Cusco: el Museo Histórico Regional de la Casa Garcilaso

Un recinto histórico cultural ubicado en la Plaza Kusipata desglosa en cada una de sus trece salas historia y magia.

Roberto Romero Arce
Roberto Romero Arce
Roberto Romero Arce
Roberto Romero Arce
Roberto Romero Arce
Roberto Romero Arce
Roberto Romero Arce
Roberto Romero Arce
Roberto Romero Arce
Roberto Romero Arce
Roberto Romero Arce
Roberto Romero Arce
Roberto Romero Arce
Roberto Romero Arce
Roberto Romero Arce
Roberto Romero Arce
Roberto Romero Arce
Roberto Romero Arce

El Museo Histórico Regional del Cusco, enclavado en la casona donde nació y vivió el Inca Garcilaso de la Vega, ubicada en la emblemática Plaza Kusipata, aparece totalmente remozado con trece salas y dos plantas, ofreciendo una visión panorámica del Cusco desde la prehistoria hasta la época colonial.

La directora Ana María Gálvez está al frente de un equipo de 22 trabajadores que incluyen arqueólogos, antropólogos, historiadores, restauradores y guías turísticos, quienes acompañan en su recorrido a los visitantes que llegan hasta este lugar con atuendos típicos de las distintas provincias y  localidades cusqueñas.

Dinosaurios en el valle del Cusco Prehistórico

La primera sala del museo garcilasiano muestra una visión del Cusco desde la prehistoria y a decir de su directora,  Ana María Gálvez, está dedicada al espacio ocupado por lo que es hoy el Cusco, antes de la aparición del hombre, cuando era sólo el lecho de un lago denominado Morkill, de la época terciaria y habitado sólo por animales prehistóricos, cuyos restos fósiles, de gasterópodos, talabites, llegando hasta los grandes mastodontes, constituían parte de una gran mega fauna.

Uno de estos restos es el de un gliptodonte, quien fue descubierto casi intacto en la provincia de Acomayo, el mismo que se exhibe totalmente restaurado, así como las partes de un mamut.

La vida cotidiana en el Cusco hace ocho mil años

En las cinco salas siguientes del primer piso, dedicadas a la cultura prehispánica, se muestran mediante dioramas explicativos (maquetas con figuras), las primeras formas de vida del hombre cusqueño.

En este espacio se halla  un refugio rocoso que tiene una antigüedad de más de diez mil años, con pinturas rupestres, consideradas entre las más antiguas de América Latina.

Hallazgos de la cultura Wari

En la tercera sala se muestran evidencias de la cultura Markawalle y Chanapata, con ceramios de formas antropomorfas y zoomorfas.

También se encuentran objetos pertenecientes a las culturas Qotakalle, Killke y Lucre y el amplio desarrollo cultural de Wari, que si bien tuvo su centro en Ayacucho, se expandió hasta el Cusco, siendo la mejor representación la ciudadela de Pikillaqta.

En esta sala se da cuenta de las excavaciones realizadas en Espíritu Santo, Vilcabamba, provincia de La Convención.

Nuevos estudios cambiarían concepto del Cusco de Ciudad-Puma a Ciudad-Qoa

En la sala siguiente se ofrece al visitante muestras de tecnologías lítica, alfarera y la metalurgia de los antiguos incas.

Una de las piezas que se exhibe es el Qoa, representado en una piedra encontrada en Saqsaywaman, como una especie de gato silvestre y que habrá sido el que realmente habría inspirado la construcción del Cusco en forma de un felino y no así el puma, como lo sostienen diversos intelectuales, señala la directora Ana María Galvez.

“Este descubrimiento cambiará la visión tradicional que tenemos de la ciudad del Cusco, denominada como Ciudad-Puma”, indica.

“Los apus nos han traído esa pieza lítica que al principio se decía que era un Mayu-Puma, pero luego de serios estudios que serán publicados en un libro, se confirmó que era un Qoa", señala.

María Rostworowski sostiene que la historia del Perú se ha escrito en base a las crónicas y los cronistas interpretaron nuestra historia a la manera occidental. No en vano, el cronista mestizo Juan Santa Cruz Pachakuti Salkamaywa afirma que en el altar del Qorikancha, aparece el mítico Qoa, un animal que lanzaba fuego por los ojos.

En el mundo andino, este animal de nombre científico leopardus colocolo, es uno de los dioses de las lluvias y el granizo.

Ceramios muestran peces sagrados como el Suche

Otro animal destacado en el museo es el Suche, pez conocido también como Bagre, de aguas dulces, casi extinguido en la actualidad, pero presente en la cerámica de culturas tan diversas como las del norte, representados en los frisos del Brujo, en la diadema de Oro Moche, en las estelas de piedra del sur de nuestra patria y cuya cerámica como ofrenda fue descubierta en Saqsaywaman.

Los antiguos asociaban el lugar del desove del Suche con el año agrícola. Si lo hacía en la superficie era buen año y si desovaba en zonas profundas sería malo”, explica la directora durante el recorrido por el museo.

Desarrollo de la agricultura en el Cusco, muestra casi cuatro mil variedades de papa

En la sexta sala se muestran los avances en desarrollo agrícola en el Cusco antiguo, hallándose entre los objetos chaqitaqllas, instrumentos de gran versatilidad para la siembra, aporque, de cultivos, las mismas que fueron hechas por los antiguos peruanos hace miles de años y que se heredan hasta nuestros días. Todo lo que se exhibe ha sido hecho por el hombre andino, remarca nuestra guía.

La evolución del apóstol Santiago: De matamoros al Dios Illapa

El Museo Histórico Regional no deja de sorprender a los visitantes nacionales y extranjeros, pues es una primera sala del segundo piso, perteneciente a la época de la conquista, dedicada al patrón Santiago, conocido cariñosamente en el centro del Perú como Tayta Shanti.

Fue símbolo en la lucha contra los moros, apareciéndoseles a las tropas españolas y a su rey Camilo I, como patentiza a uno de los apóstoles más cercanos a Cristo y que nuestros antepasados lo calificaron como la representación del Dios Illapa (Rayo), que es como se presenta en un cuadro donde las tropas incas se sobrecogen con la aparición de Santiago, blandiendo una espada flamígera.

Además se complementa con una colección de ceramios de la época de la resistencia inca entre 1536 a 1572, liderada por Manko Inka.

Historia de un sacerdote jesuita que buscaba evangelizar mediante el arte

La siguiente sala del museo, en el segundo piso, está dedicada al siglo XVI y presenta, a decir de su directora, obras del estilo Manierista, que se reflejan en las cinco tallas del artista italiano Bernardo Bitti, sacerdote jesuita que buscaba evangelizar mediante el arte.

Aportó a la Escuela Cusqueña el expresar a las personas un tanto alargadas. Estas obras pertenecieron inicialmente a la Compañía de Jesús, las mismas que luego de su expulsión pasaron a la capilla de la hacienda Picchu, haciendo que sus dueños los vendieron al museo donde fueron restauradas primorosamente, causando admiración hoy en día a los visitantes.

La comida y el pisco son destacados en el Museo Garcilaso

En la tercera sala del segundo piso se muestran obras del siglo XVII con varios cuadros de la Escuela Cusqueña que representan a Cristo comiendo una vizcacha, acompañado de sus apóstoles, que es una versión muy andina de la Ultima Cena.

También se halla una representación de una cocina cusqueña, con cuyes incluidos debajo del fogón, en el cual se menciona a uno de los más afamados cocineros peruanos que es Gastón Acurio, de ascendencia cusqueña.

En la otra esquina de esta sala se muestra el itinerario del Pisco, bebida que fue considerada en los textos de Guamán Poma de Ayala, cuando este dibuja la Villa de Pisco en 1615.

En este lugar, agrega Ana María Gálvez, muchos chilenos salen convencidos y cuestionados en sus conceptos sobre el verdadero origen del Pisco que es peruano y no de su patria.

La evangelización de los cuadros de los santos peruanos

La cuarta sala del segundo piso exhibe cuadros con pinturas de la evangelización, como un fino lienzo de Santa Rosa de Lima, San Antonio Abad, Señor de Huanca, Taytacha Temblores, los mismos que son matizados con miniaturas que se encontraban en depósitos.

El Cristo que fue testigo del sacrificio de Túpac Amaru

En la siguiente sala, la directora del Museo de la Casa Garcilaso, explica que ésta fue dedicada a la gran rebelión de Túpac Amaru.

“Aquí se muestra la Cruz que fue colocada para presidir las torturas que le propiciaron al llamado cacique de Tungasuca y Surimana  y que fue sacada del Convento de Santa Catalina.

Luego que Túpac Amaru fuera descuartizado, la cruz no fue aceptada, pasando al Seminario de San Antonio Abad. Luego fue sustraída, hasta que un párroco la entregó al museo, terminando restaurada por técnicos del Ministerio de Cultura y exhibida en forma central.

Esta Cruz es acompañada de un vídeo de cinco minutos que es un resumen de la película ‘Túpac Amaru’, hecha por el director cusqueño Federico García.

"Ante esto, muchos turistas españoles piden perdón por las atrocidades producidas por sus antepasados y no faltan los que echan a llorar al ver las imágenes y la recreación de su martirologio”, explica la directora del museo.

Vida y costumbres en la época colonial

En la sala posterior se muestra una estancia típica cusqueña del siglo XVIII con camas de estilo Rococó, doradas en pan de oro.

Además, se puede observar bargueños, espejos, utensilios, espejos, cuadros y vajilla de la época.

Dialogando con el Inca Garcilaso de la Vega a través de sus libros

Finalmente, la séptima sala muestra al dueño de casa, al Inca Garcilaso de la Vega, quien no tenía un lugar o sala propia hasta ahora.

Se le halla en una mesa, en donde los visitantes pueden departir con él, tomarse fotos y hojear sus libros emblemáticos.

"La misma se complementa con las figuras del Capitán Sebastián Garcilaso de la Vega y de la princesa inca Isabel Chinpu Oqllo, padre y madre del escritor considerado como el ‘primer mestizo de América’ y con una serie de cuadros como el retrato de Garcilaso hechos por el pintor cusqueño Francisco Gonzáles Gamarra”, enfatiza.

Texto de Mario Vargas en el lugar privilegiado

El museo muestra un texto del Premio Nobel Mario Vargas Llosa, escrito para fundamentar la necesidad del Museo de la Memoria, ubicado en una pared de la Casa Garcilaso.

Dedicatorias

Hojeando el libro de mensajes y dedicatorias de los visitantes nacionales y extranjeros se muestran centenares de textos y mensajes conteniendo en forma reiterativa la palabra “orgullo”, a lo que la directora del museo precisa que ella es testigo de los sentimientos que expresan los turistas como el piurano que escribió "…viendo este museo me siento más orgulloso de ser peruano…”

El  objetivo del Museo Histórico Regional del Cusco es fortalecer la identidad peruana, hasta el punto que no hay extranjero que no deje de mostrar sorpresa y respeto  por  su historia, señala nuestra guía.

Anímese y visite el Museo Histórico Regional de la Casa Garcilaso, una de las razones más por lo que debemos sentirnos orgullos todos los peruanos.

Por: Adelayda Letona García

Lea más noticias de la región Cusco

¿Qué opinas?