Japón, China, México y Bolivia enviarán ayuda a Chile para enfrentar los efectos de los aluviones que azotan el norte del país y que han dejado 18 muertos y 20 desaparecidos, cifras que según el gobierno, pueden aumentar a medida que avance la remoción de escombros.

El canciller chileno, Heraldo Muñoz, dijo que la ayuda desde esos cuatro países se suma a la ofrecida por Venezuela y Colombia que actualmente se está "evaluando", y que añadirá al traspaso de 100.000 dólares hecho por el gobierno de Estado Unidos a través de la Fundación Caritas Chile.

Muñoz hizo el anuncio después de que el gobierno admitió el posible aumento en la cifra de víctimas, que actualmente se sitúa en 18 fallecidos y 20 desaparecidos, a medida que avancen los trabajos para remover los escombros de las viviendas que fueron arrasadas por las inundaciones y los aluviones en el norte de Chile.

"No descartamos, obviamente, que haya un aumento de cifras, es probable que así sea en la medida en que se vaya retirando el barro que ha afectado a las zonas de estas regiones", informó el portavoz del gobierno, Álvaro Elizalde.

Elizalde hizo estas declaraciones, tras la reunión que mantuvo la presidenta Michelle Bachelet con ministros y subsecretarios para evaluar el despliegue de la ayuda humanitaria.

Lo anterior, después de que hoy el jefe nacional de Operaciones USAR (búsqueda y rescate urbano) de Bomberos, Raúl Bustos, aseguró que su institución contabilizó 91 desaparecidos solo en el municipio de Chañaral, uno de los más afectados.

"Las cifras que entrega el gobierno son cifras que ya han sido verificadas por los organismos oficiales que conforman la ley y por eso la presidenta ya señaló el sábado pasado que era altamente probable que hubiera un aumento respecto de las cifras oficiales", afirmó Elizalde.

Durante el encuentro, la mandataria sostuvo que su gobierno no se quedará paralizado ante la catástrofe que afectó el norte del país y aseguró que su administración sigue trabajando para enfrentar los incendios del sur, la actividad del volcán Villarrica y los desafíos de su programa.

A juicio de Bachelet, la idea es "trabajar en los incendios, en el volcán, pero a la vez continuar y hacer la labor cotidiana, habitual que el Gobierno lleva adelante en términos de ir mejorando la calidad de vida".

"Pese a que estamos viviendo esta tragedia en el norte, en la cual estamos trabajando, no nos podemos quedar parados", remarcó.

La cita también sirvió para concretar los pasos a seguir para la reconstrucción de la zona norte, para la que se entregarán 6.000 millones de pesos chilenos (unos 9 millones de dólares) que se destinarán a las tareas de "limpieza, retiro de escombros y reconstrucción de infraestructuras básicas" de 13 de las localidades más golpeadas por la catástrofe natural.

Estas tareas se están desarrollando, según Elizalde, acorde con la definición de tres modelos de prioridad, que establece como prioritario "resguardar la vida e integridad de las personas".

La entrega de agua potable y el abastecimiento de alimentos, junto con el restablecimiento de la conexión entre las distintas partes afectadas por los aluviones, forman parte de la segunda etapa para enfrentar la emergencia.

A la que le sigue una etapa de reconstrucción que se iniciará con el catastro de las viviendas y comercios afectados, con el objetivo de "tener una evaluación exhaustiva de los daños generados".

Hasta el momento, el gobierno ha enviado un total de 700 toneladas de ayuda en alimentos y productos básicos, cuya distribución se está realizando a través de las fuerzas armadas.

A lo largo de estos días, 15 ministros han visitado la zona afectada para coordinar sobre el terreno el despliegue de la ayuda y valorar de primera mano el alcance de la catástrofe.

EFE