¿Cómo será la ciudad de Lima en 2050? Tres arquitectos responden...

Tres arquitectos peruanos imaginan Lima dentro de 34 años. El futuro requiere planificación, imaginación y amor por la ciudad donde vivimos.
¿Lima será presa fácil de caos colorido o logrará convertirse en una ciudad verde, ordenada y amigable? | Fuente: Habbo

Lima se odia a sí misma. Los limeños odian Lima y nuestras autoridades parecen odiarla igual o peor. La que alguna vez fue la pequeña y ordenada (aunque clasista y excluyente) capital del Virreynato celebró el 18 de enero su aniversario 482 convertida en una metrópolis gris, sucia y peligrosa, una especie de Ciudad Gótica condenada a ser destruida por sus propios habitantes y malhechores. ¿Acaso todo está perdido? No, siempre hay solución, aunque un caso como Lima requiere creatividad y honestidad, más que solo buena voluntad.

En Pirámide Invertida consultamos a 3 arquitectos para que imaginen la capital del Perú en el año 2050. ¿Cómo deberán resolverse los principales problemas para aquel año? ¿Cuánto puede cambiar Lima en tres décadas? 

El crecimiento de Lima requiere un plan que permita una ciudad para todos y no fragmentada e incomunicada. | Fuente: Lima desde arriba | Fotógrafo: Evelyn Merino Reyna Buchanan

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RODOLFO BOCANEGRA
Docente de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC)
Socio y Director de 24/7 Arquitectura

En la última década, una serie de medidas destinadas a mejorar el transporte público (Metropolitano, Metro de Lima y Sistema Integrado de Transporte SIT) nos dibujan un futuro mucho más alentador. Apoyadas en el Plan Metropolitano de Desarrollo Urbano de Lima y Callao al 2035 (PLAM 2035) y el impulso constante de organizaciones sin fines de lucro como la Fundación Transitemos o Luz Ámbar, entre otros, se plantea una visión optimista hacia el año 2050.

Un sistema Integrado. Para ese año, Lima debe funcionar con un sistema integrado de transporte que registre todas las escalas: recorridos peatonales, ciclovías, corredores viales, líneas de metro y trenes de cercanías que comuniquen la periferia del casco urbano. Todo debe funcionar en unidad, con un medio integrado de pagos, con un nivel de calidad que permita a los limeños sentirse cómodos desplazándose en la ciudad. Esto también reducirá las emisiones de CO2 y minimizará el gasto energético.

Más peatones, menos autos. El progreso está asociado a una menor cantidad de autos. Actualmente, el automóvil en nuestro país es considerado un símbolo de estatus. Sin embargo, en ciudades como Oslo (Noruego) el ingreso de vehículos al centro se prohibirá a partir de 2019. Helsinki (Finlandia) plantea un sistema de “movilidad a demanda” que hará innecesario poseer un auto en 2025. En Lima, el PLAM 2035 plantea que dentro de 20 años el automóvil será el método de transporte menos importante en nuestra capital (siendo más importantes los recorridos peatonales y en bicicleta). No es descabellado pensar que para el 2050 sea un medio de transporte minoritario y hasta innecesario.

Más respeto. Con la orientación adecuada el usuario puede adaptarse a un nuevo orden. Para muestra podemos ver las colas que se forman en los paraderos del SIT, el uso obligatorio de los cinturones de seguridad o la disminución del número de personas que manejan en estado de ebriedad. Todo esto se consideraba irrealizable años atrás y actualmente son una realidad. El futuro de Lima debe ser uno de urbanidad y respeto por el conciudadano. Sin este no habrá reforma u obra de concreto que pueda hacer mayor cambio.

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GONZALO CRUZ
Docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP)
Director de PU.a Proceso Urbanos

Como declaración de principios, espero una utopía (que ya existe en parte en muchas grandes ciudades) y no me resigno a una distopía. Para el 2050 Lima debe haberse puesto de acuerdo sobre el modelo de ciudad hacia el cual avanza. El modelo por el cual me inclino, de tipo autonivelante, no descarta que existan grandes áreas comerciales, pero promueve por encima de todo espacios públicos diversos, que permiten a los ciudadanos emplear mayores áreas de la ciudad de manera diversa, tanto productiva como recreativa. Esto generará un sistema de relaciones más dinámico y más variado. Todo debe estar enlazado con un transporte público de alta calidad (una obviedad), que permita conectar la mayor cantidad de áreas urbanas y que se base en sistemas energéticos eficientes.

Más zonas verdes. Lima debe tener una red de parques metropolitanos céntricos (quizá futuros parques en la base aérea de Las Palmas y el Pentagonito) conectados con los parques zonales de las zonas norte y sur de la ciudad. Eso debería estar dentro de una red (hoy inexistente) de equipamiento urbano de calidad. No todo necesita ser construido, podemos apropiarnos de grandes edificios públicos, hoy solo para uso administrativo. Por ejemplo, toda la plataforma baja del edificio de PetroPerú abierta a actividades culturales.

Un nuevo orden. La ciudad además debe generar una zonificación que promueva actividades diversas, que permitan complementariedad no solo de uso, sino también energética. Por ejemplo: industria ligera sin emisiones, anexa a zonas de oficinas, donde la energía y el calor que produce la primera ayuda a calentar o enfriar a la segunda a través de sistema energéticos simbióticos en función a la hora del día y a la estación en el año. En resumen, Lima debe romper con prejuicios operativos y administrativos para integrar funciones de formas creativa, efectiva y limpia.

El edificio de Petroperú ofrece una gran posibilidad para actividades culturales y urbanas. | Fuente: Gonzalo Cruz

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TITO FERNÁNDEZ DÁVILA
Docente de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI)
Director de Urvia - Corporación Andina de Urbanistas

En nuestro esquema político administrativo, son los gobiernos locales, usualmente débiles y poco capaces, quienes tienen la tarea de administrar integralmente las ciudades. Las acciones del gobierno central no se articulan con planes de desarrollo urbano, inexistentes por lo general en Perú. No existe un libreto urbano coherente y consensuado. El caso más ilustrativo es el Metro de Lima, cuyo diseño y puesta en operación depende del gobierno central. Esto debería ser competencia de la Municipalidad de Lima y estar articulado con su Plan de Desarrollo Urbano (por cierto caduco a la fecha). Solo así será capaz de contener 16 millones de habitantes en 2050.

Mejor transporte. Nuestra metrópolis debe desarrollarse ordenadamente a lo largo ejes de movilidad masiva, que deben vincular sus equipamientos urbanos. Necesitamos una Lima reconciliada con su territorio geográfico, reconociendo sus procesos naturales y tratando de formar parte de su frágil ecosistema; una Lima que maneje equilibradamente la energía, el agua y sus desperdicios; una Lima que albergue ciudadanos prósperos, conscientes de sus deberes y derechos.

Ciudad de todos. Para facilitar la tarea, Lima debería trazarse una meta identificando su rol en el concierto de las ciudades del Perú, de América y del mundo. En 2050 espero que los limeños entendamos que nuestra ciudad es un hecho colectivo y que tenemos un papel como constructores del mismo. Aprendamos de los buenos ejemplos de manejo urbano a nivel mundial y preguntémonos: ¿qué haremos por nuestra ciudad como buen ejemplo de manejo urbano?

Parque Ernesto Alayza Grundy (San Isidro). | Fuente: Evelyn Merino Reyna

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JORGE LUIS CRUZ ARTEAGA
Autor de Pirámide Invertida (el blog que estás leyendo)
Editor de RPP.pe

Películas como Blade Runner o Akira (cuya imagen cierra este post) son reflejo de la visión pesimista del futuro que la humanidad sostiene. El crecimiento de las ciudades, la violencia inherente a ellas, la escasez del agua y los problemas climáticos llenan nuestra imaginación de pesadillas.

Las grandes capitales y metrópolis del mundo se debaten entre caer en el abismo y aportar a la salvación del planeta (sí, cada acción importa). No depende de la decisión del alcalde de turno en el caso de Lima. Cada día, cada ciudadano hace la diferencia cuando decide respetar la luz roja, no botar basura a la calle, ceder el paso. Pero más importante es cuando valora la existencia del otro y trata con amabilidad al vecino, que somos todos los que habitamos esta ciudad.

¿Qué opinas?