El esquivo y misterioso gato pescador de Asia corre peligro

Solo quedan 3,000 de estos gatos pescadores, que no se dejan ver con facilidad. Su hábitat está desapareciendo y ellos también.
Un pequeño gato con una gran personalidad. | Fuente: Mongabay Latam | Fotógrafo: Karen Povel.

(Mongabay Latam / Sean Mowbray). Si decimos “gato” es poco probable que palabras como “agua” y “nadar” se nos vengan a la cabeza. No obstante, ambas son esenciales en la vida del gato pescador de Asia (Prionailurus viverrinus). Bajito, de construcción fuerte y unas dos veces más grande que un gato doméstico, el gato pescador tiene un comportamiento inusual entre los de su clase. Se siente completamente cómodo en los humedales asiáticos y en el agua, y sí, es un excelente nadador.

Por desgracia para este curioso animal, tanto la especie como su hábitat están en grave peligro. En el sureste asiático, por ejemplo, donde el P. viverrinus solía vagar, más del 45 por ciento de los humedales protegidos y el 94 por ciento de los humedales globalmente significativos están amenazados, según la UICN.

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Estos animales nocturnos están estrechamente asociados a los humedales y se suelen encontrar (si es que se llegan a ver) entre la densa hierba de pantanos, ciénagas, juncales, meandros muertos, arroyos, bosques de manglares y zonas húmedas esparcidas por India, el sureste asiático, Sri Lanka, y posiblemente Java. No hay registros confirmados de avistamientos del gato pescador en la península de Malasia, pero una foto tomada con cámara trampa en 1999 que muestra tan solo los cuartos traseros del animal sugiere que el animal también existe allí.

La dieta del gato pescador, como su nombre sugiere, se basa principalmente en el pescado; a menudo utiliza sus zarpas para imitar el movimiento de los insectos sobre el agua y atraer a sus presas. Un estudio de las heces en el Parque Nacional Keoladeo de India descubrió que el pescado conformaba el 76 por ciento de la dieta del gato pescador de allí. Sin embargo, el P. viverrinus no es quisquilloso con la comida. Se sabe que los gatos pescadores cazan aves, serpientes, ranas, insectos, mamíferos terrestres como civetas y roedores, y algunos animales de granja. De hecho, su gusto por los patos, pollos y otros animales suelen ponerlo en problemas.


Como cualquier otra especie de felino pequeño, el gato pescador suele sufrir el olvido de los financiadores de la conservación, ya que la mayoría de dinero se destina a la conservación de grandes felinos. | Fuente: Mongabay Latam | Fotógrafo: Neville Buck.
Un gato pescador oculto en la maleza. Se cree que quedan unos 3000 ejemplares en estado salvaje, aunque este dato, como tantas otras cosas sobre el gato pescador no está confirmado. | Fuente: Mongabay Latam | Fotógrafo: Proyecto de Conservación del Gato Pescador Urbano.

En 2008, la UICN subió de categoría al gato pescador de Vulnerable a En Peligro. Se calcula que quedan solo unos 3000 ejemplares de esta criatura tímida y esquiva en estado salvaje, y es muy posible que la especie se haya extinguido en buena parte de su rango de distribución, aunque este dato no está verificado y está lejos de ser confirmado. Ese es el principal reto de conservación para el gato pescador: no se puede salvar un animal si no se sabe dónde está o si tienes que adivinar sus hábitos diarios y su comportamiento.

Tras la pista del misterioso gato pescador

En 1994, un equipo de científicos que estudiaba las nutrias de río captó de forma involuntaria pruebas de la existencia del gato pescador en la isla indonesia de Java. Los escasos datos descubiertos por el equipo les hicieron sugerir que el gato pescador de Java —debido a su aislamiento geográfico— se debía reconocer como una subespecie (Prionailurus viverrinus rizophoreus) y que debía catalogarse como En Peligro Crítico.

Si avanzamos hasta la actualidad, se sabe poco más de esta enigmática población de Java. Nadie ha visto su rastro y nadie sabe siquiera si aún existe.

El caso del gato pescador de Java es un ejemplo de la especie al completo. Su imagen puede verse en una cámara por aquí, o un granjero disgustado dice que lo ha visto por allá, o su piel puede aparecer en un mercado rural de vida silvestre, pero los estudios a largo plazo de la especie en la naturaleza siguen siendo pocos, y el conocimiento sobre esta es escaso.

“A menudo conocemos la distribución de muchas especies diferentes, y la damos por hecho. Al menos sabemos más o menos dónde está la especie”, dijo Anthony J. Giordano, director y fundador de S.P.E.C.I.E.S, Sociedad para la Conservación de Carnívoros Amenazados y su Estudio Ecológico Internacional. “En el caso de los gatos pescadores, una de las cosas más enigmáticas es su distribución”.

El gato se muestra de forma discontinua en su rango, explicó, apareciendo aquí y allá, a menudo sin que se sepa de puentes de conexión entre poblaciones.

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Este rango de distribución extenso pero repartido abarca gran parte del continente asiático, como las laderas del Himalaya nepalí, zonas de humedales de la India y el sureste asiático (que incluyen los países de Camboya, Myanmar y Tailandia, y puede que Malasia). Luego está esa población misteriosa en Java. Por desgracia, en muchos casos, los avistamientos son de hace muchos años, lo cual hace que los científicos no solo no sepan dónde está la especie, sino que tampoco saben dónde no está. En Vietnam, por ejemplo, “ni siquiera estamos seguros de que aún exista”, admitió Jim Sanderson, fundador de Fishing Cat Working Group (Grupo de trabajo sobre el gato pescador).

El misterio del paradero del gato pescador hizo que Sumatra se considerara dentro de su rango de distribución durante años. Según Sanderson, ese error data de los años 40. Él estudió imágenes de cámara trampa de lo que se sospechaba que eran gatos pescadores en la isla y resultó que todos eran gatos de Bengala. Como resultado, sugirió que se eliminara Sumatra del rango geográfico del gato pescador.

El caso del gato pescador de Java, aunque es igual de misterioso, es otra historia. “Sabíamos que estaba allí porque teníamos fotos”, dijo Sanderson en una entrevista con Mongabay. Pero desde 1994 no ha habido avistamientos confirmados a pesar de las muchas operaciones con cámara trampa por toda Java. Como en Sumatra, ha habido confusión creada por la identificación errónea debida a la dificultad de ver la diferencia entre el gato pescador y su pariente, el gato de Bengala.

Con la intención de confirmar o negar la existencia del gato pescador de Java, Giordano completó recientemente una campaña de micromecenazgo para lanzar una búsqueda definitiva. “Siempre he tenido en la cabeza que al final intentaría investigar lo que pasa. ¿Se han deslizado hasta la extinción? ¿Siguen ahí?”, se pregunta.

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zonas húmedas, que están amenazadas por los asentamientos, la degradación y la conversión del terreno para agricultura en toda Asia. Esas zonas, con su densa maleza, permiten que los gatos se escondan. | Fuente: Mongabay Latam | Fotógrafo: Proyecto de Conservación del Gato Pescador Urbano.

Si el gato pescador sigue en Java, su supervivencia depende de su habilidad para adaptarse rápidamente a los cambios en el entorno, donde los humedales están desapareciendo, dijo Giordano. Pero esa cuestión crucial también va acompañada de un interrogante: ¿cuánta resistencia tiene el gato pescador como especie? “Siento que apuesto por ello para este proyecto particular”, confesó Giordano. “Si el gato pescador está ahí, es por su habilidad de adaptarse a los paisajes [cambiantes y diversos]”.

La resistencia y adaptación del gato pescador

Una respuesta parcial a la pregunta de la resistencia surge cuando Mizuchi trepa con cuidado por encima de una valla de jardín. Acechando sigilosamente, se acerca al estanque de un patio urbano, sus ojos iluminados por la visión nocturna de la cámara trampa de vigilancia.

Se inclina sobre el estanque, cómodo bajo la capa de oscuridad, sin darse cuenta de que el ojo mecánico le observa. En un instante se hace con un Koi mariposa, pez que vale 10 000 euros por ejemplar (unos 60-100 $).

Con el pez sujeto en su mandíbula, Mizuchi se adentra en la noche.

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Mizuchi, captado en vídeo en uno de sus saqueos nocturnos en Colombo, Sri Lanka —una ciudad de unas 650 000 personas—, es un hallazgo poco habitual que hace que los científicos se rasquen la cabeza. Este P. viverrinus es un gato pescador que no vive en un humedal rural aislado, sino en el bullicio de una gran ciudad asiática.

La historia de este gato pescador urbano empieza en 2006, cuando Eric Wikramanayake y otros investigadores oyeron hablar por primera vez de un gato que parecía un leopardo y paseaba por la expansión urbana de Colombo. Pronto se dieron cuenta de que la misteriosa especie nocturna era en realidad un gato pescador, pero sus esfuerzos por estudiar al animal En Peligro se detuvieron con el estallido de la guerra civil en Sri Lanka.

Ahora, Anya Ratnayaka ha tomado el testigo de la investigación y dirige el proyecto Proyecto de Conservación del Gato Pescador Urbano. Ha descubierto que los gatos, aunque son conocidos como especialistas de los humedales, parecen tener una afinidad particular con la ciudad.

Captura de un video en el que Mizuchi caza una carpa Koi en un estanque de jardín en Colombo, Sri Lanka. Se sabe de otros gatos pescadores que viven en desvanes y se atiborran de civetas y otros roedores. Cuando se les captura y se les devuelve a los humedales rurales, los gatos vuelven a la ciudad. | Fuente: Mongabay Latam | Fotógrafo: Proyecto de Conservación del Gato Pescador Urbano.

Su investigación se ha centrado en poner collares con radio a los gatos pescadores y observar sus movimientos. Una sorpresa destacable es que tras capturar unos cuantos y devolverlos a un humedal, los gatos —al parecer descontentos al ser depositados en su hábitat natural— volvieron a la ciudad de Colombo.

“¡Ahí es cuando me di cuenta de que estos gatos no están solo [viviendo] en los humedales!”, dijo. Para su sorpresa, el equipo científico incluso encontró gatos pescadores en el centro de la ciudad. Uno vivía en Colombo Five, una zona principalmente residencial que no tiene ningún humedal ni remotamente cerca.

“¡Allí no hay ningún tipo de hábitat natural!”, exclamó. “Y ese era el territorio de este gato”. El gato que no vivía en humedales era el infame Mizuchi, el ladrón de carpas Koi. El equipo de Ratnayaka incluso encontró gatos pescadores en los tejados de las casas, donde se atiborraban de civetas de los desvanes.

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Este comportamiento adaptable no se limita solo a Sri Lanka. En la región Terai de Nepal, Sagar Dahal y su equipo de investigación encontraron a un gato pescador que utilizaba un estanque comunitario en el centro de un pequeño pueblo como su zona de caza. De hecho, los gatos pescadores se han identificado como los depredadores que han vaciado varios estanques piscícolas comerciales en la región.

Doble amenaza: caza y pérdida de hábitat

Por desgracia para el gato pescador, esta nueva zona de confort y la proximidad con los humanos lo ponen en peligro.

“Encontramos la piel de un gato pescador en la casa de un granjero local”, reveló Sagar, y el investigador sospecha que el motivo de la muerte fue la venganza del granjero. Desafortunadamente, para los gatos pescadores, esta causa de muerte podría estar aumentando en el rango de distribución de la especie. Como la tierra cultivada ofrece comida fácil, los gatos pescadores entran en conflicto con los granjeros tradicionales y los acuicultores.

La severidad de la caza varía en el rango del gato pescador. En Sri Lanka, por ejemplo, la matanza directa no es un problema significativo, según Ratnayaka. Si nos vamos a Tailandia, sin embargo, un estudio de 2015 mostró que los gatos son el objetivo tanto como especie plaga como para el consumo. Del mismo modo en India y Myanmar, las pieles de gato pescador han aparecido en mercados ilegales de vida salvaje.

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Los investigadores del gato pescador esperan que este pequeño gato reciba un gran impulso en la financiación para poder estudiarlo mejor y conservarlo. | Fuente: Mongabay Latam | Fotógrafo: Rhett A. Butler.

Sin embargo, la transformación de los humedales sigue siendo la principal amenaza a la que se enfrenta el gato pescador. Las zonas de humedales en Asia son zonas de asentamiento y han sido degradadas o están bajo amenaza a medida que se convierten para dejar camino a la acuicultura en forma de criaderos de gambas o a los arrozales.

Esta conversión agrícola no significa necesariamente una condena para el gato, ya que el animal puede encontrar mucha comida en los campos de cultivo y estanques piscícolas. Pero la pérdida permanente de su hábitat ha reducido drásticamente sus números. “Parece haber un declive severo en la población de gato pescador en gran parte de su rango asiático a lo largo de la última década”, escribe la UICN.

Traducción: María Ángeles Salazar Rustarazo.

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