La ‘generación dorada’ en el mítico Winning Eleven 3 Final Ver. | Fuente: Konami

“Eres la única persona en Perú que merece celebrar el triunfo de Croacia. Apoyando desde 1998”, me comentó entre risas un amigo tras concretarse la clasificación del cuadro balcánico a la final de Rusia 2018. No faltaron los mensajes de amigos y hasta llamadas que me recordaron que ‘mi equipo’ estaba a un paso de la gloria en el Mundial.

Sí, soy fanático de la selección de Croacia, de la gran Croacia, desde 1998. El Mundial de Francia fue el primero que viví conscientemente, con el que empezó mi pasión por el fútbol. Recuerdo que junté mis propinas y compré mi álbum de Navarrete y junté los coleccionables que sacó El Comercio y El Bocón. Hasta imprimí las alineaciones de todos los equipos que participaron en el torneo, archivo que bajé de la web de la FIFA en mi disquete 3.5.

Fue el Mundial de los seis goles de Davor Šuker, que en Perú se hizo archiconocido gracias Raúl Maraví y su “Šuker, Šuker, Šuker... Šukeeeeer”. El Mundial del cabezazo de Ortega a Van der Sar, el del golazo de Owen, el de las atajadas de Taffarel, el del debut de Japón, el de la Copa de la Vida. El Mundial del Winning Eleven 3 Final Ver.

Francia 98 fue un Mundial nostálgico. Significó la ‘jubilación’ de auténticas estrellas como Carlos Valderrama, Jürgen Klinsmann, Michael Laudrup, Hristo Stoichkov, François Omam-Biyik, entre otros. Sin embargo, también trajo auténticas sorpresas, como la gesta de Croacia, que en su primera Copa se coló hasta las semifinales tras golear 3-0 a Alemania.

El equipo croata tenía a un goleador letal como Davor Šuker, secundado por el habilidoso Goran Vlaović y por el temperamental Robert Prosinečki. En la volante, tenía a dos genios, como Aljoša Asanović (el del pasesote a Šuker para el gol ante Francia) y Zvonimir Boban. En la franja izquierda, el velocísimo Robert Jarni (velocidad 9 en el Winning). Y en la derecha, al gran Mario Stanić. Atrás tenía al recio Slaven Bilić (que en sus ratos libres toca en una banda de metal) y al entonces jovencito Dario Šimić. Y en el arco al cumplidor Dražen Ladić (hoy parte del cuerpo técnico de la Croacia finalista).

Una auténtica ‘generación dorada’, que lamentablemente no logró repetir su gesta en los Mundiales y Eurocopas siguientes. La selección clasificaba, pero no llegaba a las instancias decisivas. Sin embargo, mi fanatismo llegó para quedarse y ahí me mantuve, fiel con el apoyo.

Eso se vio reflejado hasta en los videojuegos. Cuando jugaba con mis amigos, siempre elegía a la gran Croacia. Sí que armábamos disputados torneos en alguna casa. A veces ganaba. La mayoría de las veces perdía. Pero siempre me divertía. Cosas del fútbol... y de los videojuegos.

Hoy, 20 años después de la gesta de la ‘generación dorada’, Croacia volvió a la palestra del fútbol mundial. Luka Modrić, Ivan Rakitić y compañía han superado lo hecho en 1998 y este domingo tentarán la gloria. Triunfazo sobre Inglaterra, partido para la posteridad.

Hoy celebro el triunfo croata y sería genial que el domingo levanten la copa, como tantas veces lo hice yo en FIFA y PES. Pero si no, igual lo celebraré.

Porque la gran Croacia ha vuelto.

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