Assassin's Creed Origins llegó al mercado el pasado 27 de octubre, para las plataformas PlayStation 4, Xbox One y PC. | Fuente: Ubisoft

Assassin's Creed es una de las pocas grandes franquicias iniciadas en la pasada generación de consolas. Pese a tener entregas que pueden gustar más o menos, siempre -salvo Unity antes de los parches- ha mantenido un estándar difícil de igualar por otras sagas. Eso siempre se lo he reconocido.

La seguidilla de entregas (cada año teníamos un nuevo Assassin's Creed, a veces más de uno) saturó al mercado y a la propia franquicia, y Ubisoft entendió que había que tomarse un tiempo. Por ello, el 2016 no hubo videojuego de Assassin's Creed, aunque sí una cuestionable película.

Este tiempo permitió que el equipo desarrollador -en este caso Ubisoft Montreal- se dedique a trabajar sin las premuras de un deadline que en entregas anteriores causó más de un quebradero de cabeza. Creo que el resultado final es más que alentador. Pero no adelantemos conclusiones y vamos con el análisis de Assassin's Creed Origins.

Assassin's Creed Origins está protagonizado por el medjay Bayek de Siwa. | Fuente: Ubisoft

Lo bueno
A estas alturas -con más de 15 títulos en su haber-, explicar la historia de Assassin's Creed es algo complicado. Tenemos una historia principal que ha ido evolucionando desde la primera entrega, alimentándose de spin-offs, novelas, historietas, cortometrajes y hasta una película. Podría decirse que cada Assassin's Creed cuenta si es que queremos conocer al detalle la pugna entre asesinos y templarios.

Pero este argumento tiene cierta independencia de las campañas que abordamos en cada juego, en las que visitamos diversos momentos de la Historia Universal, encarnando a algún asesino del pasado. Así, como un gran rompecabezas, vamos encontrando el camino a la verdad.

En ese sentido, Origins es un producto bastante accesible para quienes no han jugado un título anterior, ya que narra el origen de la Hermandad de los Asesinos. Desde los ojos de los esposos Bayek y Aya, viviremos la formación de este clan en el Egipto Antiguo.

Y la historia presentada es harto interesante. Bayek de Siwa actúa motivado por la venganza, desea acabar con quienes mataron a su hijo. Mientras que Aya tiene motivaciones menos personales, acaso políticas. No quiero desentrañar detalles para no malograr la experiencia, por lo que me limitaré a decir que la campaña cumple, tiene giros argumentales interesantes y el desenlace, aunque predecible, me dejó bastante satisfecho.

La historia del presente, sin embargo, sí necesita algo de background para entenderla. La protagonista es Layla Hassan, una empleada de Abstergo, que poco a poco va descubriendo las reales motivaciones de la compañía de fachada de los templarios.

Se mencionan (lamentablemente en diálogos y textos) personajes anteriores y acontecimientos que solo los que han jugado los previos Assassin's Creed lograrán identificar. De hecho, la trama me sorprende al convertir en canónica la película estrenada a fines del año pasado, protagonizada por Michael Fassbender.

Pero volvamos al juego. Origins representa magistralmente el Egipto Antiguo. El juego hace gala del mapa más grande de la franquicia y acaso uno de los más grandes en un videojuego, una representación fiel, plagada de ciudades, ruinas (¡las pirámides, por Dios!), fortalezas, tumbas, ríos (¡el Nilo!), cañones, lagos, montañas, desiertos, bosques.

El tamaño del mapa se traduce en cientos de cosas por hacer, no solo limitadas a descubrir una nueva locación, sino a cumplir misiones secundarias (algunas con muy buenas tramas), explorar tumbas, resolver acertijos, disputar carreras (al estilo Ben-Hur), participar en competencias de gladiadores y hasta enfrentarte a monumentales elefantes africanos.

Particularmente invertí unas 90 horas para cumplir la totalidad de encargos (saqué el trofeo de Platino, para mayores referencias), pero si solo te enfocas en la misión principal, solo necesitarás invertir la mitad. Igual, creo que se pierde mucho de la experiencia si te limitas a cumplir los encargos principales, dejando de lado innumerables actividades de este vasto universo.

El apartado jugable de Origins presenta varias novedades, como componentes RPG (nivel de personaje y de rivales) y un árbol de habilidades muy detallado. Asimismo, el sistema de peleas ha cambiado, incluyendo el uso de un escudo. Esto le agrega mucha estrategia a las peleas, con ciertas reminiscencias a la saga Dark Souls.

Me agradó que se haya incluido ciertos componentes online (y sociales) dentro del juego. No solo podemos tomar fotos que serán vistas por otros jugadores, sino que hay elementos mucho más interesantes, como encontrar en el mapa el cadáver de otro jugador y tener la opción de vengarlo.

Finalmente, quisiera resaltar las piezas musicales de Origins, siempre acertadas. Los efectos de sonido y el trabajo de los actores de doblaje (en inglés y en castellano) también están muy bien logrados. Acá solo tengo un ‘pero’: el doblaje en nuestro idioma no es latinoamericano, sino español puro y duro.

Invertí unas 90 horas en el juego, y logré sacar el preciado trofeo de Platino. | Fuente: Ubisoft

Lo malo
Tener un juego tan grande acarrea peligros. Uno de ellos es caer en la repetición de encargos: si bien las misiones principales y secundarias son variadas y se pueden abordar de distintos modos (ya sea en modo infiltración o enfrentándonos a los enemigos abiertamente), sobre el final queda la sensación de que se reciclaron situaciones.

Ni qué decir de los encargos indirectos, como infiltrarnos en fortalezas para matar a un capitán o un comandante (o a ambos, en algunos casos), o saquear un tesoro escondido. Esto puede convertirse en un tema harto mecánico y casi una tarea tediosa si es que nuestro objetivo es desbloquear todo.

Terminé extrañando las misiones navales de los juegos anteriores. Están presentes en Origins, pero restringidas solo a la campaña principal. Acá se abre la posibilidad de que lleguen vía DLC de pago, algo que particularmente no apoyo.

Durante todo el juego, podemos montar camellos y caballos, y controlar carrozas jaladas por caballos o bueyes. El control de estas últimas es realmente atroz. Los animales se atoran con cualquier elemento y podemos quedarnos atascados por varios segundos hasta encontrar el camino a seguir.

Jugué Assassin's Creed Origins en el nivel de dificultad más elevado y valgan verdades no se sintió el reto. No solo los enemigos son fáciles de vencer (tienen una IA bastante mejorable), sino que nuestra águila Senu nos ayuda en demasía para resolver acertijos y para encontrar la ubicación de los tesoros.

Tal vez los mayores retos el juego sean los elefantes africanos, peleas que sí necesitan nuestra mayor concentración y paciencia (son batallas duras que pueden prolongarse por varios minutos). No obstante, estos enfrentamientos son totalmente opcionales.

También hay que mencionar que dentro del juego tenemos las tan cuestionadas microtransacciones. Podemos comprar con dinero real mejoras para nuestro personaje, pero estas tranquilamente se consiguen invirtiendo unas cuantas horas. Sé que cada uno es libre de comprar, pero son políticas que no deberían existir ya que estropean la experiencia.

A nivel gráfico, Assassin's Creed Origins me dejó una sensación agridulce. La representación de las grandes ciudades, de las edificaciones y monumentos es sobresaliente, ver todos desde el aire causa una sensación muy gratificante. La arena también tiene un nivel de realismo altísimo.

Empero, cuando vemos el trabajo en detalle, se notan las falencias. No solo hay texturas bastante mejorables -evidenciadas en especial en recintos cerrados-, sino que tenemos animaciones faciales básicas y bajones de frames que pueden empañar la experiencia en momentos puntuales.

Los bugs no son ajenos a Assassin's Creed: Origins, como este que me obligó a reiniciar la partida. | Fuente: Ubisoft

Lo feo
Assassin's Creed no solo se ha hecho famoso por sus buenas historias, sino también por sus curiosos bugs. Y Origins no es ajeno a esta tendencia. No es un universo plagado de glitches, como malintencionadamente hablarán los detractores, pero sí nos podemos encontrarlos en varios momentos.

Yo me encontré puntualmente con animales y soldados enemigos flotando en el aire o elementos que se traspasan mágicamente. Pero también, y esto sí es grave, me topé aquellos glitches que simplemente te obligan a reiniciar una partida, como el del video que adjunto en este análisis.

Conclusión: Con Origins, tuve la misma sensación que cuando jugué Black Flag: que la franquicia aún me puede sorprender gratamente. Ubisoft Montreal ha realizado un trabajo excelente representando el Egipto Antiguo, un universo lleno de detalles y secretos, una historia simple pero atractiva y que nos mantendrá enganchados hasta el final. Si eres fanático de la franquicia, no dudes en comprarlo. Si aún no has probado un Assassin's Creed, este bien puede ser tu introducción a la lucha entre asesinos y templarios.

Y ustedes, ¿ya han jugado Assassin's Creed Origins?, ¿qué opinan de la nueva entrega de la popular franquicia de Ubisoft?

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