El Ejemplo de los Santos: San Pablo, el primer ermitaño

Esta semana, el programa Dialogo de Fe te cuenta la historia del primer ermitaño reconocido por la Iglesia Católica.

San Pablo el ermitaño vivió entre los siglos III y IV. | Fuente: Jusepe de Rivera

San Pablo el ermitaño nació en la ciudad egipcia de Tebas y quedó huérfano a los 14 años. Tras esto, decidió entregarle su alma a Cristo. Eran tiempos complicados para ser cristiano: el emperador romano Decio había desatado una feroz persecución contra ellos y logró que muchos nieguen su fe al Señor.

En ese difícil panorama, Pablo decidió huir al desierto. Allí encontró una cueva, cerca de la cual había una fuente de agua y una palmera. Las hojas de esta le proporcionaron vestido y sus dátiles le sirvieron como alimento. Dicen sus historiadores que cuando la planta no tenía dátiles, cada día venía un cuervo y le traía medio pan, con lo que vivía.

Al principio Pablo pensó quedarse un corto tiempo, pero luego se dio cuenta que en la soledad del desierto podía hablarle tranquilamente a Dios. Decidió así quedarse para siempre. San Pablo murió a los 113 años, luego de décadas orando y haciendo penitencia.  Se le llama el primer ermitaño por haber sido el primero que se fue a un desierto a vivir totalmente retirado del mundo, dedicado a la oración y a la meditación.

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