Days Gone llegó al mercado el 26 de abril en exclusiva para PlayStation 4. | Fuente: Bend Studio

Desde su anuncio, en el E3 2016, Days Gone ha sido sistemáticamente comparado con The Last of Us (2013), no solo por ser un título exclusivo de PlayStation 4, sino por estar ambientado en un mundo postapocalíptico plagado de infectados.

Sin embargo, creo que este símil deja mal parado al juego de Bend Studio, ya que sus fortalezas son otras. Lamentablemente, muchos quieren ver en Days Gone “el próximo The Last of Us”, algo a lo que -creo- no aspira el estudio de Oregón.

Fuera de las apreciaciones que a continuación compartiré con ustedes, quiero destacar el crecimiento de Bend Studio, que, si bien es autor de la saga Syphon Filter, estuvo por años relegada a proyectos secundarios en PlayStation. Hoy podemos decir que se ha graduado como desarrolladora estelar de la marca. ¿Pero fue una graduación con honores? Los invito a seguir leyendo.

Lo bueno

No esperaba que el argumento detrás de Days Gone fuera tan bueno, pero el trabajo de John Garvin (guionista y director) es sobresaliente, ya que logra estructurar adecuadamente varias líneas argumentales que corren en paralelo, que nos van mostrando no solo la dura realidad de este mundo infestado de freakers (los infectados de este universo) sino, sobre todo, la lucha psicológica de los protagonistas.

Por ejemplo, el motociclista Deacon St. John no acepta la muerte de su esposa, Sarah, y este conflicto interno por no querer (o poder) aceptar su ida se convierte en el hilo conductor de la narrativa por gran parte de la campaña. Bajo su visión, vamos conociendo más de este decadente mundo.

El argumento no es ajeno a reflexiones profundas, como hasta dónde podría llegar el ser humano en estas circunstancias: los enemigos no solo son los freakers, sino especialmente los sobrevivientes a la pandemia, entre los que destacan los ‘Rippers’.

Los miembros de este culto están influenciados por retorcidas creencias, que los llevan a idolatrar a los freakers y hasta tratan de imitar su comportamiento. La crítica al fundamentalismo religioso no es ajena al guión, aunque creo que se pudo profundizar un poco más en este tema.

La historia de Days Gone se desarrolla íntegramente en Oregón, y hay referencias por todos lados al estado estadounidense. La ambientación es notable, con carreteras llenas de automóviles, laboratorios abandonados, pueblos arrasados. Pero también se ha sabido plasmar adecuadamente los campamentos de sobrevivientes, en los que iremos interactuando con los protagonistas, conociendo más de la región y realizando encargos.

Al ser Days Gone un juego de mundo abierto, tenemos un amplio set de misiones, que van desde eliminar posiciones enemigas, realizar encargos para mejorar los campamentos y, las mejores, erradicar las hordas de freakers dispersas en todo el mapa.

Para nuestro desplazamiento en el vasto territorio, tenemos nuestra fiel motocicleta. Este vehículo cobra gran importancia, ya que debemos estar pendientes de su condición y de la cantidad de combustible. Quedarnos varados es casi una muerte segura, ya que los refugios están alejados unos de otros, y el terreno está plagado de enemigos.

Acá me permito hacer un paralelo, salvando distancias, entre la motocicleta de Days Gone y el caballo de Red Dead Redemption 2. Tal como en el juego de Rockstar, acá la moto es indispensable para recorrer largas distancias, pero también nos sirve para guardar municiones para hacer frente a las amenazas.

El control del personaje, tanto a pie, en combate como sobre la motocicleta, es satisfactorio. Hay un ligero componente survival, ya que muchas de las armas (las arrojadizas y las trampas, especialmente) las tenemos que crear en base a insumos que vamos recolectando. Otro elemento indispensable es la chatarra, que la conseguimos mayormente en los coches abandonados. Con ella, podemos arreglar nuestra moto y mejorar nuestras armas cuerpo a cuerpo.

La interacción con este mundo es muy completa: podemos recolectar plantas, ramas (para crear flechas), la mencionada chatarra, pero también podemos rebuscar los cadáveres de los enemigos caídos por más insumos o ir de cacería para conseguir carne de animales. Otro detalle es que le podemos arrancar las orejas a los freakers que derrotemos, para venderlas en los campamentos a cambio de créditos. Con ellos, podemos comprar mejores armas, munición y partes para nuestra moto.

Todo lo que hacemos en Days Gone es premiado con puntos de experiencia, con los que iremos desbloqueando habilidades especiales. Además, en el mapa hay puntos de investigación de la ficticia agencia gubernamental NERO (National Emergency Response Organization), en la que encontraremos unas inyecciones que mejorarán permanentemente nuestra barra de vida, de resistencia y de concentración.

Como pueden ver, hay muchas cosas por hacer en el juego. Esto se ve evidenciado en la extensión de la campaña, que fácilmente puede demandarnos más de 50 horas. Pese a que la larga duración es algo positivo, hay algunos detalles que me guardo para la siguiente sección del análisis.

Days Gone llega completamente localizado al español latinoamericano. Notables interpretaciones de los actores de doblaje. A la par, la banda sonora es acertada, muy buen acompañamiento a las acciones.

Lo malo

Si bien destaqué la extensión del juego, creo que la campaña se ha alargado en demasía con segmentos ‘de relleno’ que no suman a la narrativa. En contraparte, se han dejado algunos cabos sueltos que podrían haberse abordado con más profundidad.

[Posible spoiler] Sin querer revelarles nada del argumento, creo que se ha buscado un cierre feliz a las historias, incluso apelando a acontecimientos poco creíbles para conseguir este objetivo. Sé que este es un recurso habitual en las películas hollywoodenses, pero no me parece el camino que deberían seguir los videojuegos. [Fin de posible spoiler]

Con el pasar de las horas, vemos que las misiones secundarias, en especial los encargos de los campamentos, se repiten sistemáticamente. Casi siempre, tenemos que eliminar a un objetivo o liberar una posición enemiga. Son pocos los encargos que tienen una (buena) historia detrás.

La inteligencia artificial deja mucho que desear: cuando los enemigos cuidan una posición, tienen movimientos predecibles y reaccionan de manera en extremo torpe cuando ven a un aliado caído. Y en los tiroteos, se exponen en demasía, convirtiendo estos enfrentamientos en auténticos campos de tiro al blanco, en los que prácticamente no hay riesgo de muerte.

Esto marca indefectiblemente la dificultad del juego en general, ya que en ningún momento se siente que estamos ante un reto mayúsculo. De hecho, pasada la mitad del juego, cuando ya había ganado muchos puntos de experiencia, el camino se hizo en exceso accesible (vale mencionar que saqué el trofeo de Platino, un reto no muy demandante).

Uno de los principales atractivos de Days Gone, acaso lo que lo diferencia de otros títulos del género, es las peleas contra las hordas de freakers. Estos enfrentamientos son extensos y muy intensos, ya que debemos apelar a todo tipo de arsenal para eliminar las hordas. Lamentablemente, estas peleas son prácticamente opcionales.

No hay un incentivo remarcable por acabar con las hordas (salvo ganar experiencia), por lo que puedes pasar el juego casi sin enfrentarte a estos grupos de enemigos, salvo por las ocasiones en las que debes hacerlo por motivos argumentales.

El audio del juego presenta varios problemas, ya que muchos diálogos se cruzan, con frases que lanza el protagonista aleatoriamente. Esto se presenta especialmente en los campamentos, ya que Deacon interactúa con los personajes, así que una conversación casual puede terminar tapando un importante diálogo por radio.

Days Gone

En mis horas jugando #DaysGone me he topado con varios glitches, pero este me dejó asombrado/asustado.

Publicado por Más Consolas en Martes, 30 de abril de 2019

Lo feo

Days Gone está plagado de problemas técnicos y de optimización. Pese a ser un título exclusivo de PlayStation 4, y a pesar de los consecutivos parches que se han lanzado desde su lanzamiento, el juego sigue presentando dificultades.

Los tiempos de carga son algo extensos, pero la principal falencia es la presencia de incontables glitches y bugs. Algunos son curiosos -como el que incluyo en este análisis-, pero otros son graves al punto de haber tenido que reiniciar la partida por algún bloqueo o pantalla congelada.

A la par, tenemos una grosera caída en la tasa de frames en muchas secciones del juego. Los bajones más clamorosos se presentan cuando estamos a bordo de la motocicleta y aparecen elementos en pantalla: es un problema muy serio que mata completamente la experiencia.

Cabe mencionar que yo he jugado Days Gone en mi veterana PlayStation 4, por lo que sospecho que los parches lanzados han estado enfocados a mejorar la experiencia en PlayStation 4 Pro. No encuentro otra explicación, ya que las actualizaciones no han mermado las falencias técnicas.

Conclusión: La propuesta de Days Gone es interesante, una vuelta a la tuerca al ya manido género zombi. El argumento, pese a su lento inicio y su ‘happy ending’, es satisfactorio y sabe mantenernos enganchados hasta el desenlace. Lamentablemente, lo positivo queda muy manchado por sus groseros problemas técnicos que me topé en mi recorrido. Saludo el esfuerzo por presentar algo distinto, pero eso no es suficiente.

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