Jose Antonio Diaz: “somos nueve empresas en el mundo que decidimos reciclar banners, pero FUB, es la única que tiene un impacto social”

FUB es un emprendimiento social que busca darle vida útil a los miles de banners que son botados y quemados en nuestro país. Con esta iniciativa, Jose Antonio Diaz, ayuda a cuidar el medio ambiente y les da la oportunidad a las mujeres del penal Santa Mónica, quienes son parte de este proyecto, la posibilidad de reinsertarse en la sociedad.

Jose Antonio Diaz, ingeniero de formación, detectó una manera de hacer algo con los miles de banners que se queman en nuestro territorio. | Fuente: Youtube: Jose Antonio Díaz

Motivado por generar un cambio ante los problemas ambientales que afecta nuestro país, Jose Antonio Diaz, ingeniero de formación, detectó una manera de hacer algo con los miles de banners que se queman en nuestro territorio. Fue a raíz de eso, que, en el 2017, el joven empresario creó Fui un Banner (FUB), un emprendimiento ambiental y social. Si quieres conocer más sobre FUB y los diferentes productos que están a la venta, ingresa a las cuentas oficiales de facebook e Instagram de Fui un Banner. 

Con mucho carisma y entusiasmo, Jose Antonio nos habló sobre el nacimiento de FUB, los retos que tuvo que afrontar y lo gratificante que es aportar en el cuidado del medio ambiente, así como ayudar a las mujeres del penal Santa Mónica a ser parte de un proyecto social.

¿Cómo nació la idea de crear esta iniciativa?

FUB nace a raíz de detectar un gran problema en el país. Existe, aunque no en la dimensión que debería, una gestión para tratar distintos tipos de residuos sólidos, como el papel, cartón, plástico, vidrios, entre otros, pero nadie paró las orejas en poder detectar qué hacer con los banners. Según los estudios que venimos haciendo desde fines del 2016, la cantidad de banners que se produce es alrededor de 4 estadios nacionales por mes, solo en Lima, fuera de campañas electorales. Ese material termina en los botaderos informales, como mucha de la basura que no llega a un relleno sanitario, para finalmente ser quemado. Esto genera tal cantidad de microplásticos, de menos de un milímetro o milímetro y medio, que por acción del viento terminan en el mar, siendo ingeridas por las especies marinas que consumimos.

Hay un estudio científico que salió en octubre del año pasado en Austria, que demuestra cómo ese microplástico afecta al sistema digestivo del ser humano. Ante ese problema, decidimos hacer algo, y así nació FUB (Fui un Banner).

La cantidad de banners que se produce es alrededor de 4 estadios nacionales por mes, solo en Lima, fuera de campañas electorales. | Fuente: RPP

¿Cómo fue el proceso de creación?

Empezamos haciendo bolsas y descubrimos que este material se comporta de tres maneras distintas. Uno, como el cuero, porque cuando le pasas una aguja se hace un hueco; dos, funciona como una tela, porque te permite costurarlo, y tres, se comporta como el plástico, porque es impermeable y resistente. Una vez que descubrimos eso, decidimos intentar. En ese proceso, nos encontramos con un primer problema: nadie costuraba este material. Lo llevé a varios costureros para que pudieran trabajarlo, pero nadie conseguía hacerlo. Me decían que el material era muy duro y complicado.

Entonces, ya desde un principio, el material resultaba un reto. ¿Cómo lograron superarlo?

Efectivamente, era consiente del tipo de material con el que contaba, pero no me iba a rendir. Luego descubrí que, si lo dejabas al sol por unos 15 minutos, se ponía suave. Era en ese momento cuando se debía trabajar.

Luego de superar ese primer reto, ¿cuál fue el siguiente paso?

Empezamos a trabajar con distintos costureros y a hacer las pruebas correspondientes. En ese momento, salieron las bolsas y supimos que se podía hacer, bien o mal, pero era posible crear un producto utilitario a partir de este material. De ahí en adelante, empezamos a desarrollar distintos productos.

¿Se presentó alguna otra dificultad durante el proceso de creación?

Sí, descubrimos que había distintas calidades de banners, y que no todas funcionaban. Hicimos unos maletines y utilizamos los banners para armar todo el producto, incluso el aza. Al terminar, nos dimos cuenta de que el aza se quebraba y comenzaba a astillar, lo que terminaba por lastimar e hincar la piel. Eso nos sirvió para aprender que no podíamos emplear los banners para todo.

Durante todo el 2017 trabajamos con distintos costureros e hicimos varias pruebas, trabajando no solo en bolsos, sino también, en la fabricación de porta laptops, cartucheras y mochilas.

"Lo llevé a varios costureros para que pudieran trabajarlo, pero nadie conseguía hacerlo." | Fuente: FUB

Tengo entendido que ahora trabajas con las mujeres del penal Santa Mónica, y son ellas las que confeccionan los diferentes productos, ¿en qué momento se dio esa conexión?

A fines del 2017, me hicieron una invitación para participar en una feria. Aunque no se vendió nada, pude conocer a Rita, una empresaria que trabaja con las mujeres del penal, confeccionando cueros. Ella me dijo que podía contactarme personalmente con las mujeres del penal; fue en ese momento que conocí el programa de Cárceles Productivas que tiene el INPE.

¿Cómo fue ese primer acercamiento?

Fue de mucho aprendizaje, no solo aprendí el modo de trabajar en el penal, sino que también supe que debía generar un ambiente de mucho respeto. En un primer momento, llevé banners, muestras y todo el material adecuado para realizar el trabajo. Les enseñé los modelos con los que debíamos empezar a trabajar, y así comenzamos.

¿Cuántas mujeres trabajan contigo?

Llegamos a trabajar hasta con ocho mujeres. Ahorita, como estamos viendo todo el tema de papeles con el INPE, estamos con dos.

Además del trabajo de costureo que realizan, ¿tienen la opción de proponer o aportar en el tema de creatividad?

Sí, las motivo a que ellas jueguen con los diseños y que puedan sugerir. Si me proponen algo, les digo que lo hagan. Lo peor que puede suceder es que no salga, y si no sale, no pasa nada. Me gusta escuchar sus propuestas y que ellas se sientan cómodas trabajando.

¿En qué consiste el método de trabajo?, ¿cuentan con algún horario de trabajo?

Sí, dentro del penal hay un horario de taller. El horario es de 9:00am a 5:00pm, de lunes a sábado. En mi caso, como todavía es una producción menor, no trabajan a tiempo completo. Desde un principio, les di la opción de que pudieran trabajar en este proyecto, pero también, utilizar este espacio para hacer trabajos para ellas, es decir, sumarle ingresos a los que ya tienen, optimizando tiempo.

Y bajo ese esquema, ¿ellas pueden trabajar con tus materiales para luego venderlos?

No, porque si empiezan a vender banners, el precio en el mercado va a empezar a bajar, y si baja, ellas también se van a ver perjudicadas.

"En un inicio, trabajar con este material era muy difícil y complicado" | Fuente: FUB
"Llegamos a trabajar hasta con ocho mujeres." | Fuente: FUB

Entonces, las mismas mujeres del penal son quienes se organizan para trabajar, en ese sentido, ¿de qué manera se les paga?

A ellas les pago por producto terminado y contra entrega. Dependiendo del producto se les paga una cantidad distinta, que varía desde S/. 2 hasta S/. 15 por producto. En el penal, pagan 10 céntimos por costurar un jean, cuando me enteré de eso, fue impactante.

Al momento que ellas entregan el producto, les pago de manera inmediata. Sé que necesitan dinero y me parece justo pagarles en el momento, a veces he tenido que prestarme dinero para pagarles, porque todavía el cliente me paga en dos meses. Yo asumo eso, pero me quedo tranquilo porque sé que las señoras tienen su dinero.

Cuando un cliente te pide un volumen alto de producción, ¿reduces el costo por mano de obra?

Nosotros tenemos una política de comercio justo para ellas. Cuando tenemos que producir en grandes cantidades, reducimos costos en el volumen del material y nunca en la mano de obra, porque si no, nuestra propuesta de tener un impacto social disminuye.

Para poder fabricar todos esos productos es necesario disponer de una gran cantidad de materiales, ¿de dónde recoges los banners principalmente?

Tenemos dos tipos de clientes; tenemos el cliente corporativo y el cliente directo. En el caso del cliente corporativo, les hacemos merchandising con sus propios banners, hemos trabajado así con varios clientes. A ellos les hacemos distintos productos, desde porta laptops, neceseres, morrales, bolsos, entre otros. De esa manera, los conviertes en agentes socialmente responsables, con un residuo que ellos mismos no gestionaban.

La otra manera, es la más simple que te puedas imaginar. Estoy caminando, veo un banner, entro al lugar y hablo con la persona encargada. Si me dice que al final de la campaña lo va a botar, le cuento de qué se trata FUB. La mayoría me dice que sí y me regala ese banner. Lo chévere es que luego me contactan para regalarme más. Claro, tampoco puedo recibir muchas donaciones, porque nuestro almacén es Santa Mónica, y la idea es que se venda, más que almacenar.

"En el caso del cliente corporativo, les hacemos merchandising con sus propios banners, hemos trabajado así con varios clientes." | Fuente: Félix Ingaruca

Anualmente, ¿cuántos banners has logrado reciclar?

En el 2017, fueron 392 m2 y el año pasado reciclamos 980 m2, cerca de mil.

En menos de un año, han llegado a producir más de 1280 productos, ¿has logrado vender todos esos productos?

No, es una cantidad muy grande para algo que no existe en el mercado peruano, entonces hay varios productos que todavía están en stock.

¿Cuáles son los productos que más se venden?

Los bolsos son los más vendidos, luego, están las porta laptops. En diciembre, durante las ferias navideñas, los morrales eran los más pedidos. De hecho, las ferias han sido, hasta el día de hoy, nuestra vitrina más fuerte de venta.

"Las ferias han sido, hasta el día de hoy, nuestra vitrina más fuerte de venta." | Fuente: RPP

¿Qué medios o estrategias digitales empleas para vender tus productos?

Tenemos un fan page, que lo utilizábamos como una tienda virtual, pero no lo supimos administrar muy bien. Ahora, estamos en la construcción de una web, queremos que sea el espacio oficial de venta. Esperemos que esté lista en los próximos días. También, creamos un Instagram, ya que te da la posibilidad de crear una tienda y postear un montón de fotos, así que hemos decidido apostar más por esa red social.

¿Cuál es tu objetivo a largo plazo con FUB?

De aquí a dos años me gustaría formar la primera promoción de mujeres costureras de banners en el Perú, y que ellas sean mentoras de sus compañeras. Lo ideal sería que puedan trabajar dentro de FUB. Hoy, son costureras, de aquí a unos años serán supervisoras, luego, serán jefas de línea de producto, y así sucesivamente.

"Lo ideal sería que puedan trabajar dentro de FUB. " | Fuente: FUB

El mercado internacional podría llegar a ser una gran vitrina, ¿has pensado en la posibilidad de vender tus productos en otros países?

Sí, de hecho, hace un tiempo me contacté con un amigo que vive en Nueva York, y cuando le conté a cuánto vendía mis productos, me dijo que estaba loco. Me comentó que, en otros países, esos productos podían valer tres veces su precio actual. El mercado internacional valora el trabajo hecho a mano, y, sobre todo, el factor de impacto social.

Me gustaría, en un corto plazo, mandar productos a Canadá, donde están unos amigos; Nueva York, donde está mi familia; y a Barcelona, donde viví.

Para terminar, ¿qué es lo más valioso que has aprendido con FUB?

Me quedo con varias cosas. La primera es, lánzate, lo peor que puedes hacer es no intentarlo, en lo que sea. Segundo, no prejuzgar; y tercero, el cariño y respeto que puedes recibir de donde menos te lo imaginas. Eso para mí, ha sido lo más gratificante.

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