Peritos: Tierra de bofedales de Conga debe ser aprovechada

Informe pericial recomienda también que deben optimizarse al máximo condiciones de conservación de suelos orgánicos cercanos al proyecto minero.

El informe del peritaje al Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto minero Conga estableció que el material extraído de los bofedales (humedales) cercanos a la zona debería ser usado como material de cobertura y rehabilitación de los depósitos de relaves o desmonte.

"Este peritaje considera que, al tratarse de un suelo húmico con importante componente orgánico, debe estudiarse la posibilidad de almacenamiento adecuado para su empleo como material de cobertura y enmienda en la rehabilitación del depósito de desmonte o el de relaves”, reseña el informe.

Asimismo, establece que la explotación del yacimiento de la laguna Perol "trae consigo, ineludiblemente la remoción del bofedal próximo" a la misma.

El documento indica que la extracción, traslado y almacenamiento del material del bofedal contó con informes de las empresas Vector (en el año 2000), Golder (2004), AMEC (2006) y Knight Piésold (2007), y se planteó el encapsulamiento de estos suelos bajo terrenos estériles del tajo Perol.

Asimismo, señaló que el material extraído puede usarse como material de apoyo para la implantación de bofedales en la periferia del depósito de relaves o en otros enclaves, “como podrían ser el entorno de reservorios y del reservorio/laguna Chailguagon”.

“También podrían ser útiles para reparación de bofedales degradados existentes en el entorno fuera del área del proyecto”, indica el informe.

El peritaje recomienda, además, que deben optimizarse al máximo las condiciones más favorables de conservación de los suelos orgánicos.

Aumento de la capacidad de los reservorios

De otro lado, el informe indica que la mejora de las propuestas del EIA, en materia de cantidad de aguas superficiales, “pasa por dos opciones interrelacionadas, la construcción de mayores reservorios y consecuentemente, la disponibilidad de mayores caudales regulados”.

“Por ello, cualquier incremento de capacidad que fuera viable, técnica y económicamente, redundaría en una mejora importante de los caudales regulables”, remarca el documento.

Asimismo, recomendó ampliar el volumen del reservorio inferior, para maximizar la capacidad de regulación de caudales para la microcuenca del Alto Jadibamba, dentro de la viabilidad técnica y económica de la obras.

Se desconoce si los usuarios del Alto Chirimayo, aguas abajo del reservorio Perol, tienen necesidad de caudales suplementarios, ya que los canales inventariados en ella son pequeños. Si fuera así, cabría considerar la posibilidad de aumentar la capacidad de dicho reservorio,  justificando su viabilidad”, señala el dictamen.

También indican que la ampliación del reservorio Chailuagón parece difícil, dados los condicionantes topográficos. “Aún así, si fuera posible beneficiaría a muchos usuarios de aguas abajo por lo que sería conveniente explorar dicha posibilidad”, agrega.

“Por último, no sería necesario ampliar el reservorio Superior, que es el único que tiene dificultades para llenarse, dada su elevada capacidad”, indica el peritaje.