La PlayStation 5 se estrenará en Perú el 19 de noviembre. | Fuente: PlayStation
Más Consolas

Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Ya se conoce el precio oficial de la PlayStation 5 en Perú: entre 2 700 a 3000 soles (dependiendo de sus dos versiones). Es un precio a todas luces elevado, y más si lo comparamos con los 1 900 soles que costó la PlayStation 4 al inicio de esta generación.

Eran otros tiempos, sí, pero la diferencia es marcada, incluso si comparamos este precio con el de productos actuales en el mercado. Por ejemplo, la PlayStation 4 Pro cuesta unos 2 200 soles en retailers formales, frente a los S/ 2 700 que costará la versión digital de la PlayStation 5. ¿Por qué hago esa comparación? Porque, en Estados Unidos, ambas cuestan lo mismo: 400 dólares.

En estos días, también se reveló el precio promedio de los videojuegos de la nueva consola: 340 soles. Acá el subidón es mucho más marcado, ya que actualmente los títulos de la PlayStation 4 cuestan en promedio S/ 240. Si bien los precios internacionales de los videojuegos han subido, en Perú el incremento es de casi el triple (10 dólares versus 100 soles).

Las razones de este incremento son muchas y diversas, que van desde los costos de importación y los impuestos; así como la actual crisis que vive el mundo por la pandemia de la COVID-19. Sin embargo, esto no quita que precio oficial en Perú sea elevado y que pueda terminar alejando a los consumidores.

Leonardo Ancajima, de Progamer, calificó de “excesivo” este incremento, que -en su opinión- hará que los consumidores retrasen su prioridad de compra. El periodista señaló, en ese sentido, que los precios pueden desalentar la compra en retailers formales, pero también ve una oportunidad para que empiecen a crecer las ventas digitales de videojuegos.

Similar opinión tuvo Johann Aldazábal, de Gamecored, quien si bien reconoció que la compra de la consola en retailers oficiales sigue siendo la opción más “segura” para proteger la inversión (por el tema de la garantía), sí consideró al mercado digital la opción más razonable para la compra de videojuegos.

“Considerando que, desde la generación del PlayStation 3 y Xbox 360, ha crecido una tendencia bastante fuerte a comprar juegos digitales, siento que ese podría ser el medio más saludable, económicamente hablando, para seguir comprando juegos”, comentó.

“Entonces, teniendo de nuestro lado estos otros medios de adquirir juegos a precios más razonables, creo que deslucen un poco la oferta que encontramos en retail”, añadió.

Para Beto Pinto, eventual colaborador de Más Consolas, el incremento de precios en el país, tanto de la PlayStation 5 como de sus videojuegos, es “dramático”, y puede terminar llevando a los consumidores a mercados paralelos.

Al respecto, Jerry Guevara, integrante de Wilson Podcast, indicó que ya hay muchos consumidores en el país que están optando por estos mercados, y estimó que con la actual coyuntura “más gente seguirá migrando”.

La oportunidad de Xbox

El incremento de los precios de los videojuegos es una oportunidad para Microsoft, que, con su servicio Xbox Game Pass (que otorga a sus suscriptores acceso a un catálogo de decenas de videojuegos en constante renovación), puede terminar inclinando la balanza en cuestión de preferencias.

Game Pass ya es una realidad, y se puede usar en consolas muy baratas (Xbox Series S) en comparación a la PlayStation 5. Se puede compartir, incluso, con una cuenta de PC; y en otros países basta con el teléfono. Conociendo los precios oficiales de PS5 y sus juegos, sería hasta negligente no considerar la opción más barata de entrar en la nueva generación”, comentó Guevara.

Ancajima opinó que esta propuesta puede, incluso, superar la batería de videojuegos exclusivos de PlayStation, que esta generación fue uno de los factores que le dio el triunfo a Sony en la llamada ‘guerra de consolas’.

“El esfuerzo de Microsoft con su consola y el llamativo Game Pass es más que destacable y peligroso. La experiencia de cien juegos, por 10 o 15 dólares (incluyendo lanzamientos AAA desde el día 1), me parece una mejor oferta que un exclusivo que, aunque sea muy bueno, me dará menos tiempo de juego por 70 dólares”, sentenció.

Pinto fue menos entusiasta sobre las posibilidades del Xbox Game Pass en esta generación: “Termina siendo un compromiso por parte del consumidor por un contenido que puede variar de calidad a futuro y pone demasiado control del lado de la marca. Creo que se incrementará, pero no de forma exponencial”.

Aldazábal calificó el Xbox Game Pass como “uno de los mayores atractivos” de la marca, que recientemente ha sumado una importante alianza con Bethesda, dueña de franquicias como DOOM, Wolfenstein, The Elder Scrolls, entre otras.

“Ahora que Microsoft se sigue armando de estudios bastante fuertes, me vende la idea de que habrá muchos juegos importantes triple A, que serán parte de un servicio por el cual solo pago diez dólares mensuales. Eso es una gran ventaja”, señaló.

Sin embargo, opinó que los exclusivos de Sony aún son un activo muy poderoso para la marca azul, al punto que -reconoció- él ha optado por comprar una PlayStation 5 como primera consola next-gen.

“Yo creo que durante la próxima generación los exclusivos serán lo suficientemente atractivos para que Sony se asegure cierta estabilidad. No obstante, la marca ya empezó a sacar algunos de sus exclusivos en PC. Esto te habla de que se aproximan cambios. Siento que el futuro ahorita se está perfilando al tema de servicios y, aquí, Sony no es tan sólido como Microsoft. No creo que estemos ahorita ante un panorama similar al de Netflix versus Blockbuster, pero sí nos estamos acercando de manera bastante rápida”, reflexionó.

Una cuestión de precio

El debate sobre el elevado precio de las consolas, ya sea en el Perú o a nivel internacional, da pie a una interesante polémica: ¿por qué cuestionarnos por la inversión en una consola que tendrá una duración promedio de seis a siete años?, ¿acaso no renovamos constantemente smartphones, que cuestan tanto o más que una consola de videojuegos?

Hice extensivas estas dudas a Jesús Veliz, editor en jefe de Niusgeek, quien consideró que los consumidores no cuestionan el precio de los teléfonos porque, entre otras cosas, “la obsolescencia programada en el rubro de smartphones es muy marcada”.

El periodista estimó que a esta característica hay que sumarle el uso que tienen los smartphones, que es muy distinto al de las consolas de videojuegos. “Uno utiliza el teléfono en distintas condiciones: en la calle, en la oficina, en el trabajo. En el tema de consolas, está supeditado (el uso) a ciertos momentos del día, en hábitos mucho más marcados. El teléfono es una herramienta de todo el momento”, comentó.

“En ese punto, el costo de la tecnología de smartphones es distinto. Hoy tenemos más condiciones en los teléfonos. Cuestan en algunos casos el doble (que una consola), pero son animales de otra jaula en el zoológico. Una cosa es tener un perro y domesticarlo, y otra cosa es criar pollos y comértelos”, sentenció.

Sobre el mismo punto, Enrique ‘Junior’ Martínez, de Parallax, consideró que los smartphones son “un artilugio caro, carísimo a veces, pero el público no los ve como un lujo, sino como parte esencial de su vida”. Para el analista, ahí radica la diferencia en la percepción y, por ende, en la ausencia de cuestionamientos a los precios.

“La consola de videojuegos aún es un lujo para el mercado casual y algo que se compra con mucho ahorrar o con una entrada extra. Los celulares hasta se financian con planes de pago dentro de tu recibo. Las consolas, no”, apuntó.