Katana ZERO salió al mercado el pasado 18 de abril en exclusiva para Nintendo Switch y PC. | Fuente: Devolver Digital

El circuito independiente es una fuente inagotable de grandes proyectos. Solo el año pasado vimos geniales propuestas como Dead CellsThe Messenger o GRIS, pero la tendencia ya tiene tiempo y -afortunadamente- cada vez son más las desarrolladoras indies que nos sorprenden con un gran videojuego.

Por ello, empecé a jugar Katana ZERO con bastante expectativa. ¿Será lo nuevo de Askiisoft el siguiente gran indie de la industria? Tras haber pasado el juego, creo que puedo ensayar una respuesta.

Solo podremos avanzar si limpiamos la zona de enemigos. | Fuente: Devolver Digital

Lo bueno

Katana ZERO destaca por su ambientación: la trama se desarrolla en los años ochenta, en la ficticia ciudad de New Mecca, cuyos habitantes sufren los efectos posteriores de una guerra que ha mermado a la sociedad.

Nosotros encarnamos a ‘Dragón’, un sobreviviente con amnesia y que se ha convertido en una suerte de asesino a sueldo, con diversos encargos por cumplir. Gracias a la utilización de una enigmática droga, nuestro personaje tiene habilidades sobrenaturales, que lo convierten en una auténtica arma letal.

A medida que avanzamos en la historia, la memoria de ‘Dragón’ se va reconstruyendo y nosotros nos vamos enterando del trasfondo detrás. La trama es enrevesada, inverosímil, pero muy bien estructurada e inteligente.

El apartado jugable de Katana ZERO es accesible, con una curva de dificultad que lo hace harto satisfactorio. ‘Dragón’ tiene un repertorio de ataques nutrido, y varias opciones para abordar las misiones, en las que no podemos cometer un solo error, ya que el castigo es la muerte inmediata.

Si bien hay algunas misiones a bordo de vehículos y segmentos en los que debemos pasar inadvertidos, la mayoría nos plantea zonas que debemos liberar de enemigos katana en mano. Los escenarios han sido diseñados inteligentemente, para que el reto sea elevado, pero no abusivo.

A nivel gráfico, Askiisoft apuesta por el pixel art, un estilo gráfico que le da este aire ‘retro’ a la experiencia. El diseño del personaje, así como de los enemigos y de las distintas locaciones, está bien conseguido, sin escatimar en los detalles.

La banda sonora y la música de Katana ZERO (a cargo de los músicos LudoWic y Bill Kiley) destacan: mientras los efectos son convincentes y bien trabajados, la música es pegajosa y reafirma las acciones.

Lo malo

La campaña de Katana ZERO es relativamente corta: la primera vez que lo pasé me tomó poco más de cuatro horas llegar a los créditos. Pese a que desbloqueamos un escenario extra que nos invita a conseguir algunos secretos, creo que el incentivo es pobre.

A Katana ZERO le faltan modos de juego, como pruebas contrarreloj o retos aleatorios, por ejemplo. De hecho, esta semana Askiisoft anunció el próximo arribo de un DLC gratuito para ampliar la experiencia post campaña.

Creo que hay retos curiosos que no se han explotado adecuadamente, como secciones de infiltración muy bien planteadas casi al inicio de la campaña pero que no volvemos a ver nuevamente. Lo mismo con fases a bordo de una motocicleta u otra en un vagón de tren, que quedaron muy bien pero que solo vimos una vez.

Hay zonas a bordo de una motocicleta, pero lamentablemente no se repite en el juego. | Fuente: Devolver Digital

Lo feo

Desierto. No encontré nada en el juego para comentar en esta sección. Sin embargo, como ya es habitual en este tipo de lanzamientos, aprovecho el análisis para reclamar por la ausencia de una versión física. Sería genial que alguna editora apostara por lanzar una edición coleccionista, que incluya un libro de arte y el soundtrack. Sería un golazo.

Conclusión: Katana ZERO es un excelente título, con una jugabilidad accesible y una curva de dificultad muy bien conseguida. Es una propuesta harto interesante en el mercado, ya que nos mete en el albornoz de un samurái y nos plantea situaciones extremas en las que el más mínimo error se castiga duramente. Saludo que Askiisoft esté desarrollando más contenido para ampliar la experiencia que, como dije en el análisis, queda algo corta. Pese a ello, es una opción 100 % recomendada.

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