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Un alto dirigente sindical boliviano buscó asilo político en Perú, luego de que el gobierno lo vinculara con las violentas protestas en Caranavi, al norte de La Paz, donde los pobladores cortaron por doce días una ruta de ingreso a la Amazonia.

Luis Achu, del sindicato de colonos de la región de Los Yungas, donde se encuentra el poblado de Caranavi, comunicó su decisión a la página electrónica de la red católica de medios Erbol tras ser acusado por el gobierno de desempeñar "un rol protagónico en esta movilización".

Los habitantes de Caranavi, 140 km al norte de La Paz, demandan la instalación de una planta procesadora de cítricos en el lugar, pedido también reivindicado por sus vecinos de Alto Beni.

"Mi casa (en Caranavi) estaba rodeada de policías, he tenido que escapar. En el vecino país buscaré refugio, tengo amigos que me pueden ayudar", dijo Achu.

El ministro de Gobierno (Interior), Sacha Llorenti, había dicho previamente que Achu, quien fuera funcionario de la Dirección General de la Coca, habría recibido en el pasado financiamiento de la NAS (oficina administrativa antidrogas de Estados Unidos).

"Tenemos información que nos hace concluir que no estamos hablando de una movilización social, no estamos hablando de una organización que pretende hacer escuchar sus justas reivindicaciones, estamos hablando de una acción política armada", dijo Llorenti en rueda de prensa.

A pesar del supuesto acoso policial, el dirigente de la Federación de Colonizadores de Caranavi dijo: "Me sigo sintiendo "masista" (militante del MAS, partido del presidente Evo Morales) de corazón porque yo he sido incluso jefe de campaña en esta última elección municipal", del pasado 4 de abril.

"No pueden acusarme que soy financiado por USAID y la embajada americana, (el de Caranavi) ha sido un movimiento cívico y pacífico".

Las violentas protestas de pobladores de una región agrícola de Bolivia, que la policía intenta sofocar desde el viernes, revelan una "acción política armada", según dijo el gobierno este sábado, luego de que Morales denunciara un plan para derrocarlo con ayuda de la embajada norteamericana.

AFP