Devil May Cry es una saga con casi dos décadas de antigüedad, y su protagonista, Dante, es un referente en la industria de los videojuegos. | Fuente: Capcom

Devil May Cry era una de mis tantas deudas pendientes. Hasta hace dos semanas, no había jugado ningún título de la saga de Capcom a excepción del polémico DmC: Devil May Cry (2013), un reboot que fue tan mal recibido por la fanaticada que el estudio nipón decidió hacer como que nunca existió y retomó la historia original.

¿Por qué no jugué ningún Devil May Cry? Recuerdo vagamente que a fines de 2001 un amigo me prestó el primer juego de la saga (“Te va a gustar”, me dijo), pero ni llegué a poner el disco en la PlayStation 2.

Si la memoria no me falla, recién empezaba mi vida laboral y me había alejado un poco de los videojuegos, limitándome a jugar solo Winning Eleven y Tekken con mis amigos los fines de semana.

Con los años, llegaron las secuelas de Devil May Cry, pero no les hice caso debido a que consideraba que debía empezar con el primero. Así pasaron los años... y los videojuegos.

Tras fundar el blog, ya hace casi una década, decidí saldar mi deuda pendiente, y compré la reedición HD de los primeros tres títulos para PlayStation 3. Pero nunca me di tiempo. Les di prioridad a los lanzamientos de turno, entre ellos el mentado DmC: Devil May Cry. Y así siguieron pasando los años.

Este 2019 se estrenó Devil May Cry 5, y fue un éxito inmediato, tanto en la crítica como en las ventas. Capcom hizo caso a los fanáticos que pedían, por años, que se retome la historia original y, así, saber el destino de Dante, Vergil, Nero y compañía.

Varios lectores me pidieron un análisis de Devil May Cry 5, pero tenía ciertos reparos precisamente por no haber jugado ninguno de los títulos canónicos. Evalué mis opciones: ver un resumen en YouTube o jugar toda la saga. Opté por lo segundo.

El primer Devil May Cry

Para empezar esta empresa, decidí volver a comprar la reedición HD de la saga, esta vez para PlayStation 4. Encontré la colección a buen precio en Phantom, así que no lo pensé dos veces. El pack incluye los tres primeros Devil May Cry, y una completa galería y el respectivo soundtrack de cada título. Nada mal.

Las mecánicas jugables del primer Devil May Cry son sencillas pero tienen cierta profundidad, incluso pueden competir con títulos actuales sin mayor problema. Sin embargo, el juego tiene limitaciones propias de la época en la que fue hecho. Las cámaras fijas (rezagos de su origen como un Resident Evil) limitan demasiado la acción y, por momentos, se vuelven un enemigo más en los enfrentamientos.

La historia es algo simple, y en todo momento tuve la sensación de que todo ocurre “porque sí” para beneficiar el desarrollo del argumento. Sin embargo, la construcción de Dante como protagonista es correcta y empaticé inmediatamente con el cazador de demonios.

No me cuadró del todo que se reúsen bosses (aunque luego me di cuenta de que es algo que ocurre en toda la saga) y el jefe final me dejó algo decepcionado. Sin embargo, en líneas generales quedé bastante conforme.

El cuestionado Devil May Cry 2

Muchos me recomendaron no jugar el Devil May Cry 2, tildándolo como “el peor de la saga” y hasta acusándolo de no aportar nada relevante al canon oficial. Sin embargo, no hice caso a las sugerencias y lo jugué.

La secuela trae novedades jugables, como el doble salto desbloqueado desde el inicio, la posibilidad de caminar por las paredes, disparar sin tener que apuntar con R1, un solo botón para esquivar y, lo mejor, la inclusión de una barra de vida de los enemigos (algo que no se repetiría más en la saga).

Me gustó la propuesta de poder jugar con dos personajes diferentes, Dante y Lucía, lo cual en teoría daba pie a una historia más profunda. No obstante, el argumento terminó siendo uno de los puntos flacos de esta entrega.

La historia es flojísima y los nuevos personajes son presentados sin mayor esmero, al igual que el antagonista, Arius. Desangelado, sin carisma. Dante también se ve afectado por este desdén, ya que pierde toda la personalidad mostrada en el primer juego y sus intervenciones se redujeron al mínimo.

Pero lo que más cuestiono de Devil May Cry 2 es su bajísimo nivel de dificultad. Anecdótico. No morí una sola vez en ninguna de las campañas. En resumen, diré que esperaba poco del juego, pero igual terminé decepcionado.

Devil May Cry 3, la reivindicación

Empecé Devil May Cry 3 al día siguiente de terminar el 2 (pensar que los fanáticos tuvieron que esperar más de dos años para este lanzamiento). Y la diferencia se siente desde los primeros compases. Dante's Awakening tiene una poderosa intro, una jugabilidad refinada y profunda, y casi desde el inicio te reta con un elevado nivel de dificultad.

Devil May Cry 2 me malacostumbró a machacar botones de manera repetitiva y a abusar del excesivo poder de las armas de fuego. La tercera entrega cambió todo, y me obligó a aprender a jugar, a conocer a los combos y a saberlos usar sabiamente.

La historia también es un punto fuerte de Devil May Cry 3. Capcom decidió contar los orígenes de Dante (de ahí el subtítulo Dante's Awakening) con un argumento sólido, bien narrado, con diálogos divertidos y con una adecuada construcción de personajes.

A nivel gráfico, se nota el paso de los años, pero tengamos en cuenta que hablamos de un videojuego de la generación de PlayStation 2. Eso sí, el juego corre fluido y los tiempos de carga son cortos.

En verdad Capcom se reivindicó con los fanáticos y con el propio Dante, con un videojuego que destila calidad y que aún hoy -casi 15 años después de su estreno- puede mirar de tú a tú a cualquiera del género.

El anime de Devil May Cry

Antes de jugar Devil May Cry 4, me recomendaron ver el anime basado en la saga, Devil May Cry: The Animated Series. Para mi suerte, los 12 capítulos están en Netflix, así que no tuve inconvenientes.

El anime me gustó. No es genial, pero tiene sus fortalezas. Ciertos capítulos son buenos, emotivos, pero también hay algunos discretos. Lo interesante es que la serie es canónica, ahondando en el lore de la saga y presentando a personajes que, luego, aparecerían en Devil May Cry 5.

Devil May Cry 4, el refinamiento de la fórmula

Busqué Devil May Cry 4 en las tiendas locales, pero no hubo suerte. Investigando en Internet, me enteré de que la versión física de la reedición para PlayStation 4 y Xbox One solo salió en Japón. Así que no me quedó otra alternativa que adquirir la edición digital, que sí tuvo lanzamiento internacional.

Devil May Cry 4 tiene el gran mérito de introducir en el canon de la saga a Nero, nuevo protagonista. La premisa del juego es interesante, y desconcierta toparnos con un Dante como antagonista.

A nivel jugable, es muy bueno, en muchos sentidos un refinamiento de la fórmula del 3. Pero hay espacio para novedades, en especial cuando controlamos a Nero. Lo mejor es que la reedición agrega campañas con Vergil y Trish/Lady, contenido nada deleznable.

Sentí el nivel de dificultad inferior al del 3, aunque las dos últimas misiones me costaron bastante. El penúltimo capítulo fue un reto lleno de enemigos y revanchas contra bosses ya derrotados que me dejaron desgastado de cara a un jefe final retador. El resultado: dos clasificaciones ‘D’ que empañaron mis registros.

Hay algunos problemas con la cámara y la historia no llega a ser tan épica como la de su predecesora, pero creo que, de todos modos, Devil May Cry 4 es un digno integrante de la saga.

Así saldé mi cuenta pendiente Devil May Cry y quedé listo para jugar la quinta entrega. Al cierre de este post, ya he avanzado varias misiones, y comprobé la importancia de haber jugado todos los títulos y haber visto el anime.

Devil May Cry 5 se disfruta más entendiendo todas las referencias que incluye, y esto precisamente se perderán si abordan este videojuego sin haber probado los anteriores.

Llegué tarde a la fiesta, pero he disfrutado cada baile. Desde ya Devil May Cry es una de mis sagas favoritas. Soy un fanático más de Dante y compañía.

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