Crítica: ¿La Gran Apuesta podrá ganar el Oscar?

¿Harto del sistema? ¿Eres enemigo de los bancos? Entonces esta película te encantará. Lee la crítica del Cinéfilo.
Christian Bale, Steve Carell, Ryan Gosling y Brad Pitt son los protagonistas principales de La Gran Apuesta. | Fuente: Rengency.

(CALIFICACIÓN: 7 estrellas) Cuando finaliza La Gran Apuesta (The Big Short, 2015), uno termina tan cansado como Rocky después de haber peleado quince asaltos con el ruso Iván Drago. Cansado de confirmar que los dueños del poder económico manejan nuestro destino, juegan con los sueños de la gente, hacen trampa… pero nunca van a perder. Siempre los que menos tienen son los que terminan de rodillas y pagando la cuenta. Esta película es una comedia pero en realidad es una drama.

LA VIRTUD. Frente a un elenco lleno de caras y carreras notables (Christian Bale, Ryan Gosling, Steve Carrel, Brad Pitt) la película sobresale por encima de todos. Las buenas historias son aquellas que se quedan con nosotros, porque su acción nos conmueve y sus personajes nos hablan directamente. Y eso hace que la gente sintonice con la historia, porque se siente reflejada y se reconoce en la situación (quién en el Perú no se ha sentido estafado alguna vez: con Clae, RBC, nuestros gobernantes, los congresistas, la selección de fútbol…etc.

LOS HACEDORES. Narrar historia es una de las profesiones mas antiguas del mundo. El director Adam McKay lo hace con habilidad y sin tropiezos. Cuenta la historia de un grupo de soldados, derrotados de antemano, luchando contra un enemigo invencible: el sistema financiero. A todos nos queda la ilusión de verlos victoriosos pero eso ni si quiera sucede en el cine, no al menos en el de McKay. Detrás del trabajo de dirección hay un delicado trabajo de edición (Hank Corwin, Asesinos por Naturaleza, El árbol de la vida, El Nuevo Mundo) que le proporciona a la historia filmada, dinámica y fuerza.

La Gran Apuesta (The Big Short) está basada en el libro homónimo del periodista estadounidense Michael Lewis. | Fuente: Penguin

Aunque el espectador no entienda nada de movimientos financieros y bursátiles la historia logra atraparlo. El guion va jugando con las ilusiones de los protagonistas y las nuestras. Cada texto es una trampa para soñadores. Como dijo alguna vez Emma Coast de Pixar: se admira más a un personaje por intentar hacer algo que por tener éxito. Recuerde que en las apuestas, casi siempre gana la casa.

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