Starlink: Battle for Atlas salió al mercado el 16 de noviembre para PlayStation 4, Xbox One y Nintendo Switch. | Fuente: Ubisoft

Atlas está amenazada por la Legión Olvidada, que al mando del maléfico y misterioso Grax quiere imponer su mano de hierro en los siete planetas que componen este variopinto sistema estelar.

Esta es la premisa de Starlink: Battle for Atlas, la franquicia con la que Ubisoft incursiona en el mercado de videojuegos compatibles con juguetes interactivos, algo que ya se ha visto en títulos como Disney Infinity o Skylanders.

Tras varias horas de prueba, creo que tengo un veredicto sobre este juego, que está disponible para PlayStation 4, Xbox One y Switch. Cabe precisar que mi análisis está en base a la versión de la consola de Nintendo, cuya ventaja es tener como piloto exclusivo al gran Fox McCloud, de la saga Star Fox.

Lo bueno

Con Starlink: Battle for Atlas, Ubisoft junta varios estilos de juego de manera correcta. Tenemos batallas en el espacio, combates en tierra y mucha exploración con componentes de RPG.

Nuestro equipo, la Iniciativa Starlink, deberá hacer frente a las huestes de Grax en distintos planetas, cada uno con sus propias características, clima y hasta flora y fauna. Para derrotar a la Legión, deberemos aliarnos con la población local mientras destruimos las bases enemigas.

El componente estratégico es clave para mantener control sobre los planetas, ya que podemos instalar bases para distintos propósitos, como las de observación (que nos permiten cartografiar el planeta y ubicar a los enemigos y locaciones) y las de defensa, que nos ayudarán en combate y harán frente al enemigo.

El control de cada planeta se ve marcado por una barra de porcentaje, que aumenta en la medida que ganemos aliados, construyamos bases y, claro está, eliminemos a los enemigos. Lo interesante es que podemos estar en el Planeta C y, de pronto, nos advierten que el Planeta A está siendo atacado. Si no atendemos el llamado, veremos que nuestro porcentaje de dominio empieza a caer con el tiempo.

Entre los enemigos, los que más me llamaron la atención fueron los titanes. Colosos que debemos enfrentar atacando sus puntos débiles hasta que expongan su núcleo. Son batallas relativamente más largas y vistosas que las demás, y permiten ejercer el dominio de cada planeta.

En el espacio, también se desarrolla la lucha contra las fuerzas de la Legión, que tiene ubicados acorazados en puntos estratégicos. Estos navíos son duros rivales y nos impedirán viajar libremente. Aparte, hay bandas de forajidos que debemos evitar en nuestros viajes interplanetarios.

En Starlink, tenemos un buen puñado de pilotos y naves a nuestra disposición. Además, cada nave puede equiparse con distintos tipos de armas. De hecho, los enemigos son resistentes a ciertos tipos de armas, por lo que debemos cambiar constantemente nuestro arsenal para salir victorioso.

Acá entran a tallar los juguetes interactivos que amplían la experiencia jugable de Starlink. Ubisoft ha puesto a la venta sets de naves, armas y pilotos que son una suerte de DLC para el juego. Apenas instalamos las piezas en el pedestal que se adapta al joystick, las veremos reflejadas en el videojuego, un vínculo rápido sin engorrosos procedimientos.

Cabe destacar que, a diferencia de otros títulos del género, estos juguetes no se presentan como indispensables complementos, sino que sirven de mero contenido extra, como un DLC estético. Esto es saludable ya que el juego por sí solo está bastante completo. Los juguetes pueden comprarse como un llamativo extra y, de paso, se quedan como piezas de colección.

Tal como adelanté, el análisis está en base a la versión de Nintendo Switch de Starlink: Battle for Atlas. Esta es, en mi opinión, la mejor versión del juego por la inclusión de Fox McCloud y todo el team Star Fox.

Cabe mencionar que Fox no es un mero skin en el juego. Ubisoft ha adaptado la campaña para que incluya al team Star Fox no solo en las cinemáticas y en los diálogos, sino que hasta se han dado el trabajo de crear una misión secundaria en la que haremos frente al mismísimo Wolf O'Donnell.

Esta inclusión ha sido muy bien pensada, respetando el lore de Nintendo y sin licencias que puedan causar polémica. De hecho, Starlink muy bien podría entrar en el canon de la saga, golpeada por el cuestionado Star Fox Zero.

El apartado artístico del juego es notable. El diseño de cada planeta, con sus propias características, es correcto, así como el desarrollo de los personajes, tanto los protagonistas como los enemigos. A nivel técnico, el juego pasa con nota aprobatoria, casi sin bugs y con una transición muy fluida (con tiempos de carga casi inexistentes).

La versión de Nintendo Switch cuenta con la inclusión de los personajes de Star Fox. | Fuente: Ubisoft

Lo malo

La campaña no engancha, es plana y harto predecible. Es la típica lucha del bien contra el mal, en el que debemos liberar al mundo de Grax y de su Legión. No hay giros argumentales y todo parece encaminado para un final cantado.

Los protagonistas no tienen gran personalidad, y su construcción se siente forzada. De hecho, la forma en la que se cuenta la historia de cada uno es extremadamente acartonada y anticlimática. En la versión de Switch, Fox Mccloud arrolla con su personalidad y se convierte en el atractivo principal del juego.

La banda sonora es correcta, pero solo aparece cuando hay una batalla o en las cinemáticas. Nuestros desplazamientos, que suelen ser extensos, solo están matizados por diálogos o por los efectos de sonido. Acá también sale ganando la versión de Switch, que incluye las melodías clásicas de Star Fox en combates.

El juego no nos reta en ningún momento, aún en los niveles de dificultad más elevados. De hecho, morir en el campo de batalla no significa el fin de la partida, ya que tenemos la oportunidad de cambiar de nave y seguir jugando (y tenemos varias de recambio).

Como experiencia personal, les cuento que invertí buen tiempo liberando los siete planetas antes de enfrentar al enemigo final. Debido a esto, llegué a la recta final del juego con un abrumador nivel 32 mientras que los enemigos apenas llegaban a 15. Se imaginarán que todo terminó siendo un paseo.

Starlink: Battle for Atlas viene doblado completamente al español, pero no está localizado en nuestra región. El doblaje fue hecho por actores españoles, y está plagado de modismos y jergas del país europeo.

Los enfrentamientos contra los titanes son lo más llamativo del juego. | Fuente: Ubisoft

Lo feo

La principal falencia del juego es que peca de repetitivo, de sumamente repetitivo. Cada planeta tiene sus propias características (clima, flora y fauna), pero debemos hacer las mismas acciones una y otra vez.

En cada planeta, hay tres razas de animales y cuatro tipos de bases que podemos instalar. También debemos destruir guaridas de enemigos (donde luego podemos instalar nuestras bases) y unas estructuras enemigas llamadas extractores (que debilitan el planeta). Luego, aparecen los titanes, que tras vencerlos podemos dar por conquistado el planeta.

El mismo escenario se repite en los siete planetas de Atlas, algo que también se ve evidenciado en las misiones secundarias y en los diálogos con los NPC, que se repiten una y otra vez. Esto le resta mucho a Starlink, ya que en unas pocas horas podremos haber visto todo lo que nos ofrece el juego.

Conclusión: Starlink: Battle for Atlas es una interesante alternativa en el catálogo, pero considero que está dirigido a un público casual, que no busca retos mayúsculos ni historias profundas. Destaco que Starlink se sienta como un juego completo sin le necesidad de adquirir los juguetes, que son un atractivo complemento y pueden terminar siendo excelentes piezas de colección (en especial los de Star Fox). Veo con interés el futuro de la franquicia.

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