Las calles del Centro Histórico de Lima son parte del pasado cultural de la humanidad. Un museo vivo de tradiciones y costumbres que define la identidad colectiva. Su arquitectura virreinal, el trazado de sus calles, el arte de sus esculturas y monumentos republicanos son un atractivo lúdico que nos permite viajar en el tiempo y encontrarnos con nuestros orígenes. Una ciudad eterna con palacios, casonas, museos, iglesias, conventos, plazas, quintas y balcones que mezclan la memoria de distintas épocas.

En los últimos años se han restaurado varios de estos inmuebles y monumentos gracias al Plan Maestro del Centro Histórico de Lima, comenta Luis Martín Bogdanovich, gerente de PROLIMA. Esto con la finalidad de que los ciudadanos puedan disfrutar de estos espacios públicos y compartir, más aún ahora que en tiempos de pandemia la necesidad de tener espacios abiertos y ventilados se ha hecho más urgente.

Miles de ciclistas salen por las calles de Lima en los domingos sin autos. | Fuente: Ciudades Cómo Vamos

“Se ha puesto también en marcha la peatonalización total y parcial de 42 de las calles (del Centro Histórico)”, agrega Bogdanovich. Así, la Lima histórica es ahora un gran espacio público saludable e inclusivo donde, en determinadas zonas, no circulan autos. Esto ha abierto una gran posibilidad para los ciclistas que llegan hasta la Plaza Mayor los fines de semana y para las familias y público en general que participan de clases de patinaje, bicicleta y paseos en anconeta (triciclos).

La bicicleta en pandemia

Debido a las restricciones sanitarias por la pandemia la bicicleta se ha convertido en el medio de transporte más seguro para evitar el contagio. En bicicleta se recorre de manera segura desde la Plaza Mayor pasando por el jirón Conde de Superunda, la Av. Tacna, Garcilaso de La Vega y la Av. Arequipa y se puede llegar hasta la ciclovía de la Costa Verde.

La ciclovía recreativa de la avenida Arequipa permitió el año pasado realizar actividades deportivas a más de 222 mil ciudadanos, entre ciclistas, corredores, peatones y usuarios de otros vehículos no motorizados. “Lima tiene 227 kilómetros de ciclovías y se ha programado la habilitación de otros 147 kilómetros de ruta que unirá Callao con Lima y San Juan de Lurigancho”, señala Jenny Samanez, subgerente de Transporte no motorizado de la Municipalidad de Lima.   

Además, en mayo del año pasado se registraron 45,000 viajes diarios en las ciclovías entre Garcilaso, Tacna y Prolongación Tacna, y a diciembre de 2020, esos 45 mil viajes aumentaron a 120 mil, según datos de la Municipalidad de Lima, lo que demuestra el “boom ciclista” que se ha iniciado durante los meses de cuarentena.

“La bicicleta me cambió la vida y me hace sentir independiente”

En los últimos meses se ha visto la presencia de numerosos ciclistas movilizándose por ciclovías emergentes del Centro Histórico que hacen de la bicicleta el medio de transporte ideal que ahorra tiempo, dinero y bueno para la salud. En medio de la efervescencia de su inserción al transporte aún prevalecen algunos problemas por resolver: la falta de conectividad entre las ciclovías.

A diario los ciclistas que circulan en la ciudad enfrentan grandes retos de seguridad y se ven obligados a sortear motos, combis, buses y autos porque no todas las avenidas cuentan con ciclovías interconectadas.

Pia Garaycochea tiene 26 años y es integrante del grupo ciudadano “Despierta Lima”, que busca generar conciencia sobre la ciudad y el rol de sus habitantes. Hace siete años que hizo de la bicicleta un medio de transporte personal y la utiliza en sus actividades tanto laborales como recreativas.

A Pia le encanta ir al Centro de Lima en bicicleta porque se come rico y puede disfrutar de la ciudad. | Fuente: Archivo Pia Garaycochea

 “La bicicleta me cambió la vida y me hace feliz. Me ha permitido conocer de cerca el comportamiento de la gente, con la ciudad y los diferentes detalles de sus calles. Me hace sentir más independiente porque no dependo de nadie”, comenta.

Señala que viajando por ciclovías también aprendió a socializar con otras personas. Junto con sus amigos sabe recorrer el Centro Histórico y lo seguirá haciendo porque le genera muchas satisfacciones. “En el centro se come rico, dejas tu bici en un parqueadero y disfrutas la ciudad. Sus espacios públicos son magníficos, no hay autos, me siento segura y todo es encantador”, refiere.

Como todo ciclista cree que aún falta solucionar algunos problemas que se presentan a la hora de usar la vía pública. “La velocidad de los automóviles da temor. En la ciudad los automóviles deben circular a 30 km por hora, pero van a 60 km y uno vive cuidándose de los accidentes. Si el semáforo está en rojo hay que respetarlo, tanto en bicicleta como en auto, pero muchas veces no es así”, advierte.

Con el “boom ciclista” cree que es una gran oportunidad para que la sociedad y gobiernos locales se pongan a la par con la demanda de los cambios ciudadanos y difundir el valor que representa el transporte sostenible. Pero para ello, los ciclistas también deben respetar las normas de convivencia.

“Los ciclistas deben ser responsables, conocer las reglas para circular con o sin ciclovías, saber que no se debe utilizar celulares mientras se maneja, saber que si usamos las veredas debemos ir caminando, pero también los automovilistas tienen que aprender a convivir con los ciclistas y los peatones”, refiere.

“Hay que ser ciclistas responsables y aprender el reglamento”

Para recorrer la ciudad en bicicleta se requiere destreza, intuición, estar a la defensiva y no desesperarse cuando por algún motivo le tocan el claxon o cuando escucha el grito de un impaciente automovilista, y debe mantener una velocidad prudente pensando siempre en el peatón.

Andres Devoto tiene 28 años, es activista de la movilidad urbana sostenible y se moviliza en bicicleta a todas partes.  Hace siete años lo atropelló un automóvil y desde ese día dedica su vida a exigir que las ciclovías se interconecten de mejor manera.

Andrés recuerda siempre que los ciclistas deben tener en cuenta que la prioridad siempre la tiene el peatón. | Fuente: Archivo Andrés Devoto

Para conseguirlo ha sabido tocar puertas, ministerios, congreso, instituciones privadas y públicas intentando ser escuchado sobre la necesidad de construyan ciclovías seguras.

“Creo que las autoridades municipales no piensan en la gente. Esa es la razón que nos ha llevado a tener ciclovías sin conexión segura. Cómo le pedimos a los niños y a la gente adulta manejar bicicleta si su vida corre peligro, no hay seguridad”, señala.

Se le hizo una costumbre viajar en bicicleta junto a su grupo de amigos y realizar un tour gastronómico por el Centro Histórico para contemplar el pasado limeño siempre presente. 

Si vas al centro en bicicleta es un disfrute único. Al no circular automóviles ahora puedo contemplar la belleza de sus monumentos, comer chicharrón en “El Chinito” o comer chifa en la calle Capón. Se disfruta la vida en paz”, comenta.

Cree que uno de los valores que deben tener los ciclistas es respetar al peatón y sobre todo las normas de tránsito, lo que lleva a tener un código de conducta para saber que al atropellar a una persona puede causar daño.

“Al usar la vía pública así seamos peatones, conductores de autos o de bicicletas tenemos que saber que no podemos transitar por cualquier lugar. A veces somos muy críticos cuando vemos que un automovilista conduce hablado por el celular, pero los ciclistas tampoco debemos de hacerlo”, advierte.

Su experiencia le permite dar recomendaciones sobre el reglamento para ciclistas y les recuerda que si la calzada o la ciclovía están bloqueadas y resulta imposible transitar se deben usan las aceras con mucha prudencia.

“Hay que ser ciclista responsable y aprender el reglamento. Saber cuándo no se puede continuar por las ciclovías o la pista para ir por las veredas a pie. Debemos circular en el sentido del tránsito y no en el sentido contrario. Viajar por la derecha y utilizar las señales al girar a la izquierda, a la derecha y cuando se frena”, aconseja.

“Tengo que esquivar automóviles porque me pueden atropellar”

Jeferson Quispe, de 23 años, asegura que antes utilizaba la bicicleta como medio de entretenimiento hasta que un día se la robaron. Al surgir la pandemia se vio obligado a comprar una nueva para prevenirse del contagio a la hora de trasladarse al trabajo.

“Lo hice para no viajar en micro y evitar el contagio del virus. Y además porque con la bicicleta puedo ahorrar en los pasajes y me mantiene en forma, con buena salud física y mental”, comenta.

El recorrido que hace para llegar a su trabajo es corto, pero cuando tiene que movilizarse en distancias más largas la dificultad que encuentra es el tránsito vehicular y que no se siente seguro porque no encuentra vías libres.

La movilidad sostenible se ha ido impulsando con más fuerza durante los meses de pandemia. | Fuente: Ciudades Cómo Vamos

“Vivo en Ate y desde aquí hasta el Centro de Lima no encuentro ciclovías. Debo hacer malabares cuando decido ir. Hay mucho imprudente manejando auto y no respetan a los ciclistas. De pronto se cruzan en tu camino y pueden originar accidentes”, refiere.

En su recorrido por la ciudad ha encontrado personas que le han pedido que no use las pistas y vaya por la vereda como si las pistas fueran solo para autos camiones o buses.

“Hay automovilistas que me han tratado mal y te ven como un estorbo. Los ciclistas también tienen derecho a utilizar el espacio público. Sería diferente si los ciclistas pudiéramos contar con vías exclusivas para sentirnos seguros. Todos los días estoy obligado a esquivar automóviles porque me pueden atropellar”, refiere

Como ciclista aún no ha logrado completar la indumentaria que todo ciclista utiliza, pero ahorró suficiente dinero para comprar un casco protector en caso de una caída inesperada. “La persona que maneja una bicicleta debe llevar casco. Este reduce el riesgo de lesiones severas en la cabeza y el cerebro al caerte o cuando chocas. Y debe estar correctamente colocado”, comenta.

“Espero que la bicicleta sea la movilidad de Bicentenario”

Carlota Pereyra tiene 50 años y es especialista en recursos hídricos, amante del transporte sostenible y presidenta de la Asociación de Ciclistas del Perú (Aciper). Espera que la bicicleta se convierta pronto en la movilidad del Bicentenario.

Carlota es presidenta de la Asociación de ciclistas del Perú y se va desde Monterrico hasta el Centro de Lima. | Fuente: Archivo Carlota Pereyra

A diario recorre 45 km por los viajes que realiza desde Monterrico hasta el Palacio de Justicia. “Para llegar a mi destino debo ir por la pista porque no hay una ciclovía adecuada. Desde Monterrico hasta el Centro de Lima hago malabares. En la ruta encuentro dos ciclovías cortas. pero no se conectan con otras. Una odisea”, comenta.

Explica que este problema se presenta en varios distritos y es motivos de accidentes, porque los ciclistas están obligados a invadir la pista o subir a las veredas para seguir su recorrido. “El problema de las ciclovías es que algunas están muy bien hechas y otras no. La señalética o los elementos de seguridad son deficientes. Los elementos de seguridad muchas veces no existen y el mantenimiento de las vías no se hace”, asegura.

Como lideresa ciclista advierte que los usuarios de las ciclovías muchas veces las encuentran ocupadas por autos mal estacionados, cubiertas por montículos de basura o con gente caminando con niños. “Las ciclovías son para ciclistas, no para peatones ni vehículos, ni deportistas, ni es para estacionarse, hecho que ocurre siempre y que origina dificultades para el libre tránsito”, remarca.

Uno de sus pedidos es perfeccionar las ciclovías y que sean para exclusivamente para ciclistas al menos un día por semana, porque deberíamos pensar en la salud de la población, no solamente en circular rápido.

| Fuente: Ciudades Cómo Vamos

En Lima los patrones de viaje han cambiado y la ciudad se moviliza de otra manera. Por la pandemia de la COVID-19 quienes usaban transporte público o automóvil optaron por medios más sostenibles, como la bicicleta o el scooter eléctrico. Los espacios públicos ofrecen nuevas alternativas donde la bicicleta tiene un lugar preferencial y el Centro Histórico de Lima se ha vuelto un destino más que preferido para muchos de los ciclistas. 

“Para interconectar las ciclovías existentes se requiere una sola autoridad y así evitaríamos que cada municipio trace una red que no lleva a ninguna parte”, señala Aldo Bravo docente de la facultad de ingeniería de la UPC. “Enfocarse en movilidad sostenible es pensar en movilidad para todos. Se deben rediseñar las rutas que se desean conectar, según la cantidad de gente que concurre a las avenidas principales y eso lo tiene que regular una sola autoridad”, finaliza.