Perú prohibió desembarque de aletas sueltas de tiburón

Muchos cazadores botan los cuerpos y se quedan con las aletas, de gran valor en el mercado negro, porque ocupan menos espacio en las bodegas
Tiburón azul en el mercado de Pucusana, al sur de Lima. Año 2007. | Fuente: Mongabay Latam | Fotógrafo: Cortesía Oceana.

(Mongabay Latam / Joaquín Ortiz). A través del Decreto Supremo 021, emitido por el Ministerio de la Producción (Produce), el Gobierno peruano prohibió a inicios de noviembre el desembarque de aletas sueltas de tiburón, una práctica llamada aleteo. Con esta medida está dirigida a evitar que el país se vuelva un potencial ‘hub’ para esta actividad y mejorar la toma de datos biológicos.

“El aleteo se produce cuando pescan un tiburón, le cortan las aletas en altamar y descartan el cuerpo para quedarse solo con las aletas. Es algo que no es sostenible, no es bueno para las especies de tiburones ni peces en general” explica a Mongabay Latam la doctora en biología marina y conservación Shaleyla Kelez, directora de la ONG ecOceanica.

La razón para conservar las aletas y descartar el resto del cuerpo es muy simple. Las aletas tienen un gran valor en el mercado internacional y ocupan –separadas del tronco– mucho menos espacio en bodega.  Para los pescadores, entonces, es mucho más rentable almacenar en las embarcaciones solo las aletas.

Secadero de aletas de tiburón en el Callao en el año 2007. | Fuente: Mongabay Latam | Fotógrafo: Cortesía Oceana.

Si bien en el Perú la práctica del aleteo no está extendida como sí lo estuvo en países de la región como Ecuador y Costa Rica, lo que se busca con esta ley es prevenir que los aleteos se den más adelante, menciona Shaleyla Kelez. “Felizmente no estamos en esas prácticas como en otros países, pero había miedo de que con el aumento del precio de la aleta, con la disminución de los tiburones, las aletas se vuelvan más preciadas”, indica.

Juan Carlos Riveros, Director Científico de Oceana en Perú, dice que el número estimado de  animales capturados a nivel global para el comercio de aletas es de alrededor de 38 millones de individuos. “No existe un estimado similar para los tiburones locales pero capturamos alrededor de 6000 toneladas anuales, lo cual es mucho menos de lo que corresponde al volumen que exportamos como aletas”, declara a Mongabay Latam.

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Riveros  explica que a nivel internacional son varias las especies que han sido declaradas en peligro o en situación vulnerable y que la mayor parte de veces “esto se debe al exceso de pesca ya sea dirigida como incidental”. Indica también que la gran mayoría de especies de tiburones  “requiere de largos periodos para alcanzar la madurez sexual y tiene además pocas crías. En términos prácticos, no pueden resistir grandes presiones de pesca porque sencillamente su población no se puede recuperar”.

El Decreto Supremo 021 indica también que habrá puntos de desembarque de tiburón, aunque estos puntos están aún por determinarse. Esto ordenará la actividad, ya que en estos puntos de desembarque habrá inspectores que tendrán unos certificados que permitirán hacer un seguimiento para determinar hacia dónde van esas aletas, así como dónde y cuándo se pescó el ejemplar. “Por ejemplo, ahora que hay veda de tiburón martillo, tienes que saber que pescaste ese tiburón martillo cuando no estaba en veda”,  dice Shaleyla Kelez.

Tiburón martillo. | Fuente: Mongabay Latam | Fotógrafo: Rob Stewart / Oceana

Acuerdos internacionales

La medida de Produce obedece, además, a una necesidad de Perú por alinearse con regulaciones que otros países ya han implementado. “En Latinoamérica éramos el único país que no había experimentado una regulación que prohíbe el aleteo. Estábamos definitivamente en amplia desventaja con el resto en términos de medidas de manejo y en conservación”, explica Ximena Vélez-Zuazo, Directora del Programa de Evaluación y Monitoreo de Biodiversidad Marina del Centro para la Conservación y Sostenibilidad del Smithsonian Conservation Biology Institute.

“Perú es signatario de una convención de tráfico de especies de flora y fauna (Cites) y cada vez que se acuerda listar a una especie tenemos que alinearnos e implementar medidas porque hemos firmado un acuerdo”, explica Velez-Zuazo a Mongabay Latam, y añade que  “las poblaciones de tiburones se encuentran bajo una alta presión de pesca”.

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La experta menciona el caso del tiburón martillo, que en el 2014  entró en el Apéndice II de la convención, lo que quiere decir que “el Perú tenía que implementar medidas de regulación muy concretas que no tenía para esta especie. La medida de aleteo es algo de lo que viene alineado con nosotros ser signatarios de esta convención”.

El poder del dinero

Juan Carlos Riveros indica que la aleta de tiburón es uno de los productos más caros del planeta.  “Las aletas de tiburón ballena se encuentran entre las más buscadas del mercado. Una aleta pectoral de esta especie puede alcanzar los 20,000 dólares. Otra especie muy cotizada es el tiburón peregrino al punto que por su natural rareza una aleta pectoral puede ser vendida en hasta 50 000 dólares en el mercado”, explica.

El Director Científico de Oceana en Perú señala que la demanda global de aletas en la última década “alcanza alrededor de 17 mil toneladas de acuerdo a datos de comercio de la FAO”. Y añade: “Hasta el 2013 el Perú ocupaba el puesto 12 pero hoy en día ya está entre los ocho primeros exportadores del mundo”.

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Las aletas de tiburón van al mercado asiático. Estas se usan para espesar una sopa asociada a un tipo de estatus económico y  tradicionalmente servida en banquetes y bodas. “El grueso se usa para hacer una sopa, aunque entiendo que la demanda ha  disminuido por las campañas que se hacen en los últimos años,  pero el precio sigue siendo suficientemente atractivo como para que se siga creando demanda”, explica Ximena Velez-Zuazo.

Tiburón ballena. | Fuente: Mongabay Latam | Fotógrafo: SteveDeNeef / Oceana

El uso del arpón

Uno de los puntos que habría que analizar es el del uso de arpón para casos específicos, dice Shaleyla Kelez. Algunas personas los utilizaban para arponear delfines y luego usarlos como carnada para los tiburones. Con el nuevo DS solo se permite el arpón para la caza submarina, ya no para las embarcaciones.

“Nosotros comentamos que hay algunas comunidades de pescadores que no se dedican al tiburón, que se dedican a la pesca del atún de aleta amarilla (Thunnus albacares) y que el arpón les ayuda a subir a los atunes a su embarcación (…)  dijimos que debía haber una excepción para esta comunidades, que son Cabo Blanco y El Ñuro en la zona de Piura, pero parece que este comentario no llegó. Es algo que hay que ver cómo se soluciona  para no perjudicar a estos pescadores que hacen un método de pesca bastante selectivo”, dice Kelez.

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Finalmente, la directora de ecOceanica recuerda que para los tiburones hay muy pocas regulaciones.  “Hay algunos que tienen tallas mínimas y recién ha salido lo del tiburón martillo, que tiene una veda y una cuota de captura al año y nada más. Se va a ver que el Perú está avanzando en poner normas y regulaciones que beneficien al manejo sostenible de tiburones. Tenemos más de 60 especies y no puede ser que seis o siete tengan talla mínima. Hay varias especies que están dentro de CITES y eso nos va a ayudar a tener un mejor control. Hasta ahora lo que se exporta sale como tiburón, no se sabe cuáles especies están involucradas en esas aletas”.

Ximena Velez-Zuazo complementa: “Necesitamos mayor regulación, sobre todo a lo largo de la costa norte, donde hay mayor diversidad de especies de tiburones”.

Tiburones sin cabeza y eviscerados en Lima. | Fuente: Mongabay Latam | Fotógrafo: Oceana.
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