PeruvianDo!

Por: Diego Nishiyama

Crecí entre cámaras, rollos, químicos y cuartos oscuros. Tomé fotos desde pequeño, caminante y fotógrafo incansable. Me gusta la naturaleza y me preocupa el mundo que le estamos dejando a las próximas generaciones.

Nuestra base de operaciones fue el pueblo de Sangarará, donde pasamos la noche en un básico, pero cómodo hospedaje justo frente a la comisaría local. Fue una noche bastante estrellada y aproveché para hacer un par de fotos astro fotos. | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Muy temprano, a las 5 de la mañana, salimos a buscar transporte, un station wagon nos llevó hasta la punta de carretera, desde donde empezamos la aventura a pie. Fue impresionante poder ver el amanecer sobre las montañas, y más aún encontrándonos en un camino Inca bastante bien preservado lleno de cochas y vistas muy lindas. | Fotógrafo: Diego Nishiyama
El día empezaba a asomar y los colores contrastados de las cochas o pequeñas lagunas temporales, el cielo, las nubes, etc, hacían de nuestra caminata, por cierto bastante ligera, muy agradable, más aún cuando el sol empezaba a acalentar nuestro andar. | Fotógrafo: Diego Nishiyama
El camino es bastante notorio, aparte de tener alguna señalización que indica a dónde estamos yendo, lo que hace que lo podamos hacer por nuestra cuenta. Claro, siempre teniendo cuidado y estando bien preparados, recordemos que en la montaña el clima siempre es impredecible. | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Luego de un par de horas de caminata, podemos dar los primeros vistasos al complejo arqueológico, y es tal cual lo imaginé: un increíble complejo construido al borde del abismo, rodeado de acantilados, lo que hace suponer que fue una fortaleza. | Fotógrafo: Diego Nishiyama
A medida que nos aproximamos más, podemos darnos cuenta de la real dimensión del complejo, del excelso trabajo de mampostería, contención de las paredes. El complejo más que una fortaleza, es algo más importante, es un Ushnu (lugar o plaza sagrada). Dato interesante: a pesar que se llama Waqrapukara, o la fortaleza del cuerno, los locales nos dijeron que le llamaban también la fortaleza de la llama. | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Las escaleras suben por el complejo, escalonadamente se gana altura, se notan los diversos niveles con portadas de doble Jamba o dintel que separan los mismos, y sobre todo se pueden observar las terrazas que sinuosas, rodean todo el complejo, en curvas, en líneas rectas, desafiando cualquier ley de gravedad. | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Hay hornacinas en distintos lugares, incluso en donde uno menos lo imagina, suspendidos sobre el abismo, lugares casi imposibles, no imagino llegar ahí sin un equipo de cuerdas y arneses sin arriesgar mi vida. | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Doble Jamba. | Fotógrafo: Diego Nishiyama
El complejo ha sido puesto en valor por lo que hay muchas partes que han sido reconstruidas, aunque aún hay otras que requieren un trabajo más integral y a fondo. | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Sinuosas formas de las terrazas de contención. | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Plaza principal o Ushnu. | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Impresionante templo o recinto con un portón de triple jamba. | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Uña Waqra, al extremo Oeste del complejo domina el valle abajo con tremenda vista. | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Otra vista de la plaza principal. | Fuente: Otra vista de la plaza principal. | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Luego de un lindo día, continuamos camino abajo, hacia la comunidad de Wayque, donde pudimos tomar un carro que nos regresó a Sangarará y luego de vuelta a Cusco. | Fotógrafo: Diego Nishiyama
Recuerda: es importante conocer lo nuestro, pero es más importante cuidarlo y preservarlo, si vas, no ensucies por favor. | Fotógrafo: Diego Nishiyama

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