 4, título que ha servido de espejo para Village. Hay puntos interesantes, como la presentación de nuevas razas de enemigos; pero esto colisiona con un guión que va decayendo a medida que se avanza. Pese a esto, no creo que Village sea un título mediocre ni mucho menos. Tiene grandes valores de producción y goza de un apartado audiovisual magistral. Tal vez mi desencanto se debe a mis expectativas en torno a un Resident Evil que continuara el camino dejado por la séptima entrega.