(Agencia N+1 / Hans Huerto). Poco antes del amanecer del 13 de noviembre, el firmamento fue el escenario de una cita planetaria con 588 millones de kilómetros de intermedio (casi cuatro veces la distancia del Sol a la Tierra). Se trata del acercamiento entre Venus y Júpiter que se pudo ver durante dos días seguidos.

El portal EarthSky explicó que la vista se exhibió abundantemente en el Hemisferio sur, y que llegó al Hemisferio norte al amanecer del 14 de noviembre, porque la eclíptica, que marca el camino del Sol, la Luna y los planetas en nuestro cielo, “forma un ángulo relativamente perpendicular con respecto al horizonte oriental antes del amanecer, como se ve desde la mitad norte del globo terráqueo. El ángulo empinado de la eclíptica coloca a los planetas más arriba del amanecer que a un lado del mismo, haciéndolos más fáciles de ver”.

Acercamiento al alba

Así, Venus y Júpiter se elevan antes que el Sol en latitudes más al norte. Por ejemplo, en las latitudes medias del norte (como las de Estados Unidos o Europa), se elevan más de una hora antes del Sol. En el ecuador (0o de latitud), estos dos mundos aparecen unos 50 minutos antes del amanecer; y en las latitudes templadas del hemisferio sur, Venus y Júpiter se elevan 40 minutos (o menos) antes del amanecer.

Tras su máximo acercamiento a Venus, el gigante gaseoso se verá cada vez más arriba con el paso de los días, mientras nuestro vecino cercano se precipitará hacia el Sol para perderse en el resplandor del amanecer hacia fines de año.

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