Caldera se estrenó el pasado 9 de diciembre. | Fuente: Activision
Más Consolas

Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Si son lectores asiduos a este blog, ya saben que soy fanático de Warzone, uno de los juegos que más horas he invertido en los últimos meses. No seré muy bueno (apenas sumo cuatro victorias en casi dos años), pero eso no impide que me divierta junto con mi equipo, el inoxidable Team Hoya.

El pasado 9 de diciembre se estrenó Caldera, el nuevo mapa del battle royale, con el que se inauguraba un nuevo capítulo en Warzone. Han pasado dos semanas y creo que ya puedo compartir con ustedes algunas impresiones de este nuevo contenido, que ha generado opiniones encontradas en la inmensa comunidad de jugadores.

Para comenzar, debo decir que me gusta, y mucho, el nuevo mapa. Por diseño, magnitud, distribución y variedad de locaciones, considero que Caldera supera en muchos aspectos al querido Verdansk (aquí les comparto algunas historias vividas en el viejo mapa).

Los puntos de interés de Caldera son realmente variados y cargados de detalles, pese a que ya no hay tantos edificios monumentales. Para muestra un botón: la zona de Airfield no solo tiene los hangares de un edificio, sino que tiene edificaciones medianas y más pequeñas a los costados, así como decenas de tiendas de campaña en las cercanías.

Otro detalle que me ha gustado es el papel que juega la naturaleza en el mapa. En Caldera, hay ríos, valles, bosques, montañas, cavernas, restos de un volcán dormido (sueño con la posibilidad de un evento con el volcán en erupción), géiseres, fallas geológicas, etc., que podemos recorrer. Hubiera sido genial incluir animales para cazar (o para escapar de ellos), pero ya creo que estaríamos desvirtuando un poco el objetivo del juego como tal.

Como anécdota particular, debo decir que el nuevo mapa me ha motivado a volver a utilizar a mi operador de Rambo (que lo tenía un poco en el olvido), debido a que calza a la perfección con la estética del nuevo mapa. Es como revivir escenas de Rambo: First Blood Part II.

Unas de cal...

Los primeros días de Caldera fueron tortuosos, con decenas de glitches y errores de programación que por momentos hacían insufrible la experiencia. Uno de los bugs más recurrentes era uno en el que las armas que recogíamos del escenario se deformaban formando una especie de paraguas negro que impedía ver gran parte de la pantalla.

Pero también había errores en la carga de texturas, que por momentos hacía ver a nuestros operadores como personajes de un juego de la primera PlayStation. Esto sin mencionar clamorosas inconsistencias en el audio, que llevaba a la confusión a muchos al momento de prestar atención a los pasos de los enemigos.

Al inicio, la conducción de los automóviles era poco satisfactoria, tal vez demasiado ‘realista’, si cabe la expresión, para los estándares de un Call of Duty. Lo mismo ocurría al pilotar un avión, con una distribución de controles que no ayudaba en nada.

Esto sin mencionar que por varios días estuvieron bloqueadas las armas, perks y operadores de los juegos pasados, lo que obligaba a todos a jugar con el armamento y personajes de Vanguard. Sin duda, fue un inicio decepcionante, que empañó las buenas cosas de Caldera.

Afortunadamente, en estas dos semanas han llegado parches y actualizaciones que han atenuado (no eliminado) gran parte de los problemas de optimización. Asimismo, se liberaron los operadores y el armamento de los anteriores Call of Duty. También regresaron los helicópteros (ahora con ametralladoras incluidas), que reemplazaron a los aviones (que espero vuelvan, pero con mejor control).

Y por fin entró en acción el sistema anti-cheats Ricochet, que en una sola jornada ha baneado a 48 mil tramposos del juego. Nada mal, aunque Activision demoró varios días en implementar su iniciativa, planeada originalmente con el lanzamiento de Warzone Pacific.

En conclusión, pese a su inicio discreto, los parches están mejorando mucho la experiencia en Warzone Pacific. Definitivamente, hay mucho por mejorar y pulir, pero si en dos semanas se han hecho cambios significativos, confío en que la apuesta a largo plazo sea ganadora. No por algo Warzone es uno de los battle royale más jugados del mundo.

Eso sí, hay cosas que deberían cambiar, como que los desafíos de las armas (para desbloquear skins) estén disponibles solo para quienes tienen Vanguard. Espero que no lleguen restricciones similares para obligar a los jugadores a comprar el Call of Duty de turno.