El mundo se quedó a oscuras este sábado en la "Hora del Planeta", en una iniciativa para salvar a la Tierra del cambio climático con una hora sin luz en casi 4.000 ciudades en 88 países, en las 25 zonas horarias.

A las 20:30 de la noche, las luces de la Plaza de Armas de Lima fueron apagadas como muestra de que el Perú se unió oficialmente a la campaña del Foro Mundial de la Naturaleza (WWF) y que fue imitada en otras ciudades de todo el Perú.

Las luces de Palacio de Gobierno fueron las primeras en ser apagadas, seguido de la Catedral de Lima y luego el Palacio Municipal, además de algunos negocios aledaños.

 

De esta forma Lima ha sido una de las más de 4,000 ciudades de 88 países diferentes del mundo se han unido a "La Hora del Planeta", campaña cuyo objetivo es sensibilizar a los políticos, empresas, asociaciones y a la sociedad en conjunto sobre la amenaza del cambio climático.

En otros lugares públicos como las plazas de distritos de la capital también se pudo apreciar muestras de apoyo a la campaña cuando negocios, viviendas y hasta autos apagaban sus luces en un acto de consciencia de los efectos del calentamiento global sobre el planeta.

Edificios emblemáticos como el BBVA Banco Continental o las tiendas de Sodimac apagaron sus luces , dando una muestra de que el cuidado del planeta  también es una obligación del sector empresarial.

La situación no ha sido distinta en el interior del país, ya que las principales ciudades del Perú mostraron plazas y edificios a oscuras y que permanecieron así hasta las 21:30 de la noche, hora peruana.

La campaña ha estado organizada por la Organización No Gubernamental (ONG) ecologista Fondo Mundial de la Naturaleza (World Wildlife Fund-WWF), auspiciada por
la ONU.

E
sa hora sin luz eléctrica en todo el planeta comenzó en la isla Chatham de Nueva Zelanda, que se convirtió en el primer lugar del mundo en quedar totalmente a oscuras a las 20:30 hora local del viernes (06:30 GMT del sábado).

En ese instante, Australia y Nueva Zelanda junto con varios países del Pacífico Sur apagaron sus principales monumentos para unirse al llamamiento ecologista.

La Casa de la Ópera y los principales rascacielos de Sidney quedaron sin luces, mientras en el puerto se escuchaban las sirenas de los transbordadores y en Wellington (Nueva Zelanda) se oscurecía el Parlamento y la Torre de Comunicaciones de Auckland.

Las islas Fiyi, la catedral de Manila (Filipinas), en Malasia la torre Menara Kuala Lumpur, de 421 metros de altura, se apagaron mientras en Singapur la gente se congregaba a la luz de las velas en el parque Esplanade.

Tailandia celebró la "Hora del Planeta" en el Parque Saim y en Yakarta (Indonesia) los rascacielos también se apagaron a la hora prevista, como en China, que respondió por primera vez a este llamamiento y una veintena de sus ciudades, entre ellas Pekín, Shangai y Hong Kong apagaron sus monumentos y centros oficiales y comerciales.

Europa se unió a las 19:30 GMT (20:30 local) con sus principales monumentos y edificios simbólicos emplazados en las principales capitales como Londres, París, Bruselas, Portugal, Roma ó Madrid, en penumbra.

En Bruselas, el Atomium, la Grand Place, y toda la red de autopistas públicas se quedaron a oscuras, así como todas las sede de las instituciones comunitarias -la Comisión Europea (CE), el Parlamento y el Consejo- a los que se unieron los principales edificios de Amberes, Lieja, Gante y Namur.

Catorce ciudades suizas participaron en la iniciativa, entre ellas Lausana, Bienne, Delémont, Neuchâtel, Basilea, Berna, Zúrich, Bellinzone, Yverdon-les-Bains, Nyon, Morges, Lancy y Vernier, mientras en París, la Torre Eiffel, el Museo del Louvre y la Opera fueron algunos de los más de doscientos monumentos y edificios públicos sumidos temporalmente en la oscuridad.

En el Reino Unido se apagaron algunos de los edificios y monumentos más emblemáticos del país, como la columna de Nelson de la plaza de Trafalgar y el London Eye -la noria situada en la orilla sur del río Támesis-; el estadio del Milenio en Cardiff (Gales) y el castillo de Edimburgo y el puente sobre el río Forth en Escocia.

En España, edificios emblemáticos como la Puerta de Alcalá de Madrid o la Alhambra de Granada (sur), se han quedado a oscuras durante una hora para concienciar a los ciudadanos de la importancia de combatir el cambio climático, una iniciativa a la que se han sumado administraciones y empresas en más de cien ciudades españolas.

Portugal aportó su hora de apagón con poco seguimiento en Lisboa, aunque sus monumentos más emblemáticos como el Cristo Rey, el Monasterio de los Jerónimos, la Torre de Belem o el Palacio Presidencial se quedaron a oscuras.

En Italia, la cúpula de San Pedro en el Vaticano se apagó al mismo tiempo que el Coliseo en Roma y hubo apagón en las principales ciudades de Italia, como el puente de Rialto en Venecia ó la Torre de Pisa.

En Egipto, lugares emblemáticos de El Cairo como las pirámides de Guiza y la ciudadela islámica se unieron a la iniciativa.

Cuando le llegó su hora, las luces del continente americano se fueron apagando desde el Obelisco de Buenos Aires, al Palacio presidencial de Lima, la Casa Blanca en Washington, Times Square en Nueva York (EEUU), o el Golden Gate en San Francisco (EEUU).

En Brasil, la estatua del Cristo Redentor, icono de Río de Janeiro, quedó en penumbras y desapareció del cielo carioca para alertar sobre el cambio climático, mientras los chilenos encendieron millares de velas en lugares públicos y apagaron las luces de sus casas, edificios públicos y empresas privadas.

Hawai (EEUU) será la última zona del planeta en quedar totalmente en penumbra.

Japón y Arabia Saudí fueron los únicos países del grupo del Grupo de los Veinte (G-20) que no respaldaron oficialmente el apagón y en sus ciudades se limitaron a apagar las luces los ciudadanos.

Este esfuerzo global pretende presionar a los líderes mundiales que acudirán a la Conferencia sobre Cambio Climático de Copenhague, el próximo diciembre, para que logren pactar una reducción "decidida" de la emisión de gases de efecto invernadero.

La iniciativa también quiere llegar a los ciudadanos y trasladarles pequeños gestos de responsabilidad como sustituir las bombillas de la casa por otras de bajo consumo o bajar el termostato de la calefacción.

 

EFE