Crítica | Cebiche de Tiburón: un platillo insípido

La nueva comedia del cine nacional naufraga en su intento de sumarle reflexión a un desfile de caras conocidas pero con poca gracia
Título: Cebiche de Tiburón | Director: Daniel Winitsky | Año: 2016 | Duración: 109 minutos. | Fuente: Cinecolor Films Perú

Para un buen cebiche clásico son necesarios tres ingredientes en su punto: pescado fresco, ají y limón. Otros insumos pueden sumarse al plato, pero no se debe colocar nada que mate el sabor. Es lo que pasa con Cebiche de Tiburón: está sobrecargada de personajes y de escenas que estorban.

La película tiene una historia muy sencilla y está contada de principio a fin en su tráiler. Salvo el desenlace, casi nada más de lo que ya está allí sucede en los 105 minutos de esta cinta. Pato (Manuel Gold) es el repartidor de un restaurante que sueña ser reconocido como cocinero. Un brujo (Sergio Galliani) y su pequeño ayudante lo convencen de participar en el concurso nacional de cocina preparando un cebiche de tiburón que él mismo deberá cazar. En su misión encontrará a su viejo amigo Gato (César Ritter) y aparecerán en la trama unos villanos de caricatura, cuyas intenciones son muy débiles o están otro rumbo,  y nunca le hacen frente al protagonista.

La película suma actores que pueden convocar espectadores al cine, pero el guión no cumple con darles un papel relevante como es el caso de Carlos Carlín o Wendy Ramos. El narrador de la historia que interpreta Carlos Alcántara, quien como ha declarado se sumó cuando ya la película estaba terminada, le da orden a algunos momentos, pero también interrumpe y explica lo que ya se ve.

Aunque Gold y Ritter cumplen con darle algo de color a sus personajes, está totalmente desperdiciado el gran momento cómico que podría generar que ambos,  tipos torpes y temerosos, se enfrenten finalmente al mar y a los tiburones. Porque parece que al director y guionista Daniel Winitzky lo que realmente le importa no es la lógica de su historia, los diálogos sin gracia, los lugares comunes o que a los actores les sobren gestos y gritos, sino dejar un mensaje: si dejamos que se siga deprendando el mar no habrá cebiche en el futuro. En las profundidades del mar peruano, Cebiche de Tiburón se convierte en un documental que ha necesitado presentarse como una comedia con personajes de la tele para ser vista.

Es importante que se hable de la conservación de las especies marinas, pero no estaría tan seguro de que con el producto mostrado el mensaje ha llegado a buen puerto. Cuando aparece la moraleja uno siente que no se justifica haber visto la película para eso.

La película sumó cerca de 40 mil espectadores en su primer día de exhibición. | Fuente: Cinecolor Films Perú
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