Un agujeros negros devora todo a su alrededor, incluso la luz. La atracción gravitacional es tan fuerte que nada puede escapar. | Fuente: Nasa
(Agencia N+1 / Víctor Román) Un equipo internacional de astrónomos ha encontrado ondulaciones en una nube de gas interestelar que insinúan la existencia de un agujero negro del tamaño de Júpiter recorriendo nuestra galaxia. Los resultados del estudio han sido publicados en el sitio de pre-impresión Arxiv.

Los investigadores del Observatorio Astronómico Nacional de Japón, liderados por Shunya Takekawa, encontraron que las corrientes de gas que orbitan alrededor de una fuente de gravedad invisible están a unos 26,000 años luz del centro de la Vía Láctea. Usando el telescopio Atacama Large Millimeter Array (ALMA) en Chile, confirmaron la forma de la nube, la cual consiste en un grupo central de gas rodeado por corrientes tenues.

"Cuando revisé los datos de ALMA por primera vez, estaba realmente emocionada porque el gas observado mostraba movimientos orbitales evidentes, lo que sugiere fuertemente un objeto masivo invisible al acecho", dijo a New Scientist, la astrónoma.

Algo está atrayendo masa

Estas nubes compactas de alta velocidad generalmente se forman al chocar con una supernova (lo que hace que la nube se expanda) o colisiones con otras nubes interestelares que dejan un patrón en forma de V. Sin embargo, el equipo no encontró ninguna de estas formas. En cambio, las corrientes de gas están orbitando el grupo central tan rápidamente que debe haber algo más que las atraiga.

“La densidad requerida es demasiado alta para un cúmulo de estrellas, y no hay evidencia de luz en ese lugar. Por lo tanto, la explicación más probable es un agujero negro de masa intermedia”, dice Avi Loeb en la Universidad de Harvard.

El equipo sugiere la existencia de un agujero negro del tamaño de Júpiter. Aunque la evidencia de agujeros negros de masa intermedia es rara, hay otros dos agujeros negros potenciales de esta masa cerca del centro de nuestra galaxia. Algunos de estos agujeros negros pueden haber sido tragados por el agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea, pero otros que han escapado aún pueden estar orbitando a su alrededor.

Estos objetos se mueven relativamente rápido en comparación con el gas que los rodea, por lo que no absorben gran parte de él y, por lo tanto, no producen mucha luz. Este agujero negro probablemente tardará unos 10.000 años en consumir todo el gas en el grupo, dice Takekawa.


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