Antes de que los conquistadores españoles llegaran a Lima y la bautizaran como la “Ciudad de Los Reyes”, esta era un valle de árboles frutales donde crecía la tara, la papaya, el lúcumo, la chirimoya, el algarrobo y el guarango y era habitado por la cultura Ychsma, agricultores por excelencia.

La frondosidad del valle originó que los españoles decidieran trazar una nueva ciudad con 177 manzanas, nueve calles de largo por trece de ancho, en torno a la plaza mayor. El trazo fue una cuadricula que con el tiempo se conoció como el “Damero de Pizarro”. Durante la época republicana Lima fue conocida como la Ciudad de los Reyes, tiempo después como la Ciudad Jardín por sus grandes parques y por su arte nominada la Perla del Pacífico.

Paseo de la República en los años 30. | Fuente: Colección Vladimir Velásquez

Sobre sus huacas prehispánicas la ciudad de Lima se fue urbanizando en el tiempo. Aquella Lima centralista de balcones y arquitectura renacentista tuvo muchos cambios en lo social y en lo económico. Su población creció en los últimos 70 años sobre laderas, cerros y arenales que en su momento fueron vistas como zonas de pobreza convirtiéndose luego en Lima Norte, Lima Este y Lima Sur.

Conocer el pasado de Lima y su metamorfosis urbana nos permite conocer como es la ciudad en la que vivimos y permite a la vez replantear su futuro. Hoy, en el Aniversario de Lima, urbanistas, arquitectos, historiadores y, sobre todo, ciudadanos limeños nos cuentan qué sienten por la capital a 486 años de su fundación.

Historia y modernidad

La Unesco en 1991 declaró al Centro Histórico de Lima Patrimonio Mundial de la Humanidad por su valor excepcional y universal de un sitio cultural que debe ser protegido. Los limeños reconocen la importancia y valor del Centro Histórico, pero también saben que Lima no es solo eso. La Lima de hoy es sus calles, los nuevos parques y áreas verdes, plazas, plazuelas y rinconadas que fueron sumándose a su legado histórico con planes de desarrollo inconclusos.

Fernando Lino es limeño, tiene 37 años y su generación creció compartiendo el atractivo Parque de las Leyendas y lo que fue la Feria del Hogar, uno de los principales Centros de esparcimiento con el que contaban los limeños de su época. Treinta años después es testigo de los cambios que se dieron en esa Lima que conoció.

“Veo a una Lima con esperanza que mejorará en todo. Pero también veo y siento que a la generación de los 80’s o 90’s le está faltando compromiso con su historia y su patrimonio. Esa pertenencia de ciudad que debe sentir todo limeño se va alejando de sus tradiciones. Ahora último he visto jóvenes que quieren salvar los valores limeños y eso es bueno”, señala.

Fernando Lino, de 30 años, no pierde las esperanzas de ver a Lima convertida en una ciudad sostenible. | Fuente: Archivo Fernando Lino

Como limeño fue testigo hace 30 años de cómo se fue redibujando la ciudad con los diferentes fenómenos sociales que se dieron, como las olas migratorias.

“Lima necesita vías de comunicación integradora. El día que ampliaron la avenida Universitaria los limeños de la periferia de la capital se integraron a la actividad comercial. Gracias a esa obra San Miguel se convirtió en el centro de convergencia de los limeños de todas partes”, comenta.

En Lima, 486 años después de la fundación de la ciudad, sus generaciones jóvenes apuestan por su transformación. “La ciudad es de los jóvenes. En el 2050 vamos a tener muchos cambios, habrá trenes subterráneos, más igualdad, las diferencias se acortarán, la clase media será más fuerte. Se integrarán las ciudades con más espacios públicos y un centro histórico sin automóviles”, asegura la historiadora Natalia Deza.

¿Cómo transformar la ciudad?

Los urbanistas consideran que Lima, con sus más de 9.8 millones de habitantes según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), ha crecido como una ciudad fragmentada y desconectada de sus zonas periféricas; sin embargo, en los últimos 15 años una generación joven de profesionales surgió con ideas renovadoras porque aspiran vivir en una sociedad hiperconectada y menos contaminada. Quieren una nueva ciudad con autoridades que piensen primero en el ciudadano.

“No todo lo hace el Estado. Es necesario que se unifiquen los criterios sobre qué país queremos tener. Las decisiones con impacto social no han sido las adecuadas porque quienes decidieron no tuvieron capacidad de ejecución”, sostiene el ingeniero Justo Cabrera Villa, profesor de la Maestría en Gestión y Desarrollo Inmobiliario de ESAN.

Su experiencia profesional le permite afirmar que para lograr los cambios y hacer de Lima una ciudad más saludable y con mejor calidad de vida tiene que cambiar su sistema de gestión. “Necesitamos una entidad gestora única y autónoma con un régimen jurídico especial que dirija la planificación urbana. Cambiando alcaldes cada cuatro años no se logra la integración que se necesita, llegan con sus equipos y todos piensan diferente”, afirma.

Centro de Lima | Fuente: RPP

Por su parte, Mauricio Novoa, decano de las facultades de Educación, Ciencias Humanas y Artes Contemporáneas en la UPC, afirma que “todos queremos una Lima diferente, pero hay de por medio la necesidad de hacer ciertas reformas legales, sociales y de estado”.

Sin embargo, como ciudadano y como limeño, a pesar de los problemas que se perciben en la ciudad, se siente optimista porque Lima dará un gran salto hacia la modernidad. “Nadie creía en las ciclovías y ahora estamos reconociendo su valor porque permite tener una ciudad más humana. Deberíamos de analizar y preguntarnos si hemos estado haciendo bien las cosas”, comenta.

Lo que sienten los limeños sobre su ciudad

Los jóvenes limeños han aprendido a convivir en una ciudad que merece todo tipo de críticas y de cariño extremo, tanto así que terminan por definirla como ciudad única y maravillosa. Comparten sentimientos encontrados de amor y odio por Lima.

“Conozco la historia de Lima, estudié su evolución, pero me sabe dar cólera. El tráfico, la suciedad, la informalidad molesta. En Europa la gente se identifica, siente cariño y respeto por su ciudad. Aquí no es así, el limeño la maltrata y hay mucha fractura social”, afirma Daniel Delfín Flores Apaza,arquitecto por la Facultad de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

Su análisis le permite afirmar que en Lima en los próximos 50 años se seguirán masificando edificios en lugares donde antes no los hubo. Habrá nuevas edificaciones, pero también más cerros invadidos si no se cambian las bases jurídicas.

El boom inmobiliario y la construcción de grandes centros comerciales surgido en los últimos 20 años le ha dado a Lima ese aire de renovación y modernidad en algunos sectores de la ciudad, pero no es suficiente.

Por falta de planificación urbana, los limeños viven entre las contradicciones de vivir en una Lima histórica que se va destruyendo y otra emergente en su periferia con problemas difíciles de superar. ¿Cómo será Lima en el 2050? ¿Qué debe cambiar para ser una ciudad moderna que integre a los limeños?

Optimismo a medias

Arantxa Bravo, una joven limeña de 23 años y estudiante de Comunicaciones asegura que ama a Lima, pero a diario está obligada a convivir con todo lo que no le gusta de la ciudad. “Lima es mi ciudad, pero no me gustan algunas cosas como el tráfico, su sistema de transporte, la existencia de las ‘combis asesinas’, la indiferencia de la gente y su falta de respeto por las normas”, comenta.

Su visión del futuro no es muy optimista, pero cree que los limeños tendrán que aprender a la fuerza cuando vean las consecuencias de no preocuparse por tener una mejor ciudad.  “Sí creo que podemos vivir en una mejor ciudad donde las personas se preocupen por defender su ecosistema, con orden y mejor organizada. Eso no será ahora, pero a la fuerza lo lograremos”, advierte.

Hellen Durand y su grupo “Cultura Intacta” que defiende el patrimonio cultural de la capital. | Fuente: Archivo Hellen Durand

Hellen Durand, de 30 años, también es limeña y su admiración por el Centro Histórico de Lima la llevó a liderar el grupo “Cultura Intacta”, que agrupa a jóvenes voluntarios dispuestos a defender el patrimonio cultural de la capital.

“Nacimos un día antes de la marcha (del 14 de noviembre) que hubo en Lima y decidimos envolver los monumentos para no ser dañados por los manifestantes. Hay mucha juventud que ama Lima y quiere cuidada”, asegura.

También cree que dentro de cincuenta años los limeños vivirán en una ciudad con una nueva infraestructura vial y con una red de transporte público que acercará las zonas alejadas de la capital en menos tiempo.

“Los jóvenes se están organizando no solo para defender el Centro Histórico. Están hartos de la inseguridad ciudadana porque amenaza la paz de las familias y buscan mejores condiciones de vida. Quieren una Lima eficiente en sus servicios” refiere.

Nuevas centralidades para acercarnos más

Según las Naciones Unidas Lima es una Megaciudad, pero aún no cuenta con un sistema interconectado de metro, tiene problemas de limpieza pública, alto índice de contaminación ambiental y problemas en el transporte público.

“Espero que el desarrollo de Lima no se realice únicamente en Ancón y Lurín como se viene pensando sino por el contrario debemos construir diferentes poli centros en el norte, sur y centro de la ciudad. Tenemos que vivir conectados, pero descentralizando los centros. Ahorraríamos tiempo y dinero. La gente se movilizaría rápido y habría mayor eficiencia”, asegura Favio Chumpitaz, arquitecto de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

Asegura además que su diseño policéntrico permitiría tener una mejor ciudad porque evitaría que la gente viaje largas distancias para determinas actividades, lo que daría equilibrio y desarrollo territorial de las zonas periféricas de la capital y habría mayor dinamismo económico.

“San Isidro no puede seguir siendo el único Centro Financiero de Lima. Deben crearse otros donde los ciudadanos en sus distritos hagan lo mismo que antes hacían en Miraflores o en Jesús Maria. El transporte sería más fluido y no perderíamos tanto tiempo en trasladarnos como ahora sucede” refiere.

Su propuesta de una nueva Lima tiene la necesidad de dar oportunidad a las nuevas generaciones de diseñadores arquitectos, ingenieros y urbanistas que representen a los creativos de Lima porque la participación ciudadana es vital para el cambio.

 

La manera de movilizarnos en Lima ha ido cambiando con la pandemia. | Fuente: Ciudades Cómo Vamos

“Si nos damos cuenta los mismos de siempre son quienes siguen desarrollando la ciudad. Plantean los mismo hace 20 años. Hay que abrir el abanico a nueva gente con visión más amplia de lo que es una ciudad moderna. Lima necesita de una autoridad autónoma que planifique esa nueva Lima que todos esperamos”, sostiene.

Ese sueño y esperanza de hacer de Lima una ciudad integrada e inclusiva es compartido por jóvenes urbanistas, arquitectos, ingenieros, economistas y ambientalistas. Todos quieren y esperan una mejor ciudad, y es en esta “nueva convivencia” donde tenemos la oportunidad de poner nuestro granito de arena para conseguirla.