Águila Arpía perchada a orillas del río Tambopata. | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama

Tambopata, en el departamento de Madre de Dios, es uno de los lugares más biodiversos del planeta, y, aunque amenazado cada vez más por la tala ilegal, y la minería artesanal a larga escala, sigue siendo un lugar maravilloso y lleno de vida.

Viaje corto pero lleno de paisajes únicos.

El viaje en avión es de aproximadamente media hora, siendo bastante corto, lo más increíble es el rápido cambio, de las montañas nevadas de más de 6,000 metros sobre el nivel del mar del Macizo del Apu Ausangate, a los 200 metros sobre nivel del mar aproximados de la reserva de Tambopata, es un cambio drástico de clima, de vegetación, de paisaje, y de animales.

Vista de parte de la cadena de Vilcanota y el macizo del Apu Ausangate (6383msnm). | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Selva de Tambopata (200 msnm aprox). | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama

Paseo en bote (peke peke)

Para llegar a la mayoría de “lodges” que se encuentran en la parte de la reserva, o la zona de amortiguamiento, se llega en “peke-pekes”, botes de 30 pasajeros que recorren los ríos y comunican todo este basto territorio, nuestro viaje duró un aproximado de 2 y media horas a contra corriente, hasta finalmente llegar a nuestro lodge, “Sachavacayoc Research Centre”.

Una parte un poco graciosa, es que, para abordar los botes, o “peke-pekes”, es necesario llegar hasta la comunidad nativa de “infierno”, es un poco gracioso y extraño darles la bienvenida a tus alumnos de preparatoria al lugar con un: “bienvenidos al infierno” (aunque no creo que a todos les haya resultado gracioso)

Lo mejor de nuestro viaje en bote fue divisar a un águila arpía perchada en lo alto de unos árboles a orillas del río, ver a majestuosa ave, capaz de levantar a un mono con sus inmensas garras, es sin dudas uno de los mejores momentos que tuve en ese viaje. Una foto ganadora y muy buscada, no por gusto cargo siempre el super tele foto.

Río Tambopata al atardecer. | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Paseo en bote rumbo al lodge. | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama

Días de selva y diversidad.

El research centre tiene todo lo que se puede necesitar en medio de la tupida e inhóspita selva, agua para ducharse, un restaurante que nos servía todas las comidas y muy ricas, y muchas sendas por donde hacer caminatas diurnas y nocturnas, áreas para dar clases, pabellones para los alumnos y cabañas para los profesores.

Siempre es mejor trabajar con dos cámaras (si los recursos y el físico lo permiten), así no pierdes tiempo y momentos valiosos en cambiar lentes. | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama

Durante los 3 días que nos quedamos en el lodge, pudimos realizar distintos paseos, a pie de día y de noche, y en bote por los alrededores de nuestra locación, en búsqueda de insectos y reptiles, aves, mariposas y cualquier cosa que tuviera vida, que para ser sincero, abundaba en todo lado, nada más tener un poco de paciencia y sensibilidad para ver todo un mundo desbordante de vida.

Capibara adulto, el roedor más grande del mundo. | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Loros Rojo y azul (Ara cholopterus). | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama

Si te gusta la fotografía y piensas ir a la selva a tomar fotos, deber tener en cuenta que la humedad es muy fuerte, y debemos estar preparados para ello, entonces no podemos olvidar paquetes de silica gel, o algún elemento que absorba la humedad lejos de tus aparatos electrónicos en general, mejor si tienes bolsas secas. Solo así te asegurarás de no regresar a casa más que con recuerdos y equipo dañado.

Una cosa positiva de tanta humedad, es que hay muchas variedades de hongos, así que, si te gustan esos pequeños detalles en las cosas pequeñas y muchas veces no notadas, acá encontrarás mucho que hacer.

Hongos. | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama.
Más hongos. | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Aun más hongos. | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Estos hongos parecen "al revés". | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Y sí. Más hongos. La variedad es increíble. | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama

Otra de las cosas que me impresionó bastante fueron las mariposas que encontramos en las orillas del río y especialmente donde se acumulan los minerales. Verlas volar es maravilloso.

Mariposas. | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Ahora las observamos con un plano más cercano. | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Más mariposas. | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Otra bella mariposa. | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama

Sin dudas uno de mis lugares favoritos, nuestro Perú es increíble y lo tiene casi todo, nada más queda en nosotros proteger todo esto y asegurar que futuras generaciones también disfruten de todo lo que la naturaleza puede crear, cuidemos nuestro planeta.

Tortugas taricaya tomando sol. | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Familia de capibaras. | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Alumnos de fotografía disfrutando de la playa a orillas del río Tambopata. | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Insectos iridiscentes. | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Ermitaño de barba blanca (Phaethornis hispidus). | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Caimán blanco. | Fuente: Diego Nishiyama | Fotógrafo: Diego Nishiyama

Tras este paseo por Tambopata los invito a seguirme en Facebook e Instagram.

PeruvianDo!

Por: Diego Nishiyama

Crecí entre cámaras, rollos, químicos y cuartos oscuros. Tomé fotos desde pequeño, caminante y fotógrafo incansable. Me gusta la naturaleza y me preocupa el mundo que le estamos dejando a las próximas generaciones.