Rubén Ramírez Cárdenas fue condenado a muerte en 1998 por la violación y el asesinato de su prima el año anterior.
Rubén Ramírez Cárdenas fue condenado a muerte en 1998 por la violación y el asesinato de su prima el año anterior. | Fuente: AP

El estado de Texas, Estados Unidos, desoyó las presiones diplomáticas de México, las Naciones Unidas (ONU) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y ejecutó este miércoles a Rubén Ramírez Cárdenas, un reo mexicano condenado a muerte por secuestrar, violar y asesinar a su prima adolescente en 1997. Nacido en Guanajuato hace 47 años, fue declarado muerto a las 10:26 p.m. hora local (11:26 p.m. hora peruana) tras recibir una inyección letal en la prisión sureña de Huntsville, según notificó el Departamento de Justicia Criminal estatal.

Pese a que el reo confesó el crimen cuando fue detenido en 1997, siempre dijo que lo hizo bajo coacción durante los 11 días que estuvo sin que le asignaran un abogado y defendió su inocencia hasta su último respiro. "No puedo ni quiero disculparme por un crimen que cometió otro, pero volveré a por justicia. Podéis contar con ello", dijo el mexicano en uso de su derecho a unas últimas palabras antes de recibir la inyección letal.

El crimen. El asesinato de Mayra Laguna rompió a su familia hace 20 años. La hermana de la víctima, Roxana, declaró este miércoles desde la prisión que "las palabras no pueden describir el alivio que se siente de saber que hay paz verdadera después de tanta pena y dolor". Ramírez Cárdenas fue condenado a muerte en 1998 por el crimen, cometido el 22 de febrero del año anterior en McAllen, una ciudad del sur de Texas fronteriza con la mexicana Reynosa.

Un jurado consideró probado que entre él y su cómplice, Tony Castillo, entraron a la casa de Laguna por la ventana de su habitación, se la llevaron, la violaron y la estrangularon hasta que murió. Los dos hombres, detenidos en los días posteriores al crimen, condujeron a los investigadores hasta el cuerpo de Laguna, abandonado en un canal de la localidad de Edinburg, vecina a McAllen. Su defensa pidió hasta el último momento nuevas pruebas de ADN a las uñas de la víctima, pero los tribunales estadounidenses se negaron argumentando que era una maniobra para demorar el proceso.

El ‘fallo Avena’. Ramírez Cárdenas era uno de los 51 mexicanos condenados a muerte en Estados Unidos cuyos casos ordenó reconsiderar en 2004 la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en una sentencia conocida como "Fallo Avena". A estos presos, de acuerdo con el fallo, se les violó su derecho -recogido en la Convención de Viena sobre relaciones consulares- a solicitar asistencia legal a su país tras su detención.

El Gobierno de México intentó persuadir a Texas de que conmutase la pena capital de Ramírez Cárdenas, alegando que no se siguió "el debido proceso legal", pero el estado sureño procedió con la ejecución como ya había hecho con las de otros cuatro mexicanos afectados por el "Fallo Avena" desde 2008. "Expreso mi firme condena a la ejecución del mexicano Rubén Cárdenas Ramírez en Texas, que viola decisión de la Corte Internacional de Justicia. Mi más sentido pésame a los deudos", apuntó el presidente de México, Enrique Peña Nieto, tras su muerte.

Rechazo internacional. Además de México, expertos independientes en Derechos Humanos de Naciones Unidas habían pedido al Gobierno de Estados Unidos que suspendiera la ejecución "por temor" a que Ramírez Cárdenas "no recibió un juicio justo". La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), por su lado, también pidió a Washington "una reparación efectiva" para Ramírez Cárdenas que incluyera "la revisión de su juicio conforme a las garantías del debido proceso y de un juicio justo".

Texas, sin embargo, desoyó todas las presiones y procedió con la ejecución después de todo tipo de tribunales estatales y federales rechazasen uno tras otro los recursos de la defensa del reo. Según datos del observatorio Death Penalty Information Center (DPIC), en Estados Unidos hay 135 extranjeros de 35 nacionalidades condenados a muerte, en su mayoría son mexicanos (54), hay nueve cubanos, nueve vietnamitas, ocho salvadoreños y cinco hondureños. (Con información de EFE)

Joaquina Cárdenas (i) y Enriqueta Rosales, tía y abuela del ejecutado, a las afueras de su vivienda, en la colonia Las Delicias, en el municipio de Iraupuato, del estado de Guanajuato.
Joaquina Cárdenas (i) y Enriqueta Rosales, tía y abuela del ejecutado, a las afueras de su vivienda, en la colonia Las Delicias, en el municipio de Iraupuato, del estado de Guanajuato. | Fotógrafo: Mario Armas