soledad
Getty Images | Fuente: Los cambios a nivel celular que se producen en entornos soliarios tienen una tendencia hacia la protección contra las bacterias lo que supone una disminución de la protección contra infecciones víricas.

Pasar tiempo con seres queridos es bueno para la salud a largo plazo ya que reduce el riesgo de deterioro cognitivo, un efecto contrario al de la soledad, la cual se relaciona con hipertensión, inflamación y un sistema inmunitario débil, según un estudio de la Universidad de Chicago (Estados Unidos) publicado en la revista 'Live Science'.

Esto se debe a que la soledad provoca ciertos cambios a nivel celular que nos hacen más susceptibles a infecciones víricas. "Los sentimientos de soledad implican que se está en un entorno relativamente hostil y no en un entorno socialmente afín", explica el doctor John Cacioppo, profesor de psicología y psicobiología y coautor del estudio.

"En entornos socialmente afines la protección contra infecciones víricas es muy importante, mientras que en entornos hostiles es más importante la protección contra las bacterias", explica Cacioppo. Eso quiere decir que el patrón de expresión genética en un entorno solitario disminuye la protección contra infecciones víricas y aumenta la protección contra infecciones bacterianas. En otras palabras, la protección contra las bacterias puede suponer una disminución de la capacidad de protegerse contra infecciones víricas.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron la regulación de los leucocitos (encargados de proteger el organismo contra bacterias y virus) de 141 de adultos durante un periodo de 5 años, y de un grupo de macacos Rhesus que mostraban un comportamiento de aislamiento social.

Así, los investigadores vieron que se produjo un aumento de la actividad en los genes que producían inflamación y un descenso de la actividad en los que ayudaban a combatir enfermedades en los adultos y en los macacos que se sentían solos. Además, los científicos descubrieron que en los macacos la soledad provoca que el cuerpo produzca respuestas de estrés agudo, algo que puede afectar a las defensas antivíricas.

Por otro lado, cuando los investigadores inyectaron a los macacos el virus de inmunodeficiencia, este se desarrolló más rápido en los monos identificados como aislados socialmente que en los macacos que no se sentían "solos". Esto puede deberse a que el sistema inmunitario libera monocitos, un tipo de glóbulos blancos relacionados con altos niveles de proteínas inflamatorias y bajos niveles de proteínas antivíricas.

Así pues, los investigadores concluyeron que la inflamación y las respuestas antivíricas deficientes contribuyen a los efectos perjudiciales que tiene la soledad en la salud. Asimismo, estos resultados coinciden con estudios anteriores que afirman que, para los adultos, el aislamiento social puede aumentar un 14% el riesgo de muerte prematura.