Metro Exodus se estrenó el 15 de febrero para las plataformas PlayStation 4, Xbox One y PC. | Fuente: 4A Games

En 2010, el estudio ucraniano 4A Games sorprendió con Metro 2033, un FPS con toques de survival horror que nos mostraba una Rusia devastada por una guerra nuclear, lo que obligó a los sobrevivientes a refugiarse en el metro de Moscú. El videojuego estuvo basado en la novela homónima del escritor ruso Dmitri Glujovski, y captó inmediatamente el interés de los usuarios y fue bien recibido por la crítica.

Luego, en 2013, llegó la secuela, Last Light, que continuaba los acontecimientos del primer título, pero ya no estaba basada en la novela Metro 2034. Sin embargo, Glujovski colaboró con el estudio, y el videojuego fue muy bien recibido por la prensa especializada. Fue un éxito comercial y consolidó a 4A Games.

Con estas credenciales, hay mucha expectativa por Metro Exodus, tercera entrega de la saga. ¿Colmará las expectativas?, ¿es el mejor Metro? Tras haberlo terminado, creo que puedo responder estas interrogantes.

Lo bueno

Artyom, el sempiterno protagonista de la saga, está convencido de que hay vida más allá del metro de Moscú, por lo que insistentemente se aventura fuera del refugio para intentar contactar a los demás sobrevivientes, incluso arriesgando su propia integridad.

Pese a que sus colegas no lo apoyan, su búsqueda rinde frutos y descubre que, pese a la hecatombe nuclear, hay sobrevivientes en la superficie. Este es el pistoletazo de salida de la campaña de Metro Exodus, en el que -como desprendemos del nombre- somos testigos el éxodo de un grupo de sobrevivientes en busca de un mejor lugar donde asentarse.

El argumento es un sólido cimiento sobre el que se desarrollan las acciones, que orgánicamente nos llevan por un viaje a través de varios lugares, conociendo a diversas personas y afrontando todo tipo de situaciones. Es un juego maduro, que muestra sin tapujos lo que es capaz de hacer el ser humano con tal de sobrevivir.

De hecho, en cierto punto de la historia, Artyom hace una poderosa reflexión [Spoiler]:“Fanáticos en las orillas del Volga, caníbales en el búnker de la montaña, esclavistas en la rivera del Mar Seco. ¡Cuántos monstruos creados por la guerra! O quizá siempre estuvieron ahí y la guerra simplemente les dio la oportunidad de mostrarse como eran, y ahora tenemos que convivir con ellos”. [Fin del spoiler]

Como dije, este viaje nos lleva a diversas locaciones, mapas que nos dan cierta libertad de acción, pero siempre con un objetivo claro a seguir. Si bien tengo mis reparos sobre este planteamiento (ya me explayaré en la siguiente sección del análisis), debo resaltar que el juego gana mucho cuando vamos por los objetivos principales.

Metro Exodus combina magistralmente la acción de los FPS con toques de survival horror. Hay segmentos muy bien logrados, en los que la tensión es protagonista, con locaciones cerradas y opresivas, y enemigos que aparecen por sorpresa. Además, la munición no abunda, así que debemos estar siempre pendientes de no malgastarla.

A nivel gráfico, lo conseguido por 4A Games es sobresaliente: es, sin lugar a duda, uno de los mejores exponentes de la generación. Los escenarios, tanto en campo abierto como dentro de edificaciones, están genialmente diseñados, con una abrumadora cantidad de detalles. La iluminación es brutal, en especial en los segmentos donde la linterna es la protagonista y nos sirve incluso de arma. Además, el estudio ucraniano agregó a la ecuación ciclos de día y noche, y clima dinámico.

Hay una increíble cantidad de detalles que le dan mucho realismo al juego, como el vapor de nuestra respiración que empaña sutilmente la máscara de gas, o las gotas de agua/sangre sobre ella que podemos limpiar con un comando. En los escenarios, podemos mover cadáveres, y abrir cajas y lockers, todo en busca de los preciados insumos para sobrevivir.

A nivel jugable, Metro Exodus es un título único, pausado y con mecánicas que lo diferencian de los shooters del mercado. Pese a que se han eliminado los comercios (algo lógico teniendo el nuevo enfoque del juego), ahora toma protagonismo la recolección de insumos, esencial para mejorar nuestras armas y uniforme, así como para la creación de kits de salud y de los filtros para la máscara de gas, sin la que no podríamos sobrevivir en las zonas radiactivas.

Además, tenemos parámetros que condicionan nuestro desempeño, como la suciedad de las armas, que debemos limpiar constantemente para evitar que nos fallen en plena batalla. También debemos estar pendientes de la energía de nuestra linterna y la duración de los filtros (de hecho, también debemos cuidar el estado de la máscara de gas, que a veces se rompe y debemos parcharla para evitar que se filtre la radiación).

La banda sonora y los efectos de sonido son de gran factura. A la par, las interpretaciones de los actores de voz (en inglés) son convincentes, cerrando este círculo de ‘realismo’ que el juego busca plasmar.

Los detalles en la máscara de gas son increíbles. | Fuente: 4A Games

Lo malo

La premisa del mundo abierto de Metro Exodus es interesante, ya que la investigación se premia con insumos e ítems especiales para nuestras armas y armadura, y también nos permite conocer más de este mundo postapocalíptico. Sin embargo, lo que complota terriblemente contra esta idea es la dificultad de desplazarnos por el mapa.

En las primeras locaciones, los puntos de interés del mapa se sienten inconexos, y llegar a ellos supone impedimentos artificiales, como obligatoriamente usar un bote (Artyom no sabe nadar o, al menos, sufre de hidrofobia, ya que apenas se sumerge al agua busca desesperadamente regresar a tierra firme).

Y ya que mencionó a Artyom, no me termina de cuadrar la decisión de hacerlo un personaje silente (pese a que en cada tiempo de carga y/o cambio de capítulo se le escucha hacer sus reflexiones). Esto genera que haya situaciones incongruentes, como que un NPC nos haga preguntas y se responda a sí mismo.

La inteligencia artificial de los enemigos -en especial los humanos- sigue siendo una deuda pendiente de la franquicia prácticamente desde su concepción. Mientras los soldados enemigos siguen parámetros predecibles y se exponen en demasía, los monstruos tienen comportamientos erráticos, deteniéndose o cambiando de rumbo de la nada pese a tenernos a su merced.

Sentí problemas con la detección de colisiones y, por momentos, se pierde la sensación de que nuestros disparos estén impactando a un cuerpo. Es un problema que espero se pueda corregir con un parche.

Metro Exodus incluye incontables referencias a las novelas de Dmitri Glujovski. | Fuente: 4A Games

Lo feo

A nivel técnico, Metro Exodus no está bien optimizado. Los tiempos de carga al inicio de una partida son groseramente excesivos (hasta 5 minutos), mientras que los glitches y bugs son moneda corriente en nuestro viaje por la gran Rusia.

Huelga decir que jugué Metro Exodus en mi veterana PlayStation 4, por lo que es probable que las versiones de PlayStation 4 Pro, Xbox One X y PC estén mejor optimizadas y se desempeñen mucho mejor. Sin embargo, no tengo constancia de ello.

Conclusión: Metro Exodus es uno de los mejores videojuegos del primer trimestre del 2019 y, desde ya, lo ubico como mi favorito de la saga. Me encantó cómo se desarrolla la historia, la presentación de los personajes y la empatía que estos reflejan. A nivel gráfico, mira de tú a tú a los mejores exponentes de la generación, con una recreación magnífica de una Rusia devastada por una guerra nuclear. No es perfecto, y hay problemas ya endémicos de la saga que quedan como tarea pendiente para 4A Games en una eventual secuela. Eso sí, quisiera ver al estudio ucraniano apostando por una nueva franquicia. Con Metro, ya probaron que son capaces de brillar con luz propia en el manido género de los FPS.

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