Concrete Genie se lanzó este 8 de octubre, en exclusiva para la PlayStation 4. | Fuente: Pixelopus
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Aún recuerdo el anuncio de Concrete Genie, en la conferencia de PlayStation de la Paris Games Week 2017. El título de Pixelopus captó inmediatamente mi atención por su apartado artístico, y esta interesante propuesta de crear dibujos en movimiento sobre las paredes de una ciudad.

Ya casi dos años han pasado de aquel anuncio, y hoy por fin tenemos en el mercado la nueva obra de Pixelopus, un estudio interno de Sony que en 2014 dejó muy buena impresión con Entwined.

Sin más, vemos qué nos trae el nuevo exclusivo de PlayStation 4.

Lo bueno

Concrete Genie nos cuenta la historia de Ash, un adolescente aficionado al dibujo, acaso su válvula de escape ante la desesperanza y el olvido en los que está sumida su ciudad natal, la ficticia Denska.

Ash es víctima de bullying por parte de un grupo de chicos que constantemente lo acosa. En su último ataque, estos bravucones destrozan el libro donde Ash colecciona sus dibujos, quedando sus hojas desperdigadas por todo el pueblo. Para colmo, lo envían al viejo faro, que se cree habitados por monstruos.

Este es el punto de partida de la aventura de Ash, que en aquel lugar sombrío descubre que una de sus creaciones ha cobrado vida, y le encomienda la labor de devolverle la luz a la apagada Denska. Para ello, se arma de un pincel gigante, con el que podrá llenar la ciudad de dibujos, todos inspirados en los que él creó.

La historia no es intrincada ni presenta giros argumentales mayúsculos, y hasta cierto punto es predecible. Sin embargo, está bien contada y nos mantiene enganchados hasta el desenlace. Además, detrás de ella hay un lindo mensaje que prefiero no contar para que lo descubran ustedes mismos.

A nivel jugable, Concrete Genie tiene dos momentos claramente diferenciados. Es un videojuego de aventura hecho y derecho, pero en cierto momento cambiamos a una suerte de juego de acción con tintes de hack and slash. En esta sección del análisis, enfoquémonos en la primera parte.

Como ya adelanté, pincel en mano, debemos dibujar sobre las oscuras paredes de Denska. Presionando R2, desbloqueamos la modalidad dibujo, en la que un puntero sirve de pincel. En el lado izquierdo aparecerá un recuadro con los diversos dibujos que podemos colocar en nuestro improvisado lienzo. Así, podemos dar rienda suelta a nuestra creatividad combinando los elementos que tenemos a nuestra disposición.

El pincel no se mueve con los controles análogos ni con la cruceta, sino con el sensor de movimiento del DualShock 4. Debo reconocer que me costó un poco acostumbrarme al modo de jugar planteado por los chicos de Pixelopus, pero con el pasar de los minutos me fui adaptando y, luego, todo me salía intuitivamente.

Sin embargo, no todo se limita a pintar las calles de Denska. También podemos crear y dar vida a simpáticos genios (de ahí el nombre del juego), que se desplazan por las paredes e interactúan con los dibujos que hemos realizado. Esto está muy bien implementado, al punto que podemos ver a los genios que hemos creado comiendo manzanas, sentándose al lado de una fogata o cogiendo las flores que hemos dibujado en las paredes. Un despliegue audiovisual precioso.

Estos genios tienen tres tipos de poderes: el fuego (rojo), la electricidad (amarillo) y el viento (azul); y gracias a ellos podremos superar los distintos obstáculos que se nos plantean. Por ejemplo, hay puertas cerradas con dispositivos eléctricos que solo podemos abrir si pedimos la asistencia de uno de nuestros genios, a fin de que intervenga y nos permita continuar la aventura.

La música también es protagonista en Concrete Genie. Los temas creados por Sam Marshall calzan a la perfección con la temática del juego. Hay piezas juguetonas, intrigantes, tétricas, etc., pero la que más se me quedó grabada es la que se escucha cuando estamos en pleno proceso de creación de los dibujos. Puntazo a favor.

Aparte de la campaña, tenemos dos modos extra. Uno llamado Pintura Libre, en el que revisitamos las locaciones de Denska para literalmente pintar a nuestras anchas la ciudad. Y el segundo es uno compatible con la PlayStation VR, el casco de realidad virtual de Sony. No he podido probar esta modalidad, ya que no cuento con el dispositivo, pero prometo actualizar el análisis apenas lo haga.

No suelo tener en cuenta el precio de un videojuego como referente para hacer un análisis, pero me parece válido mencionar que Concrete Genie cuesta apenas 30 dólares. El juego lo pueden encontrar en la PlayStation Store o lo pueden ordenar por Amazon. Lamentablemente, no cuenta con distribución oficial en formato físico en Perú.

Lo malo

El componente de juego de acción de Concrete Genie no es satisfactorio. Sin destriparles la historia, puedo contarles que, en determinado momento de la campaña, nuestro pincel se convierte en una suerte de arma con la que podemos realizar distintos ataques de fuego, electricidad y viento (así es, los mismos que tienen nuestros genios).

Los enfrentamientos contra los enemigos son algo básicos, acartonados -si cabe la expresión- y bastante sencillos. De hecho, la dificultad general deja mucho que desear para un jugador experimentado.

Y no lo digo solo por estas peleas. Los puzles planteados a lo largo de la campaña son también bastante accesibles, y basta solo algo de atención para darse cuenta de que la solución está siempre al alcance. Además, hay partes en la que los chicos malos están bloqueando una sección y solo basta llamar su atención para que inmediatamente se muevan a otra ubicación y nos dejen el camino libre. Como ven, nada realmente retador: prueba de ello es que saqué con relativa facilidad el Trofeo de Platino.

Concrete Genie incluye algunos segmentos de plataformas que, lamentablemente, no están completamente optimizados. El personaje no se aferra bien a las salientes o los saltos son imprecisos, por lo que podemos caer al vacío varias veces no por nuestra falta de pericia sino por la imprecisión del control. Afortunadamente, el castigo por morir es nulo, y reaparecemos inmediatamente en la ubicación previa a la caída.

La cámara me jugó malas pasadas en varias partes del juego, especialmente en los escenarios cerrados: deuda pendiente que merece una revisión para el próximo trabajo de Pixelopus.

Denska es una ciudad realmente pequeña, que podemos recorrer en su totalidad en pocos minutos. Esto se traduce también en la duración del juego, cuya campaña puede terminarse fácilmente en unas seis horas.

Pese a lo bonito que quedan nuestros cuadros, hay que reconocer que todo lo que podemos crear está limitado a lo previamente diseñado por la gente de Pixelopus. Nuestra creatividad queda delimitada, sí, pero esto se compensa con lienzos realmente espectaculares.

Lo feo

Desierto. Es un juego tan bonito que no encontré nada como para esta sección. Palabra.

Conclusión: Concrete Genie es un videojuego realmente hermoso, con un apartado artístico soberbio, una jugabilidad muy propia, y una historia tierna y reflexiva. Pero no todo es perfecto. La propuesta jugable decae cuando se aleja de su premisa original, que es cuando se evidencian falencias en el control. Además, hay detalles que desdibujan el producto, como la cámara y el nulo reto que representan los puzles y peleas contra enemigos. Pese a ello, Concrete Genie es una propuesta interesante en el mercado, a la que recomiendo prestar atención.

PD: Este bloguero se va de vacaciones (de hecho, ya estoy de vacaciones), pero he estado aún publicando posts para no tener chamba acumulada. Por un par de semanas dejaré de publicar en el blog, pero me pueden seguir leyendo en Facebook y Twitter, donde -como siempre- comparto las noticias del hobby que nos apasiona. ¡Nos vemos!